Prepara el menú de tu pequeño con conservas

Toma nota de cómo elaborar una comida a base de conservas para que sea muy sana y rica.

Prepáralas como un auténtico chef

Algunas advertencias muy prácticas:

  • Para que te sea fácil abrir un frasco de vidrio, ponlo boca abajo y da un golpe seco y fuerte en su parte inferior. Así entrará algo de aire en el vacío que se ha creado en el recipiente para evitar la oxidación. Al abrirlo debes oír un “plop”; si no se produce, es señal de que el alimento no está bien envasado al vacío y es probable que se haya estropeado.
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    • Para abrir latas y botes, lo más cómodo es el abrelatas eléctrico. Y, si no, optar por conservas con sistema de apertura fácil. En todo caso, si el contenido salta “en escopeta” deséchala: no está en condiciones óptimas de consumo.
      • Es importante terminar lo que ha sobrado de la lata, bote o frasco en las 24 horas siguientes. No porque vaya a estropearse, sino porque la conserva, en cuanto se abre y queda expuesta al oxígeno y la luz, deja de ser conserva y el alimento va perdiendo cualidades nutritivas. Por eso mismo, dáselas a tu pequeño en cuanto las abras.
        • Los productos se envasan en su mejor momento de maduración o en su punto justo de cocción. Por eso no debes preparar las conservas en el microondas, porque al calentarse tan deprisa, pierden las propiedades que con tanto cuidado se han intentado conservar. Mejor utiliza un cazo y ve templando primero el caldo y luego el resto (siempre fuera de la lata, bote o frasco), durante muy poco tiempo y sin llegar nunca a la ebullición.

          Cuándo introducirlas en su dieta

          Una vez que el niño se inicie en los trocitos (sobre los 7 meses) podrás darle jamón de York enlatado, muy picado, para merendar.

          Y un poco más adelante, albóndigas de bote, pero sin la salsa, que tiene demasiada grasa.

          A partir de los 18 meses puedes darle atún o bonito al natural (el escabeche es muy fuerte) y también en aceite de oliva.

          En este caso debe tomar sólo un par de pinchadas, porque produce mucha sensación de saciedad.

          Si tu hijo odia la leche y es mayor de 18 meses, las sardinas en aceite de oliva pueden ser la solución para incrementar el calcio en su dieta. Desde entonces también podrás darle berberechos al natural y mejillones (pequeños) en aceite.

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          Así disfrutará del aperitivo con los mayores, con alimentos muy nutritivos que no le quitarán las ganas de comer “de verdad”.

          Salvo en el caso de las verduras cocidas (desde los 5 meses) y las legumbres cocidas al natural (a partir de los 18 meses), que sí puedes aliñar con aceite de oliva, no añadas condimentos a las conservas. Estos platos suelen contener más sal y especias que los que preparas tú y si no los aliñas estarán más suaves. Así, a tu hijo le gustarán más y le sentarán mejor.

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