Evita que tu hijo ayune

Muchos niños se levantan sin hambre y se niegan a dessayunar, te damos uno consejos para que no salga de casa en ayunas.

Si vuestro hijo no quiere desayunar, recordad estos consejos:

  • Si el niño se levanta cansado, es normal que no quiera desayunar. La solución está en acostarlo más temprano para asegurarle un descanso correcto, y levantarle antes para que pueda desayunar a gusto y no se os haga tarde. Dejad preparada la mesa del desayuno la noche anterior.
  • Insistid en que se lave la cara varias veces, con agua fresquita, antes de desayunar. Esto le ayudará a despertarse.
  • Para realizar un desayuno correcto hay que dedicarle al menos 20 minutos. En este tiempo el niño debe estar en un ambiente tranquilo, sin prisas ni estrés. Es importante que su atención se concentre sólo en el acto de desayunar, para que aprenda a masticar y a saborear bien los alimentos; por tanto, hay que evitar distracciones como la televisión o los cuentos. Tampoco es adecuado que desayune en el coche o en el autobús, durante el trayecto de casa al colegio.
  • Procurad que, si se levanta inapetente, no se llene el estómago de agua antes de desayunar. Es aconsejable que los niños no beban mucha agua antes de comer “porque la mayoría se sacian con una sorprendente facilidad”, dice Rosa Mª Ortega.
  • Siempre que podáis, desayunad en familia. “Es necesario que los padres transmitan con el ejemplo los buenos hábitos nutricionales a sus hijos. Está demostrado que los niños que desayunan en compañía realizan un consumo más adecuado de los alimentos”, explica Lluis Serra.
  • Haced lo posible para que el desayuno resulte atractivo para vuestro hijo y aseguráos de que incluye diversidad de alimentos: un frutero con frutas de distinto color; una jarra de zumo natural (naranja, verde o rojo) de la que pueda servirse él mismo; cereales de desayuno; tostadas sobre una bonita bandeja; una aceitera con aceite de oliva; un tarro de miel con dosificador y su taza para la leche o derivados...

    Pedidle ayuda para preparar y servir el desayuno. Así, cuando se siente a degustarlo, lo hará con más ganas.

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