El desayuno esencial en los niños

¿Insistes en que coma algo, pero se levanta inapetente? Te ayudamos a lograr que desayune bien y con ganas.

El desayuno aporta nutrientes al organismo después de muchas horas sin alimentos y ayuda a mantener un nivel óptimo de actividad y atención hasta el almuerzo. Por eso es una de las comidas más importantes del día. Pese a ello, diversos estudios realizados entre nuestra población infantil demuestran que un porcentaje muy elevado de niños no desayunan bien.

Según un trabajo llevado a cabo por la profesora de Nutrición Rosa Mª Ortega en numerosos colegios de Madrid, entre el 20% y el 25% de los niños desayunan poco (sólo un vaso de leche) y el 5% no toman absolutamente nada.

Junto con esta investigación, hay que destacar el amplio Estudio EnKid sobre los hábitos alimentarios del conjunto de la población infantil y juvenil española, dirigido por el doctor Lluis Serra, que también arroja cifras muy negativas: el 8% de la población de entre 24 meses y 24 años salen de casa sin desayunar nada, y el 32% hacen un desayuno de baja calidad. En palabras de Rosa Mª Ortega: “Son muy pocos los niños que hacen un desayuno completo y equilibrado. Éste debe aportar el 25% de las calorías diarias.

Sin embargo, los desayunos que toman actualmente los pequeños solamente les aportan, como media, el 17% de la energía que deben ingerir a diario”.

Los múltiples beneficios que reporta

Está demostrado que los pequeños que desayunan correctamente rinden más en el colegio. Y, a su vez, los que se saltan esta comida presentan un bajo rendimiento escolar. “Los niños que van a la escuela en ayunas suelen mostrar dificultades en la capacidad de lectura, el uso de la memoria y el cálculo mental”, indica el doctor Lluis Serra.

Otra de las ventajas de que los niños desayunen bien es que así es más fácil proporcionarles una dieta equilibrada y variada a lo largo del día. El motivo es que estos pequeños tienen menos tendencia a picotear a deshoras lo que no deben, o sea, esos alimentos atractivos pero demasiado energéticos y muy poco nutritivos, que acaban desequilibrando su dieta. Según el profesor Serra, “los niños que desayunan como es debido toman menos grasas y más vitaminas, minerales y fibra”.

En cambio, quienes omiten el desayuno o toman uno de baja calidad presentan carencias nutricionales. “Sobre todo de minerales y de vitaminas A, E, D y del grupo B, que resultan fundamentales en la atención y el aprendizaje”, añade el doctor Lluis Serra.

Un mal hábito que favorece la obesidad

El hábito de no desayunar puede acarrear consecuencias muy negativas para la salud, ya que aumenta el riesgo de obesidad. “Al estar muchas horas sin tomar alimento, el niño suele llegar con mucha hambre al almuerzo, por lo que come más deprisa, más cantidad y peor (más grasas); es decir, suele seguir una dieta incorrecta.

A la vez, el organismo pone en marcha mecanismos de defensa ante tanto tiempo de ayuno, interpreta que hay escasez de alimento y acumula más grasa”, explica Rosa Mª Ortega.

Por este motivo, es recomendable que los pequeños se lleven un tentempié al colegio, para que se lo tomen a media mañana, siempre y cuando sea poco calórico y bajo en grasa (una fruta, un lácteo o un bocadillo pequeño de queso suave o de jamón), ya que actualmente los niños hacen una vida bastante sedentaria, debido al abuso de la televisión y los videojuegos.

Y también es muy importante que los padres insistamos en que coman despacio, porque hasta que el alimento está unos 10 minutos en el estómago, no empezamos a sentir sensación de saciedad. Y si durante ese intervalo de tiempo comemos lo que nos apetece o dejamos que los niños se atiborren a base de lo que más les gusta, el exceso de calorías está asegurado.

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