Cómo combinar la pasta en los platos de tus hijos

La pasta puede ser tu gran aliada a la hora de preparar la comida de tus hijos. ¡Anímate y utilízala!

El arte de cocerla

Para que siempre que prepares pasta te quede “al dente” (cocida, pero firme al morder), debes proceder así:

Primero, echa agua en una olla grande (1 litro por cada 100 gramos de pasta) y, cuando hierva, añade la sal (10 gramos por cada litro de agua) y la pasta, removiéndola con una cuchara de madera para que no se pegue al fondo del recipiente ni quede apelmazada. Cubre la cacerola con una tapadera hasta que el agua vuelva a hervir y baja el fuego.

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Remueve de vez en cuando y prueba la pasta varias veces, hasta que esté en su punto (el tiempo de cocción depende mucho de cada tipo de pasta y de cada fabricante, por lo que resulta imprescindible probarla).

Después, cuélala inmediatamente, sacudiéndola para deshacerte del exceso de agua, pero no la enjuagues. El agua retiraría la capa de almidón, que además de favorecer la digestión, ayuda a que la salsa se adhiera y la pasta coja mejor sabor.

Por último, para aderezarla puedes echar la pasta a la sartén que contiene la salsa y remover bien antes de servir, o echar la pasta en una fuente, agregar la salsa y mezclarla con un tenedor y una cuchara, hasta que toda la pasta esté impregnada.

Prueba las salsas

No utilices nata, ketchup ni curry para aderezar los platos de pasta de tu hijo. Prueba mejor con alguna de estas sugerencias que te ofrecemos y que son deliciosas, ligeras y digestivas:

  • Salsa de queso: Mezcla una cucharada de queso rallado (o de queso de untar) con un yogur desnatado natural y un poco de leche, según la consistencia que más le agrade a tu pequeño.
    • Salsa de tomate: Tritura un par de tomates pelados junto con unos ajetes, una zanahoria y un poco de sal. Fríe la mezcla en una sartén, con una cucharada de aceite de oliva y unos trocitos de cebolla, hasta que adquiera un color rojo intenso.
      • Salsa de melocotón: Bate una mitad de melocotón en almíbar con medio yogur natural y agrega un chorrito de zumo de melocotón (sin azúcar añadido).
        • Otras sugerencias: Pasta con salsa boloñesa; o aderezada con aceite de oliva y una pizca de vinagre; o gratinada con queso; o rehogada con ajos y cebolla frita...

          A cada alimento, un tipo de pasta

          Las distintas formas y colores de las pastas hacen que los platos preparados con ellas resulten muy atractivos para los niños. Pero no todas las pastas acompañan bien a todos los alimentos. Como pautas generales, recuerda:

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          • Para la carne y el pescado van bien los macarrones y los espaguetis, y para las verduras, las cintas y los tallarines.
            • Las sopas y los caldos te saldrán mejor si los elaboras con pasta menuda, como las estrellitas, las letras, las conchitas...
              • Las pastas ideales para las menestras y los potajes son las plumas, los lazos y los tornillos.
                • Con las ruedas podrás preparar exquisitas ensaladas.
                  • Cuando hagas canelones o lasaña, prueba a rellenarlos con maíz dulce, besamel y queso rallado.
                    • Respecto a la pizza, lo mejor es que la elabores tú en casa (la base puedes adquirirla preparada) con alimentos saludables como jamón, queso, atún en aceite, zanahoria rallada... Por el contrario, olvídate del bacon, las salchichas, el embutido... No obstante, a tu hijo no le pasará nada si un día le sorprendes llevándole a una pizzería.

                      En definitiva, la pasta, preparada de múltiples maneras y acompañada de distintos alimentos, te ayuda a proporcionar a tu pequeño una dieta sana y equilibrada, para que crezca a lo alto más que a lo ancho. Y, además... ¡está muy buena!

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