Los beneficios de la pasta para los niños

Es un alimento básico durante el crecimiento. Te contamos por qué y cómo prepararla para potenciar su valor nutricional y conseguir que tu pequeño se la coma aun con más gusto.

La pasta es el plato favorito de la mayoría de los niños. Y es muy recomendable que la coman (pueden tomarla desde los nueve meses), pues se trata de un alimento energético y nutritivo.

Ádemás de calorías en forma de hidratos de carbono, les aporta proteínas y vitaminas, sobre todo del grupo B (fortalece el sistema nervioso) y vitamina E (sus antioxidantes nutren la piel y cuidan las arterias).

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La pasta también favorece el funcionamiento del sistema digestivo y, por su escasísimo contenido en grasa, ayuda a controlar el colesterol. Hoy día, debido al excesivo consumo de hamburguesas, embutidos y bollos, los niveles de colesterol de los niños están por las nubes. Por eso es tan importante incluir la pasta en su alimentación habitual.

Más saludable todavía

Pero para que la pasta les nutra adecuadamente y les siente bien, es conveniente recordar algunos aspectos:

  • Debemos dársela con moderación, dos o tres veces a la semana, y en diferentes variedades, no sólo espaguetis.
    • Hay que controlar las salsas con que se la servimos, ya que son éstas las que incrementan el valor calórico de la pasta que, en contra de lo que mucha gente piensa, no es de los alimentos que más engordan. Y es que, aunque aporta bastantes calorías (cuatro por cada gramo), tiene tal poder de saciedad que elimina el deseo de picar a deshoras.
      • Para aprovechar al máximo sus cualidades nutricionales, debemos combinarla con leche y derivados lácteos, carne y verduras, ya que así incrementamos el valor biológico de sus proteínas. Por el contrario, hay que evitar acompañarla con otros alimentos ricos en hidratos de carbono, como el pan o el arroz, para que no resulte pesada de digerir.

        En todo caso, es muy importante que al comprar pasta tengamos presentes dos detalles fundamentales:

        • El aspecto. Tiene que ser firme y uniforme; si la pasta está quebradiza, ha sufrido un proceso de desecación inadecuado. En cuanto al color, debe ser amarillo muy pálido, o más dorado si la pasta está elaborada con huevo. Otros colores (verde, rojo...) no suponen un mayor aporte nutricional, pues sólo contribuyen a dar el toque de sabor deseado.
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          • La composición. Conviene que no esté elaborada sólo con agua y harina, sino también con huevo, para que además de los nutrientes antes citados, aporte calcio y hierro. La de verduras (de colores) lleva una proporción ínfima de éstas, por lo que no debe sustituir a una ración de verduras, pero es recomendable para los niños, porque les ayuda a habituarse al sabor del tomate, las espinacas... y les facilita la aceptación de estos alimentos. La pasta rellena es una comida completa y nutritiva, pero puede resultar pesada para los niños. Por eso conviene ponerles una ración pequeña y considerarla plato único. Y en cuanto a la integral, más rica en fibra, no es adecuada para los pequeños hasta después de los cinco años, porque puede producirles dolor de tripa e incluso diarrea.
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