La horchata: mucho más que un refresco para los niños

Desde la Antigüedad, la horchata ha sido considerada un alimento muy nutritivo.

Hoy sabemos que es una fuente importante de minerales (hierro, calcio, fósforo, potasio...) y vitaminas (C y E). Al no llevar lactosa, pueden tomarla incluso las personas con intolerancia a la leche. Y, sin azúcar, también es apta para diabéticos.

Los niños pueden empezar a beberla a partir del año, pero no más de un vaso diario, para que no les quite el apetito, ni tampoco muy fría, porque puede sentarles mal.

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Tampoco deben tomarla en lugar de la leche, ya que su contenido en calcio es menor que el de ésta. Aun así, esta bebida elaborada con chufas, además de alimentar, refrescar y ayudarnos a mantener el organismo hidratado, reporta muchos beneficios:

  • Favorece el proceso digestivo, por su elevado contenido en almidón.
  • Ayuda a regular el tránsito intestinal, gracias a su fibra.
  • Contribuye a disminuir el nivel de colesterol “malo”y los triglicéridos en la sangre.

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