¡Toma un helado!

Son sanos, alimentan y están muy ricos. Olvida el mito de que los niños no deben comer helados y toma nota de nuestras propuestas. ¡Un placer cuando hace calor!

Todavía hay quien piensa que los niños no deben comer helados. Creen que engordan muchísimo, que no alimentan, que hacen daño a la garganta...

La verdad es que no es así. Los pequeños pueden incluir los helados en su alimentación desde los 18 meses de edad, aproximadamente, y tomarlos varias veces por semana, como postre o merienda, siempre y cuando consuman también una buena ración de fruta ese día.

Su valor nutricional

Hay dos grandes grupos de helados, los de leche y los de agua (sorbetes y polos de agua). Y, siempre que no abusen de ellos, los dos son sanos para los niños.

  • Helados de leche. Su valor nutricional está directamente relacionado con su contenido en leche, y su valor calórico medio ronda las 200 calorías por una ración de 100 gramos (menos si se han hecho con leche desnatada y más si se han hecho con crema de leche). Aparte del calcio, ideal para completar las necesidades de los niños si éstos son reacios a tomar leche, también aportan proteínas de alto valor biológico y grasas de origen lácteo y, en algunos casos, vegetal.
  • Helados de agua. Su base es el agua (hasta en un 80%), por lo que no aportan grasa. El resto de ingredientes lo componen las frutas. Y de ellas proceden los nutrientes que ofrecen: vitaminas y minerales.
  • Se puede hacer una tercera distinción, los helados cremosos. Éstos son más grasos que los de leche (tienen un mínimo de materia grasa -láctea y vegetal- del 8%, frente al 2,5% de los helados de leche).

    Publicidad - Sigue leyendo debajo