Batidos para el verano

Si tu hijo tiene poco apetito por el calor, completa su dieta diaria con alguno de estos deliciosos batidos. Así, aunque coma menos, seguirá estando muy bien alimentado.

Para poder crecer sanos y fuertes y para que su organismo funcione sin ningún problema, los niños, entre otras cosas, necesitan calcio, vitaminas y fibra. Y para que tomen estos nutrientes sin protestar, nada más fácil que ofrecérselos en forma de refrescantes batidos. En pocos minutos podemos elaborarles unas colaciones riquísimas y muy saludables.

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Ricos en calcio, vitaminas y fibra

Con los batidos, incluso los pequeños que suelen rechazar la fruta la incorporan a su dieta habitual con gusto.

Al estar elaborados con algún lácteo (leche, yogur, helado...), los batidos aportan calcio, el mineral básico para tener unos huesos fuertes y mantener los dientes en perfecto estado, y gracias a las frutas proporcionan gran cantidad de vitaminas, sobre todo de los grupos A y C. La vitamina A favorece el crecimiento y ayuda a mantener en buen estado la piel, las mucosas, el pelo, las uñas y los dientes (el albaricoque y el melocotón son muy ricos en ella). Y la vitamina C fortalece el sistema inmunológico y contribuye a la absorción del hierro (es abundante en los cítricos y en las grosellas).

Además, aportan fibra, una sustancia que el organismo no puede digerir ni absorber, pero que es imprescindible para prevenir problemas metabólicos y evitar el estreñimiento.

Depuran y revitalizan

Los batidos también son depurativos y revitalizantes. Depurativos porque al mejorar la alimentación y tomar más cantidad de fibra, el tránsito intestinal aumenta y se eliminan más toxinas. Y revitalizantes porque nutren de forma casi inmediata, ya que sus aportes son absorbidos por el organismo enseguida.

Aunque actualmente podemos encontrar en el mercado todo tipo de productos en cualquier época del año, para elaborar los batidos de tu hijo procura escoger las frutas propias de la temporada, para tener una mayor garantía de su buena calidad. Y asegúrate de que las piezas están bien maduras, para que el batido tenga mejor sabor. Esto es especialmente recomendable si tu pequeño está gordito: como la fruta estará más dulzona, no será necesario que añadas azúcar a sus batidos y así le aportarán menos calorías.

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Hay que tomarlos recién hechos

Recuerda que debes lavar muy bien todas las piezas, aunque luego vayas a pelarlas, para eliminar cualquier resto de pesticida que podría pasar a la pulpa.

En cuanto a las posibles combinaciones, todas son válidas, porque no es cierta esa creencia popular que asegura que la leche se corta en contacto con la fruta, ni siquiera con los cítricos.

Igual que los zumos, los batidos deben tomarse recién hechos, porque además de estar más ricos, las vitaminas y minerales se van perdiendo en contacto con el aire. Así que ya sabes: no es buena idea preparar un batido a tu hijo por la mañana, meterlo en la nevera y dárselo para merendar.

Recuerda que no debes calentarlos, porque con el calor destruirías parte de las vitaminas, pero tampoco dárselos demasiado fríos, por dos motivos: porque podrían sentarle mal (sobre todo si acaba de despertarse de la siesta y está sudando) y porque los expertos en nutrición han demostrado que el organismo absorbe mejor los nutrientes cuando la comida está “del tiempo”, ni muy fría ni muy caliente.

Lo mejor es que se los ofrezcas sustituyendo a la leche del desayuno, como tentempié a media mañana, de aperitivo (si es ligero) o para merendar, ya que con el estómago vacío las vitaminas se asimilan mejor. Y también puedes dárselos de postre si su comida no ha sido demasiado abundante.

No más de uno al día

Y un último apunte: procura que tu hijo no se tome más de un batido al día, porque si se quita el hambre con ellos, luego no querrá comer y dejará de tomar otros nutrientes que también necesita para crecer equilibradamente.

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