Platos para comer con cuchara

Una vez que tu hijo coma casi de todo, prepárale un menú a base de alimentos muy ricos en vitaminas y minerales.

Para que no te quiebres la cabeza a diario, a continuación te ofrecemos unas cuantas sugerencias nutritivas y saludables, platos sencillos, muy adecuados para comer con cuchara, que pueden ser degustados por toda la familia.

“¡Quiero una sopa!”

Las sopas caseras son muy fáciles de comer y de digerir, por lo que resultan especialmente indicadas como primer plato, para cenar y para recuperar fuerzas durante las convalecencias (las de sobre suelen tener demasiada grasa y sal para los niños, salvo que en la etiqueta se especifique que no llevan aditivos, colorantes ni conservantes).

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Si tu pequeño tiene más de 10 meses, además de las tradicionales sopas de verduras, de fideos y de estrellitas, prepárale sopa de tapioca (tiene un sabor suave y una textura muy agradable y sus hidratos de carbono favorecen el funcionamiento del sistema digestivo) y éstas otras que te explicamos detalladamente en el cuadro inferior. Se preparan en un momento, están buenísimas y son originales y muy nutritivas.

Otras formas de tomar pasta


Es bueno que tu hijo coma pasta (a partir de los 10 meses), porque le aporta hidratos de carbono, vitaminas y fibra y favorece el funcionamiento del sistema digestivo. Pero además de darle sopa de fideos o espaguetis con tomate, hay otras formas de preparársela, que también le encantarán.

Legumbres, nutritivas y sabrosas


Puedes dárselas a tu hijo desde los 12 meses, bien cocidas y sin hollejos (pásalas por el pasapurés), para que así pueda digerirlas sin problemas de gases ni pesadez de estómago.

Si guisas lentejas o alubias de la manera tradicional, acuérdate de sustituir el embutido por verduras, arroz o patatas: esta combinación complementa las proteínas vegetales de las legumbres, aumentando su valor biológico, y resulta más digestiva y menos grasa, y así tu hijo podrá tomarlas también.

Y si preparas un cocido, antes de servirlo, espera a que se enfríe para quitar con una cuchara la capa de grasa que se forma en la superficie. Y a continuación, en vez de poner a tu hijo una ración de sopa, luego los garbanzos y después la carne, sírvele un plato único con un poquito de todo. Así comerá de un modo más variado y evitarás que se agobie. Nuestras sugerencias de legumbres:

¿Verduras? ¡Claro que sí!

Si tu pequeño odia la verdura, no le fuerces a comerla; mejor, camúflasela entre otros alimentos que sí le gustan, para no privarle de las vitaminas que reportan. Además, te sugerimos un par de recetas que suelen tener mucho éxito entre los niños que ya comen de todo, para que se las hagas a tu hijo. Si es propenso a resfriarse, dale crema de calabaza a menudo: esta verdura, rica en vitamina A (protectora de las mucosas), aumenta la inmunidad frente a los catarros.

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Patatas, fuente de vitamina C

Para reforzar el sistema inmunológico durante los meses de frío, además de seguir una dieta variada, es fundamental tomar mucha vitamina C. Una manera de hacerlo, si a tu hijo no le van las frutas ni las verduras, es incrementando su consumo habitual de patatas (aportan 20 mg de calcio por cada 100 g de alimento), que es seguro que las comerá bien.

Y de postre...

Los postres que te sugerimos a continuación son tan nutritivos como calóricos, por lo que sólo deberás dárselos a tu pequeño (a partir de los 18 meses) como complemento de la comida, cuando ésta no haya sido muy abundante. También pueden ser una esupenda merienda para él, si no toma nada más, y un reconstituyente muy saludable y fácil de comer para cuando esté convaleciente de una enfermedad y no tenga demasiado apetito.

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