¿Por qué los niños comen mejor en el colegio que en casa?

En el cole no hace ascos a nada, algo que en casa es impensable. Mira por qué es buena idea apuntarle al comedor y qué puedes hacer para que contigo coma tan bien como con sus compañeros.

Siempre te has ocupado de su alimentación y ahora puedes descubrir que muchos niños de 3, 4 y 5 años comen mejor en el colegio que en casa.

Adoptan esta actitud, que tanto desconcierta a los padres, influídos por varios factores:

  • A los pequeños les encanta imitar las conductas que observan a su alrededor. Comer con sus compañeros les anima (y les enseña) a hacerlo.
  • Su relación con la persona encargada del comedor es mucho más objetiva que la que mantienen con sus padres. Su mayor neutralidad ante la actitud de los pequeños evita los posibles chantajes emocionales con la comida, que sí suelen darse en casa.
  • En el centro escolar, el momento de la comida se vive como una actividad lectiva más, tan importante como el resto, que hay que aprender a hacer bien.
  • Comer siempre a la misma hora y en el mismo entorno crea una rutina a la que los niños se habitúan enseguida, que les abre el apetito.
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    Un ambiente distendido

    Para que tu pequeño coma en casa tan bien como en el colegio...

    • Dale ejemplo. Sigue una dieta variada y no seas melindrosa para comer.
    • No le obligues a comer ni le regañes si no lo hace. Las broncas en la mesa merman el apetito, mientras que un ambiente distendido lo incrementa.
    • Procura darle de comer siempre en el mismo sitio y a la misma hora.
    • Evita las prisas y las distracciones en la mesa, como la tele. El momento de la comida es ideal para mantener diálogos familiares agradables.
    • Además de prepararle recetas nutritivas, intenta que sean atractivas.
    • Pídele ayuda para salar los platos, poner la mesa... Los niños que de alguna manera participan en la preparación de la comida, comen mejor.
    • Sírvele su ración en un plato grande, para que no perciba mucha cantidad.
    • Déjale comer solo, aunque de vez en cuando tú le des alguna cucharada.
    • No prolongues sus comidas más de 25 o 30 minutos. Si pasado este tiempo no come más, retírale el plato sin decirle nada y ponle el postre.

      El agobio empeora las cosas

      La conducta de rechazo a la comida puede modificarse. Si te preocupas en exceso porque tu hijo no come bien, el pequeño descubrirá que puede chantajearte con esa actitud, lo que empeorará las cosas. Si está contento y el pediatra te dice que su desarrollo es normal, no vuelvas a agobiarte porque coma poco, ya que es bastante para él.

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