La merienda de los niños, ¡qué importante!

Para reponer energías, jugar con ganas y llegar a la cena con buen humor y un apetito moderado, que los niños hagan una buena merienda es importante.

image
D.R.

La merienda es muy recomendable a cualquier edad y fundamental durante la etapa del crecimiento. Por varias razones. La primera es que el aparato digestivo de los peques se encuentra en periodo de maduración y desarrollo, por lo que su organismo no está preparado para mantenerse muchas horas sin comer. En segundo lugar, la merienda es una recarga de energía para seguir estudiando, jugar en el parque, acudir a actividades extraescolares o practicar ejercicio.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por si lo anterior no fuera suficiente, esta colación de media tarde es fundamental para controlar el sobrepeso, ya que calma el apetito de tu hijo y así no llega a la hora de la cena con hambre excesiva.

¿Qué debe incluir su merienda?

Para que te hagas una idea, la merienda debería representar el 15% del aporte energético total diario. El resto se repartiría así: el desayuno, 20%; la comida, 40%, y la cena, 25%.
La fórmula para que sea perfecta es combinar fruta, carbohidratos y lácteos, pero en cantidades moderadas para evitar el exceso de calorías y no anular el hambre para la cena.

  • Fruta. En la merienda el niño necesita una recarga energética inmediata, por lo que deberá tomar azúcares simples (se absorben con mayor facilidad), que se encuentran principalmente en la fruta. Por eso es mejor tomarla ahora que en la cena, cuando el organismo se prepara para el descanso. Además, la fruta aporta vitaminas, que aumentan sus defensas, y fibra, beneficiosa para regular el funcionamiento del intestino y prevenir el estreñimiento. Aficiónale a tomar fruta en la merienda desde los 6 meses, al principio en puré o zumo y más adelante ya en trocitos, mezclada con yogur y también sola, para que vaya acostumbrándose a los sabores.
  • Carbohidratos. Los alimentos con carbohidratos complejos (pan, galletas, cereales…) garantizan una reserva de energía para evitar que el niño termine su jornada demasiado cansado. Desde los 2 años ya puede tomar un par de rebanadas de pan tranquilamente. Es el momento de empezar a darle bocadillos pequeños.
  • Lácteos. La leche y sus derivados aportan las proteínas necesarias para el crecimiento, por lo que conviene completar la merienda con un vaso de leche, batidos, yogur, queso…
    Publicidad - Sigue leyendo debajo

    La merienda de los bebés

    Hacia los 6 meses de vida ya puedes añadir otros alimentos en la dieta de tu hijo, que hasta ahora era sólo de leche. Es el momento de introducir la fruta en la merienda, después de la siesta, ya sea en zumo o en puré (lo que te indique su pediatra). Conviene comenzar con la manzana o la pera y después ir incorporando paulatinamente el plátano, la naranja y otras frutas: uvas, sandía, ciruela...
    En esta etapa debes evitar el kiwi, las fresas, el melocotón y albaricoque, las frutas del bosque y las tropicales, porque pueden provocarle alergia. Más adelante puedes incorporar un yogur, con o sin cereales, incluso mezclado con algo de fruta, en forma de batido.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo