Recetas infalibles de verdura para niños

Judías, espinacas, brécol... Enseña a tu pequeño a apreciar estos alimentos, riquísimos en nutrientes y bajos en calorías.

¡Verduras! Un grupo de alimentos fantásticos, imprescindibles para que nuestra dieta sea sana, completa y equilibrada.

Los bebés empiezan a consumirlas desde los 5-6 meses en forma de puré: con judías verdes, patata, zanahoria, puerro, calabacín...

Los pediatras suelen recomendar dejar para más adelante (cuando el niño tiene 15-18 meses) las más flatulentas, como las coles. Desde esa edad, si no hay contraindicación médica, el niño ya puede comer prácticamente todas. Y ya no sólo en forma de puré, sino también en trocitos, y cada vez más de este modo, para animar al pequeño a que mastique.

Cocinarlas y conservarlas

Desde la Asociación Española de Pediatría indican que se debe incluir la verdura en la alimentación diaria del niño. También ofrecen pautas de conservación y cocinado:

  • Almacénalas donde no les dé la luz ni el aire (en nevera, despensa...).
  • Lávalas enteras, sin dejarlas en remojo, para evitar que parte de los nutrientes se pierdan en ese agua.
  • Pela las que puedan pelarse, para evitar contaminantes.
  • Cocínalas al vapor o con la mínima cantidad de agua, en el menor tiempo posible y tapando siempre la olla para conservar las vitaminas.

    ¿Por qué son tan buenas?

    Los nutriólogos llaman a las verduras “bombas” de vitaminas. Y, además, tienen muy pocas calorías y una buena cantidad de fibra, por lo que previenen el estreñimiento.

    Las verduras verdes (judías, espinacas, escarola, acelga, brécol, lechuga, berro, apio...) presentan ese color por acción de la clorofila, que tiene poder antioxidante y desintoxicante. Además, son fuente de vitaminas A, C, E, K y del grupo B. También son ricas en calcio, hierro, magnesio y potasio, minerales básicos para el desarrollo infantil.

    Si tiene tantas bondades, ¿por qué muchos niños salen corriendo cuando saben que hay verdura para comer? Quizá por tomarla siempre del mismo modo, algo soso. Unas judías cocidas con patatas pueden ser poco atractivas. Pero ¿y si las servimos enteras y hervidas, en forma de rollitos, con una loncha de jamón y otra de queso y gratinadas? Ése es el secreto: echarle imaginación. En las recetas que acompañan a este texto encontrarás ideas originales, sanas y que triunfan entre los niños.

    1. Puré de guisantes y jamón york
    2. Patatas asadas con brécol
    3. Cintas de calabacín con queso
    4. Ensalada de judías verdes, pera y queso fresco
    5. Risotto de espárragos verdes
    6. Green smoothie
    7. Tortilla de patata en pimientos

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