Componentes para un buen desayuno

Al preparar el desayuno de tu hijo recuerda que debe estar compuesto por un lácteo, un farináceo (cereal) y una fruta.

Además, puedes incluir ocasionalmente algún embutido bajo en grasas (jamón dulce o serrano). Los lácteos aportan proteínas, calcio y vitaminas A, D y B. Los farináceos, hidratos de carbono (que dan energía), vitaminas y minerales. Y la fruta, hidratos de carbono, vitaminas y fibra. Hay que variar las combinaciones dentro de estos tres grupos.

Con los lácteos, por ejemplo, no te limites a la leche, altérnala con el queso fresco o semicurado o el yogur. Otra opción son los postres lácteos, como las natillas, pero como tienen mayor aporte de grasa lo ideal es que sean una elección más puntual.

En los farináceos puedes variar entre pan, tostadas, cereales o galletas. Y de vez en cuando, como extra, puedes darle magdalenas o un bollo. Algunos cereales tienen mucha azúcar, mira su composición, porque a veces sorprende. Por ejemplo, en contra de lo que se cree, los de muesli suelen contener bastante y, en cambio, los de arroz con chocolate, no.

Por último, la fruta. Suele faltar en nuestra dieta y sin embargo es muy necesaria. Además de su riqueza en vitaminas y fibra, tiene la función de enseñar a masticar al niño. Puedes darle la fruta troceada, en zumo o en compota. Y lo ideal es que elijas frutas de temporada.

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