Hoy, sopa

Las sopas alimentan, hidratan y entonan el cuerpo. Y si te animas a preparar a tu familia las recetas que te damos, verás que, además, encantan a los niños

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D.R.

Te has parado a pensar que uno de los inventos más trascendentales para la humanidad es el de la sopa? Sí, su historia comienza en el paleolítico, cuando a algún homo sapiens se le ocurrió echar bayas, raíces y frutos en agua y ponerla al fuego.

Más adelante, otro cavernícola ideó añadir cereales e inventó las gachas, base alimenticia del hombre durante siglos. El hecho de que este alimento perdure hasta nuestros días da una idea de su gran valor.

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Las sopas hidratan y hacen que el cuerpo entre en calor, algo que resulta fantástico en los meses fríos del año. Además, según los ingredientes con los que preparemos este delicioso plato, proporcionará unos nutrientes u otros, ya que es de lo más versátil (admite vegetales, carnes, aves, pescado, pasta...).

Los niños pueden consumir sopa desde pequeñitos. A partir de los 2 años pueden tomarla igual que los adultos, como primer plato o como plato único, según la receta (eso sí, cuida de no servírsela demasiado caliente). Y, al admitir tantas combinaciones, es casi imposible que no les guste ninguna sopa.

UN BUEN CALDO

Si sabes hacer un caldo de calidad, lo que los cocineros llaman un “fondo”, tienes mucho ganado en los fogones, ya que te servirá de base para elaborar nutritivas sopas, cremas y guisos. ¿Cómo se logra un caldo ideal? Siguiendo estos pasos:

  • Pica unas verduritas (zanahorias, cebolla, puerro, apio) y, si quieres que el caldo sea, por ejemplo, de pescado o de marisco, utiliza las espinas o las pieles, la cabeza y las colas.
  • Introduce todo en una cazuela alta con agua fría y ponlo a fuego medio junto a las especias que prefieras. Poco a poco irá saliendo una espuma sobre el caldo que deberás ir retirando con una espumadera o un cucharón.
  • Cuando el agua empiece a hervir cuenta 40 minutos y retira.
  • Hay que clarificar el caldo para quitar sus impurezas. Esto se consigue pasándolo por un colador forrado con un filtro de café.

    El caldo está listo. Ahora puedes dejarlo enfriar y retirar con una cuchara la capa de grasa que se quedará arriba, más solidificada. Por último, puedes congelarlo (en nevera aguanta hasta tres días).

    Una buena idea es hacerlo en cubiteras. Así cuando lo utilices sólo descongelarás los cubitos que precises.

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    Un par de trucos más: si preparas un caldo para congelar, hazlo con menos especias, ya que éstas aumentan el sabor del caldo cuando ha sido congelado. Y si al preparar el caldo notas que va quedando muy salado, añade una rodaja de patata antes de terminar la cocción. Absorberá el exceso de sal.

    Si te animas a cocinar una buena sopa, prepara las siguientes recetas, pensadas para cuatro personas. Si Mafalda las hubiera probado, seguro que adoraría la sopa.

    1. Sopa fácil de picadillo
    2. Sopa de pechuga de pollo
    3. Sopa de pescado
    4. Sopa de verduritas
    5. Sopa de tomate
    6. Sopa de chocolate con frutas

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