Mandarina, brécol, atún y pollo

MANDARINA

Dulce y fácil de comer, es una de las frutas favoritas de los niños. Estamos en época de mandarinas, ricas en betacarotenos, que fortalecen la vista, las mucosas y el sistema inmunitario. También contiene vitamina C, que consumida junto con alimentos ricos en hierro combate las anemias y el decaimiento propio de esta estación. Y es rica en potasio, necesario para el buen funcionamiento de los músculos. Además, la parte blanca de la mandarina es pura fibra. Esta fruta puede consumirse a diario.

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Otras alternativas: Naranja y pomelo.

BRÉCOL

Algunos expertos afirman que el brécol es la hortaliza de mayor valor nutritivo. Aporta vitaminas A, B1, E y ácido fólico. Y minerales como potasio, calcio, magnesio, hierro y zinc. Refuerza el sistema inmunitario y protege la vista, la piel, las mucosas y los huesos. Puedes dárselo a los niños en puré, con bechamel o en menestra, junto a vegetales de distintos colores, para que llamen su atención. Puede producir flatulencia, pero lo solucionarás si lo cueces con un poquito de comino.

Otras alternativas: Judías verdes, espinacas...

ATÚN

Este pescado azul tiene un gran contenido proteico y además de proporcionar vitaminas A, D, B3 y B12 y minerales como el fósforo, el potasio, el hierro y el magnesio, destaca por aportar ácidos grasos esenciales omega 3, que mejoran el rendimiento del cerebro de los niños, potenciando su memoria y su concentración. Y les ayuda a evitar el estrés. Desde el año y medio, pueden tomarlo una vez por semana.

Otras alternativas: Jurel, trucha, boquerón, sardina y caballa.

POLLO

La carne del pollo es una fuente de proteínas de alta calidad y contiene pocas calorías, sobre todo la pechuga asada. Gracias a su suave textura, a los niños les encanta y pueden comerla dos o tres veces por semana. El pollo es rico en vitaminas B3 y B6 y en zinc, que potencia el sistema inmunitario, en fósforo, que refuerza el sistema nervioso, y en potasio, que mantiene el tono muscular.

Otras alternativas: Pavo y conejo.

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