Arroz, tomate y zanahorias

ARROZ

Como buen cereal, se aconseja tomarlo casi a diario, ya que forma parte de la base de la pirámide de la alimentación infantil.

Es fácil de digerir y muy poco alergénico, por lo que la mayoría de los niños pueden comerlo. Proporciona energía durante más tiempo al organismo y es rico en vitaminas del grupo B, que fortalecen el sistema inmunitario.

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Ah, y no tiene nada de colesterol.

Otras alternativas: Trigo (ojo, lleva gluten).

TOMATE

Apenas aporta calorías, ya que es agua en un 94%, pero es muy rico en numerosas vitaminas (sobre todo vitamina C) y minerales. Posee acción desinfectante, levanta el ánimo, es antioxidante y favorece la osificación y el crecimiento.

Para beneficiarse de estas propiedades conviene tomarlo lo antes posible una vez que se ha partido. Si el niño tiene el estómago delicado es mejor dárselo sin pepitas y sin piel.

Puedes ofrecerle tomate en purés, en ensalada o en zumo varios días a la semana.

Otras alternativas: Pimientos.

ZANAHORIAS

Una verdura que no puede faltar en los purés de los bebés y los niños pequeños. La zanahoria tiene betacaroteno, un pigmento vegetal que el cuerpo transforma en vitamina A, cogiendo la que necesita y rechazando el resto.

Esta sustancia actúa como antioxidante y en el desarrollo de los huesos y los dientes. Además, la zanahoria contiene potasio, fósforo, sodio y vitaminas B2 y B5, con lo que refuerza las defensas.

Y es bien aceptada por los niños, por lo que es un buen alimento cuando están malitos e inapetentes. Pueden tomarla prácticamente a diario.

Otras alternativas: Calabaza, nabo, patata...

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