Leche, guisantes y huevo

LECHE

Ofrece proteínas de alta calidad y una gran cantidad de calcio, imprescindible para desarrollar y fortalecer huesos, dientes y músculos. Además, regula las defensas inmunitarias. Y templada ayuda a los niños a dormir mejor.

Primero darás a tu hijo el pecho (la leche materna es el alimento 10 por excelencia) o leche de fórmula y cuando el pediatra te lo indique, podrás pasar a la de vaca (entera, semi o desnatada, según te diga el especialista).

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Los niños deben tomar medio litro de leche al día, repartida en dos o tres raciones, aparte de otros lácteos.

Otras alternativas: Yogures y queso.

GUISANTES

A los niños, desde pequeñitos, les encantan. Y además de ser vistosos y ricos, los guisantes proporcionan energía y la mantienen durante bastante tiempo en el cuerpo.

También contienen fibra, que ayuda a luchar contra el estreñimiento, frecuente en los niños pequeños, y vitaminas C y del grupo B, con lo que van fenomenal para potenciar las defensas y combatir las infecciones.

Pueden consumirlos un par de veces a la semana.

Otras alternativas: Lentejas, garbanzos, habitas...

HUEVO

También es una fuente de proteínas de alto valor biológico y es fácil de digerir (si se lo haces frito, no tanto). El huevo aporta vitaminas A, E, D y B12 y numerosos minerales: fósforo, hierro, selenio, yodo y zinc.

También proporciona nutrientes interesantes para los niños, como la colina, que influye en el correcto desarrollo del cerebro, la lecitina, que interviene en diversos procesos metabólicos, y la biotina, que protege la piel.

¿Cuántos huevos deben tomar? Desde el año, dos o tres a la semana.

Otras alternativas: Carnes y pescados.

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