Imitandote aprenderá

IMITÁNDOTE APRENDERÁ

Si tu hijo come sin apenas masticar, puede ocurrirle como a Laura, que se atragante con frecuencia y sufra digestiones pesadas, acumulación de gases y estreñimiento, debido a que su estómago y sus intestinos tienen que trabajar más.

Por eso es fundamental que le enseñes a masticar. Lo más efectivo es que coma con los mayores.

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Procura hacer con él al menos una comida diaria, siéntate a su lado y proponle el juego de “masticar muchas veces cada bocado”.

Para facilitarle las cosas, pártele los alimentos en trozos muy pequeños y no dejes que se llene la boca de nuevo hasta que la tenga vacía.

También es importante que le acostumbres a beber durante las comidas (el líquido ayuda a ensalivar y a tragar mejor), que le ofrezcas alimentos blanditos que no requieran demasiada masticación (si tiene que masticar mucho se aburrirá y se tragará los trozos antes de triturarlos) y que no le atosigues para que coma más deprisa, porque si para hacerte caso se traga casi entero lo que tiene en la boca, es muy probable que se atragante.

Si hace “bola” con la carne, no le obligues a tragársela.

Sácasela y, una vez que tenga la boca vacía, anímale a seguir comiendo.

Aunque se eternice delante del plato, procura no impacientarte.

Al comer con su padre y contigo, vuestro hijo poco a poco irá acostumbrándose a masticar más y a tragar con más ritmo.

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