Cómo aliviar las molestias íntimas del final del embarazo

Durante el último mes suelen surgir o empeorar algunas molestias de la "zona íntima". Fastidiosas pero, en general, no suelen ser graves.

 

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Contratiempos de última hora

En estas últimas semanas de gestación es cuando surgen más molestias íntimas, ya sea porque se acentúan las existentes o porque aparecen problemillas nuevos.
Esto es así porque al efecto hormonal (que a estas alturas ya has aprendido a sufrir), se le suma el mayor peso que ahora ejercen el útero y el bebé sobre la zona genital.
Además, te encuentras más cansada y con ganas de llegar al parto y esa mentalidad también influye en cómo se viven los contratiempos de última hora. ¿Sabes cuáles son las molestias más frecuentes?

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Polaquiuria

Entre los problemas que más suelen afectar a última hora al aparato urinario están:
Polaquiuria. Les sucede al 90% de las embarazadas y se manifiesta con un aumento en la sensación de las ganas de orinar. Tiene mayor incidencia en gestaciones gemelares o de bebés de alto peso. La polaquiuria se puede presentar durante todo el embarazo (hay mujeres que sienten sus efectos incluso ¡al segundo mes!) por el influjo hormonal, pero ahora, en la recta final, lo vas a notar más porque a los efectos hormonales se suma que el útero y el bebé comprimen la vejiga.
Este efecto compresivo es el causante también de que te levantes varias veces por la noche a hacer pis. Si te ves muy apurada, no ingieras líquidos dos horas antes de ir a dormir. Pero beber menos durante el día no es una solución. La polaquiuria es un síntoma asociado al embarazo y no se puede hacer nada. En todo caso, habla con tu ginecólogo por si es preciso descartar una infección.

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Incontinencia de esfuerzo

“Es otra afección frecuente y también debida a la sobrecarga que soportan los músculos del suelo pélvico por el peso del útero y del bebé”, explica Ariana Serrano, ginecóloga y obstetra del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona. Son los escapes de orina producidos como consecuencia de algún movimiento que aumente la presión abdominal, como toser reír o estornudar. Es más común en la última etapa de la gestación, cuando el efecto compresor es mayor, y por esa misma razón afecta más en los embarazos gemelares.
Para prevenirla, lo mejor son los ejercicios de Kegel, movimientos destinados a fortalecer la musculatura pélvica; los enseñan en muchos centros y se pueden practicar desde el primer mes de embarazo. Si ya tienes síntomas, sigue con los ejercicios y utiliza compresas específicas para sentirte más tranquila ante posibles escapes. No te aguantes la orina, ya que ello favorece que surjan infecciones.

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Infección urinaria de vías bajas (cistitis)

“Las infecciones urinarias y vaginales son las dos más frecuentes y recurrentes durante el embarazo. Hay que tratarlas sin demora porque pueden llegar a desencadenar contracciones por irritación del útero y, en consecuencia, hay riesgo de parto prematuro”, explica la doctora.
La cistitis se caracteriza por dolor y quemazón al orinar, un aumento de las ganas de ir al baño y /o molestia pélvica. Y aunque parezca raro, también puede ser asintomática. Ante cualquiera de estos síntomas, y más aún si hay fiebre, acude sin demora a tu médico. Es importante tratar rápido estas infecciones para evitar que asciendan al riñón y que se compliquen. Como prevención, adopta medidas como extremar la higiene, no aguantar la orina, hacer pis después de tener relaciones sexuales o aumentar la ingesta de líquidos. Otro remedio muy efectivo, sobre todo si has tenido infecciones recurrentes antes del embarazo, es tomar arándano rojo, ya sea en fruto, pastillas o jarabe.

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Infección vaginal

Evidentemente, la zona vaginal es una de las más afectadas por la gestación y se debe vigilar su estado.
Varias circunstancias favorecen la aparición de una infección vaginal. La primera, los cambios en el pH de la piel (efecto hormonal).
La segunda, la bajada de defensas que se sufre durante la gestación. Y por último, puede surgir tras la toma de un antibiótico, ya que en ocasiones éstos destruyen la flora vaginal (que protege contra las infecciones).
La vaginal es la infección ginecológica más frecuente, incluso fuera del embarazo. No hay más riesgo de sufrirla en el último trimestre, pero sí es más peligrosa, porque a partir de la semana 37 el cuello uterino empieza a dilatarse y deja de actuar como barrera. Por tanto, la infección podría llegar a afectar al bebé.
Los dos tipos de infección vaginal más frecuentes son las provocadas por hongos (en concreto la cándida) y la vaginosis bacteriana.
La primera es más benigna. Produce picor fuerte y un aumento del flujo de color blanco-requesón. El tratamiento es tópico antifúngico (crema u óvulos vaginales), nunca por vía oral.
La vaginosis bacteriana puede estar ocasionada por múltiples gérmenes, el más frecuente es el llamado Gardnerella. Provoca escozor y flujo grisáceo maloliente. El tratamiento, que puede ser oral o tópico, es con antibióticos.
La leucorrea, es una molestia típica del embarazo. Se trata de un aumento del flujo vaginal provocado por los cambios hormonales. Puede aparecer en cualquier momento de la gestación, pero se acentúa al final porque las glándulas segregan más flujo para lubricar e hidratar el canal del parto.
Pese a que este aumento en las secreciones es normal, hay que estar atenta por si notas picor, porque puede deberse a una infección. Si no es así y el flujo es blanquecino o transparente y no huele, todo va bien. Para aumentar tu confort, usa braguitas de algodón, incrementa la higiene (nunca lavados vaginales internos) y ponte salvaslips o minicompresas transpirables para evitar el riesgo de infección.
Otra molestia propia de tu estado son los picores en la zona genital. Uno de los efectos hormonales del embarazo es que la piel está más seca y más propensa a irritaciones. Por eso algunas mujeres sufren molestísimos picores en la zona vulvar. Siempre conviene consultarlo con el ginecólogo, ya que el picor también puede ser síntoma de infección. Descartada la infección, tu médico te indicará una crema hidratante y un jabón de higiene íntima suave.

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Molestias circulatorias

La dificultad de la circulación sanguínea y la presión del útero provocan otro trastorno muy frecuente: las hemorroides. El 30% de las embarazadas las padecen. Surgen entre el segundo y el tercer trimestre por la compresión que ejerce el útero sobre las venas hemorroidales.
Otras causas son el estreñimiento y la mala circulación (la sangre es más densa ahora). Las hemorroides son muy molestas, causan picor, escozor e incluso pueden doler mucho y sangrar.
No suelen complicarse, aunque pueden producir trombos (en ese caso hay que realizar una pequeña intervención).
Para prevenirlas, evita el estreñimiento con una dieta rica en fibra, no permanezcas sentada largo rato y duerme con las piernas en alto. Si ya las tienes, hay tratamientos antihemorroidales que se pueden utilizar en la gestación; habla con tu ginecólogo.

Caminar a diario, por lo menos una hora, ayuda a mejorar la circulación sanguínea y a reducir la intensidad de las hemorroides.

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Se parecen, pero no te confundas

A veces los síntomas de la incontinencia urinaria y de la leucorrea se prestan a confusión con otros propios del final del embarazo”, advierte la doctora Serrano. Pon atención, conviene distinguir qué es cada cosa.
Una fisura de la bolsa amniótica. Se parece a la incontinencia urinaria en que de pronto te sentirás mojada.
Para diferenciarlo: El consejo de la doctora es que te pongas un salvaslip o una compresa para orina y observes cómo es (¿es de color amarillo? ¿huele a orina?). O, mejor aún, haz pis y después túmbate para que la vejiga no tenga presión, ponte una compresa y sobre ella un paño de color. Si es pis, al no tener presión sobre la vejiga, no mancharás nada. Si es líquido amniótico, sí expulsarás y mojarás el paño de color, a pesar de estar tumbada.
Ante la duda: Ve al ginecólogo; te hará una prueba para saber si es líquido amniótico y, por tanto, si hay rotura de la bolsa.
La expulsión del tapón mucoso, se parece a la leucorrea en que se genera mucho flujo y provoca una sensación desagradable.
Para diferenciarlo: La expulsión del tapón mucoso supone la presencia de un flujo denso, pastoso, de color ocre y a veces teñido con hilitos de sangre. El parto no es inminente, pero está bastante cercano, ya que se ha dilatado el cuello uterino lo suficiente para que el tapón se desprenda.
Con la leucorrea surge un flujo líquido-acuoso, sin apenas color, que se nota con cierta frecuencia.
Ante la duda: Recuerda que la última palabra la tiene el ginecólogo.

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Remedios naturales

Contra infecciones de orina
Añade a un litro y medio de agua medio vaso de zumo de arándano rojo americano y/o de granada (los encontrarás en la sección de refrigerados del supermercado). Mantén la mezcla en un lugar fresco y bebe de ella cada hora.
El ajo, antibacteriano
Es cierto que tiene un olor muy fuerte, pero también lo es que posee un poderoso efecto antibacteriano. Añádelo a tus comidas y aumentarás las defensas de tu organismo frente a las infecciones.
El yogur, que no te falte
Natural, sin azúcar y con 0% de grasa. Toma dos al día y regenerarás la flora bacteriana intestinal y vaginal, aumentarás tus defensas, reducirás riesgos de aparición de hongos y no aumentarás tu peso.
Caminar a diario
Una hora al día, a buen paso, para mejorar la circulación y evitar el estreñimiento y las hemorroides.

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