Las cosas que debes tener controladas para que no te amarguen el embarazo

Los factores que te explicamos a continuación tienen una enorme influencia en tu salud y en la del bebé que esperas en tu embarazo, por lo que tu ginecólogo les prestará especial atención.

cosas que debes controlar en el embarazo
Agencias

Durante todo el embarazo vas a estar muy bien controlada. Para asegurarse de que todo marcha bien, y si el embarazo está transcurriendo con normalidad, deberás ir a la consulta del tocoginecólogo una vez al mes hasta aproximadamente la semana 37; luego quincenalmente hasta que salgas de cuentas; y después, si tu bebé se retrasa, cada semana. No te saltes ninguna de estas citas, porque en ellas se vigilarán seis aspectos de tu salud que son muy importantes en estos meses.

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La evolución del peso en el embarazo

Hay que controlar si el aumento de peso es adecuado respecto a la edad gestacional del bebé. Pero no te obsesiones; unas mujeres engordan más que otras y una tripa grande no significa necesariamente más peso.
Lo ideal es que en la gestación la madre gane entre 9 y 12 kilos si antes de quedarse embarazada estaba en su peso adecuado; hasta 7 u 8 si tenía sobrepeso y hasta 15 si su índice de masa corporal era bajo.
Si se cogen más kilos de los deseados, aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión o diabetes y el parto puede ser más complicado; si no se cogen los necesarios, el bebé puede nacer con bajo peso o antes de tiempo.
Lo primero se soluciona con dietas adaptadas a las necesidades nutricionales de la gestante y lo segundo, con suplementos alimenticios como batidos proteicos.
El médico te indicará qué hacer.

La tensión en el embarazo

Es normal que fluctúe a lo largo de toda la gestación; en el primer trimestre suele estar baja (de ahí el cansancio generalizado que se sufre durante esta época) y después va subiendo hasta alcanzar los valores previos al embarazo en el último trimestre.
Tu tocólogo la vigilará muy de cerca porque si sube más de lo recomendable en el segundo trimestre (valores superiores a 13/8mHg) puede ser un indicio de preeclampsia, una complicación que afecta a la placenta y que puede interferir en el correcto desarrollo del feto.

Si el tocólogo sospecha que este es tu caso, te tomará la tensión en tres consultas diferentes. De confirmarse los valores altos te indicará seguir una estricta dieta (baja en sal), hacer ejercicio y, si es necesario, medicación para controlarla o incluso ingreso hospitalario.

Los niveles de glucosa en el embarazo

Alrededor de un 10% de embarazadas desarrollan diabetes gestacional. Controlado a tiempo, este trastorno no tiene por qué implicar riesgos; pero cuando pasa inadvertido puede ocasionar que el bebé nazca con sobrepeso (macrosomía), aumentando el riesgo de parto instrumentalizado y de complicaciones respiratorias en el neonato. Para evitarlo, el tocólogo medirá rutinariamente tus niveles de glucosa en orina y en sangre; cuando está presente (glucosuria) es indicio de diabetes gestacional.

Además, a todas las embarazadas se les practica el test O´Sullivan entre la semana 24 y 26, para asegurar que hay un equilibrio entre los niveles de glucosa ingeridos y los gastados. Esta prueba consiste en una analítica de sangre en ayunas y otra una hora más tarde, después de haber bebido 50 g de glucosa.

Si los valores son superiores a 140 será necesario hacer una “curva de azúcar” para confirmar el diagnóstico. La prueba es similar a la anterior, pero en este caso con cuatro analíticas consecutivas y más glucosa, porque se bebe en tres ocasiones (la primera extracción se realiza siempre en ayunas). Si la diabetes no puede controlarse únicamente con dieta, puede ser necesario el uso de insulina.

La actividad de la tiroides en el embarazo

La glándula tiroidea se encarga del buen funcionamiento de la placenta y del correcto desarrollo neurológico del feto. Para comprobar que sus niveles son normales (la hormona estimulante de la tiroides THS debe ser inferior a 2,5 mUI/L en el primer trimestre y a 3,0 mUI/L en el segundo y tercero) y que el cansancio que sufres no se debe a un hipotiroidismo, te harán una analítica en cada trimestre. Si el tocólogo no está satisfecho con los resultados te prescribirá un suplemento de yodo o un suplemento de hormona tiroidea. Raramente la embarazada sufre hipertiroidismo (la tiroides trabaja más de la cuenta y nota palpitaciones y sudores); cuando esto ocurre se inhibe con medicación hasta el final del embarazo.

Las infecciones de orina en la gestación

Son comunes en estos meses y a veces asintomáticas, por lo que las analíticas forman parte de los controles trimestrales. Cuando el resultado es positivo se tratan con antibióticos no nocivos para el feto, para evitar el riesgo de parto prematuro. Además, el tocólogo aprovechará los análisis para descartar la presencia de albúmina (indicio de preeclampsia) o la acetona elevada (relacionada con la diabetes gestacional).
A partir de la semana 36 también te harán un exudado vaginal y anal para detectar si eres portadora del estreptococo del grupo B, una bacteria habitual en el tracto digestivo pero que, si coloniza la vagina, puede contaminar al bebé cuando este atraviese el canal del parto. Para evitarlo, en el nacimiento se suministran antibióticos por vía intravenosa a la mamá.

El hierro y otros valores en sangre

Al menos una vez en cada trimestre tu tocólogo te realizará un hemograma para comprobar los niveles de leucocitos (si están muy elevados indican una infección), plaquetas (necesarias para la correcta coagulación) y hematocrito y hemoglobina (aseguran buena absorción de hierro y, por tanto, buena oxigenación fetal).

Ojo a estos síntomas en el embarazo

Si experimentas cualquiera de ellos a lo largo del embarazo debes acudir al especialista sin demora:
• Dolor abdominal que no mejora con el descanso.
• Dolor de cabeza, si es fuerte, aparece de una manera repentina y no responde a los analgésicos.
• Hinchazón súbita en las manos, los pies y el rostro.
Picor intenso y ardor en las palmas de las manos y los pies (a veces va
acompañado de un tono amarillento en la piel).
• Aparición de cualquier sangrado vaginal o de cualquier pérdida de líquido.

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