Embarazada y con alergia: ¿qué hacer?

En primavera, a las molestias típicas de la gestación pueden unirse síntomas de la alergia respiratoria como tos, rinitis, congestión… ¿Cómo aliviarlos? ¿Pueden afectar al bebé? Aquí tienes respuestas.

 

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Un trastorno más incómodo en tu caso

La primavera es la época a la que más temen quienes sufren alergia respiratoria. Y a ti, que estás embarazada y por lo tanto más sensible, te conviene tomar medidas para reducir el riesgo de que se manifieste este trastorno y aliviar los posibles síntomas (que en tu caso, al unirse a las molestias típicas de la gestación, podrían resultar más incómodos).

Eso sí, antes de agobiarte es importante que tengas claro que la alergia de la madre, en general, no supone ningún riesgo para el desarrollo del bebé. Y que, según datos del Comité de Inmunoterapia de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), dos tercios de las embarazadas alérgicas no manifiestan mayores complicaciones durante la gestación.  

El consejo más importante: acude a tu alergólogo. Él será quien, en función de la patología alérgica que sufras, determine cuál es el tratamiento más adecuado para ti.

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Alerta ante los síntomas

Estornudos constantes, rinitis, alteraciones en la piel... los síntomas de la alergia respiratoria pueden aparecer ante alergenos como el polen, los ácaros del polvo, el pelo de gato o de otro animal doméstico...

Si no sabes qué los provoca en tu caso, habla con un alergólogo y coméntaselo; aunque antes no tuvieras síntomas o estos no fueran muy incómodos, si ahora los sufres y se unen a las molestias de la gestación te impedirán disfrutar a tope de la primavera.

Además, comunica a tu ginecólogo que eres alérgica, sobre todo si te encuentras en los primeros meses de embarazo, para que te controle bien. Si la alergia no reviste importancia las visitas al médico serán cada tres o cuatro meses. Pero si sufres asma, la situación cambia bastante y el control rutinario se realizará, como mínimo, una vez al mes.

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¿Tendrán que medicarme?

“Nunca se administran fármacos a una embarazada en los tres primeros meses de gestación. Pero hay situaciones excepcionales, como el asma. Si la madre sufriera un ataque de asma, la contracción anormal de sus bronquios provocaría insuficiencia respiratoria, le faltaría oxígeno y eso causaría daños al feto”, explica Alfons Malet, director médico de Alergo Centre.

Los medicamentos broncodilatadores más utilizados son el salbutamol y la terbutalina, que ofrecen un alivio rápido y de corta duración frente a las dificultades respiratorias. Y bajo vigilancia médica y bien pautados “se pueden usar sin miedo a sufrir efectos secundarios relevantes”, dice el doctor. El tratamiento se mantendrá mientras duren los síntomas.

Eso sí, avisa a tu ginecólogo si estás con salbutamol o terbutalina y la dosis prescrita. Las sociedades científicas indican que debe prestarse atención a los fármacos de última generación porque las embarazadas están excluidas de ensayos clínicos y no se sabe si pueden presentar efectos farmacológicos inesperados para el feto.

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¿Me conviene vacunarme ante la alergia?

Está demostrado que las vacunas son el único tratamiento capaz de combatir las enfermedades alérgicas. Como norma general, no se recomienda empezar la administración de estas vacunas durante el embarazo,
es mejor esperar hasta después del parto.

Pero si te quedas en estado cuando ya estás en fase de mantenimiento y la tolerancia es buena, se puede seguir con la terapia indicada por el médico hasta el final de la gestación.

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¿Qué medidas debo tomar?

Las recomendaciones básicas son no exponerse al polen, al humo de tabaco ni a los ácaros del polvo doméstico. Para evitar estos últimos, es importante que alguien (no tú) haga una limpieza a fondo de colchones, moquetas, sofás y cualquier otro foco donde puedan acumularse en tu hogar.

Si te vas a ir de viaje a una segunda vivienda, conviene que la limpieza se realice antes de que llegues: estos espacios suelen estar cerrados y la acumulación de ácaros y la humedad crea un caldo de cultivo que es el peor enemigo para los alérgicos.

Respecto al polen, toma varias medidas: ventila la casa 5 minutos diarios, al mediodía o por la noche (el amanecer y el atardecer son los mayores momentos de polinización); evita barrer la casa, tender la ropa fuera y salir de excursión al campo. Y si conduces en carretera, lleva las ventanillas cerradas.

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Tu piel, especialmente sensible

Otro trastorno al que debes prestar atención en el embarazo, porque la especial sensibilidad de tu piel en esta época favorece su aparición: la alergia cutánea a ciertos productos, tejidos...

En este sentido, no precisas el uso de un jabón específico en la ducha (salvo que sufras una patología como la dermatitis atópica) pero sí te conviene que sea con pH neutro. Usa cremas hidratantes o emolientes (lo más naturales posible), porque la piel reseca pica e incita al rascado (a muchas gestantes les pica la tripa continuamente), lo que favorece la aparición de heriditas.

Y en cuanto a tejidos, opta por los naturales, que causan menos reacciones. 

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