Embarazada con gripe o catarro, lo que puedes hacer

¿Requieren el mismo tratamiento? ¿Pueden afectar al feto? Todo lo que debes saber sobre estas afecciones.

Durante el embarazo el sistema inmunológico se encuentra más debilitado, por lo que en estos meses estás más expuesta al contagio de enfermedades, casi siempre víricas, como son los resfriados o la gripe. Además, el aumento de estrógenos produce una inflamación de las mucosas de la nariz (también de la laringe y la faringe), provocando lo que se conoce como rinitis gestacional, otro factor que te hace estar algo más propensa a los contagios.

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Síntomas del catarro

Tanto los resfriados comunes como la gripe son afecciones que no requieren tratamiento con antibióticos, porque desaparecen por sí solas. Lo que ocurre es que en el caso de la gripe las complicaciones secundarias que pueden aparecer son más graves (como la neumonía). De ahí que sea importante reconocer los síntomas para llevar a cabo el tratamiento adecuado.

Por ejemplo, los primeros signos de un catarro suelen ser paulatinos: se empieza con algo de congestión nasal, estornudos, malestar general y a veces un poco de febrícula (menos de 38 ºC). Luego puede aparecer una tos suave y seca que a veces se acompaña con molestias en la garganta y mucha mucosidad nasal. El cuadro suele desaparecer más o menos en una semana.

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Síntomas de la gripe
Getty Images

Por el contrario, con la gripe los síntomas se presentan de una manera más rápida y en apenas unas horas el malestar es evidente: dolor de cabeza y muscular (agravado por el aumento de peso del embarazo) y fiebre de más de 38 ºC que puede durar cuatro o cinco días.No es habitual tener dolor de garganta, pero sí pueden darse molestias en el pecho, con tos fuerte expectorante y un cuadro de inapetencia generalizada. En cuanto a su duración, varía de una mujer a otra, pero ten en cuenta que una vez pasada la fase aguda el cansancio puede alargarse dos o tres semanas.

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El catarro y la gripe, ¿pueden afectar al feto?

Si te toca sufrir un catarro o una gripe durante el embarazo, tranquila, porque la enfermedad en sí no afectará a tu pequeño. “La gripe no se transmite al feto, es un virus que se queda en el epitelio respiratorio de la madre”, asegura el doctor Francisco Javier Plaza, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Y lo mismo pasa con los virus responsables de los resfriados.

Cuidado con algunas molestias: Sin embargo, lo que ocurre es que algunos de los síntomas que acompañan a estos cuadros sí podrían afectar en alguna medida al feto, aunque sea de manera indirecta. “Por ejemplo, como no sabemos exactamente a partir de qué temperatura se puede ver comprometido el bienestar fetal, recomendamos que la fiebre no supere los 38 ºC o los 38,5 ºC”, dice el doctor Plaza. Por este motivo, si la fiebre va a más, acude a tu médico para que tome las medidas que considere necesarias.

Algo similar sucede con la deshidratación: si tienes molestias estomacales y te cuesta beber lo suficiente puedes sufrirla y, aunque gracias a la buena homeostasis fetal no tendrá repercusiones para el bebé, sí puede ocasionarte palpitaciones, mareos y aumentar el riesgo de caídas.

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Lo mejor es prevenir

Durante el embarazo la mejor medicina es, sin duda, la prevención. Para evitar el contagio durante estos meses trata de no acudir a lugares muy concurridos, ya que estos virus se propagan por las pequeñas partículas de saliva que se proyectan al hablar o al toser o por el contacto con una zona infectada (por ejemplo, si alguien se tapa la boca al toser, luego te da la mano y después te tocas la cara, tienes bastantes posibilidades de contagiarte).

Maximiza las normas de higiene: lávate las manos habitualmente, usa guantes cuando vayas en transporte público y un foulard para cubrirte la boca, extrema el cuidado cuando utilices objetos comunes, como el auricular de un teléfono, y si alguien cercano muestra algún síntoma de catarro o de gripe, trata de evitarlo.

Otros buenos aliados para prevenir son una dieta rica en antioxidantes (cereales integrales, aceite de oliva, verduras y frutas de color verde, naranja y amarillo), estar descansada y mantenerte hidratada (cuanto más líquido bebas más fluidas mantendrás las mucosas y un mayor efecto protector tendrán).

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Remedios que ayudan a la embarazada

Si a pesar de todas las precauciones has cogido un buen catarro o una gripe, además de tomar lo que el médico te haya indicado, puedes hacer varias cosas para combatir los síntomas y llevar el trastorno lo mejor posible.

Descongestionantes: Usa suero fisiológico en spray o agua marina nebulizada. Hacer vahos también te aliviará, mientras que los descongestionantes vasoconstrictores de venta en farmacias están contraindicados en tu caso.

Para bajar la fiebre: Puedes darte duchas de agua tibia (alrededor de un grado menos de la temperatura corporal que tengas en ese momento). También puedes colocarte compresas frescas en las muñecas, la nuca y los tobillos. Recuerda además que no debes ponerte mucha ropa.

Contra la tos: Los jarabes antitusígenos están contraindicados en el embarazo. Lo mejor es preparar uno casero mezclando agua con miel (mucho cuidado si eres diabética). También puedes optar por caramelos calmantes, pero con moderación, porque su contenido en sorbitol puede tener un efecto laxante.

Para acelerar la recuperación: Opta por alimentos ricos en vitamina C, ya que su efecto antioxidante te ayudará en la convalecencia. Además, al tratarse de una vitamina hidrosoluble es totalmente segura durante la gestación. Ya sabes, ¡di sí a los zumos de naranja y de pomelo!

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¿Debo vacunarme ante la gripe?

Si estás esperando un bebé, en esta época seguramente te preguntarás si la vacuna contra la gripe está indicada en tu estado.

Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, el mensaje es:

- La gripe produce efectos más graves en la embarazada que en la no embarazada.
- La vacunación de la embarazada disminuye el riesgo de gripe y sus complicaciones, la protege a ella y a su recién nacido hasta los 6 meses de edad.
- La vacuna de la gripe inactivada es segura en cualquier trimestre.

Además, esta misma Sociedad y la Sociedad Española de Pediatría advierten de que la vacuna intranasal está contraindicada en el embarazo y la lactancia.

La vacuna de la gripe en el embarazo ¿tiene riesgos?

A diferencia de la vacuna antigripal que se inhala, la que se administra a las gestantes se pincha y está elaborada a partir de virus inactivos y no incluye adyuvantes, unos químicos que potencian la respuesta del sistema inmune. Por eso, no tendrás riesgo de desarrollar la enfermedad después de haber sido inmunizada y si la vacuna te causa alguna reacción adversa será mínima.

Pero hay algo que debes tener en cuenta: si eres alérgica a las proteínas del huevo es necesario que consultes a tu tocólogo si puedes vacunarte o no antes de hacerlo por tu cuenta y riesgo. Lo más probable es que te remita a un alergólogo para que sea él quien lo valore.

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Otras afecciones respiratorias

Son menos comunes que el resfriado o la gripe, pero también pueden aparecer en el embarazo. Si requieren tomar fármacos, estos deben ser recetados por el médico.

Asma: Si la sufres debes saber que suele empeorar al final del segundo trimestre, al principio del tercero o tras un proceso infeccioso de las vías respiratorias altas. Puede tratarse sin riesgo para el feto y tu médico te dirá qué debes tomar.

Faringitis: Si tras un catarro el dolor de garganta no desaparece por sí solo es necesario hacer un cultivo rápido para descubrir si se debe a una infección bacteriana (normalmente estreptococos del grupo A) que requeriría antibióticos que te recetará el médico. Si es así, tranquila, porque algunos pueden tomarse con seguridad en tu estado.

Neumonía: Provocada normalmente por una bacteria (aunque en ocasiones también son víricas) esta infección afecta al tejido pulmonar y sus síntomas son fiebre alta, sudoración y expectoración, además de un gran cansancio. Es preciso el uso de antibióticos para tratarla que te recetará tu médico.

Bronquitis: Los síntomas son parecidos a los de la neumonía, pero la infección suele ser de origen vírico. En caso de que existiera una infección bacteriana secundaria (esputo de color verde) también serían necesarios los antibióticos.

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