Estreptococo, un germen que influye en el parto

Puede habitar en la vagina sin causar trastornos, pero es muy peligroso si el recién nacido se contagia durante el parto.

Sobre la semana 37 tendrán que hacerte un exudado vaginal, una prueba que se realiza a todas las embarazadas y que no causa ninguna molestia. Consiste en tomar una muestra de flujo vaginal y otra de la zona rectal y analizarlas para saber si eres portadora de un germen patógeno que vive en el organismo humano sin apenas ofrecer síntomas.

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¿Qué buscan y por qué?

El germen se llama Streptococcus agalactiae, aunque quizá aparezca en los informes como Estreptococo beta hemolítico o con las siglas EGB. El estreptococo puede estar presente en el tubo digestivo, en la vagina, en la zona perianal y en la garganta de personas sanas y, por lo general, no supone ningún inconveniente. Pero si estás embarazada las cosas cambian.

Los resultados del estudio, tanto si son positivos como negativos, debes llevarlos, con el resto de los documentos, cuando vayas de parto al hospital. Si desde que te hicieron el cultivo hasta que des a luz han pasado más de cinco semanas, te repetirán el estudio.

En algunos hospitales, cuando no se ha realizado el cultivo o la embarazada no lleva el informe o no ha dado tiempo a completarlo, se realiza una prueba inmunológica justo antes del parto, que detecta en 15 minutos la presencia del germen en una muestra vaginal.

Entre 10-18% de las gestantes analizadas están colonizadas por el S. agalactiae y un 50% de ellas pueden transmitírselo al niño durante el parto. Esos bebés contagiados son susceptibles de desarrollar una sepsis neonatal, una enfermedad invasiva con un alto índice de mortalidad o de dejar secuelas importantes. Sobre todo en los casos de madre positiva con rotura de membranas de más de 18 horas o si la colonización materna es alta.

Siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO), la Sociedad Española de Neonatología (SEN) y la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, se ha consensuado que a las embarazadas con resultado positivo se les administre un antibiótico intravenoso al inicio del proceso del parto y cada cuatro horas hasta que se produzca la expulsión del niño (ojo, recuerda indicarle al médico si eres alérgica a alguno).

El éxito del tratamiento es muy alto (entre 90% y 99%), pero aun así, el niño será observado durante su primera semana de vida, etapa de mayor riesgo de infección neonatal.

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