Descubre cómo se desarrolla tu hijo en el útero

Una vez que se produce la concepción, tu hijo experimenta un apasionante desarrollo físico y mental en tu útero. Descubrir cómo se produce puede ser relamente fascinante.

Gracias a las nuevas tecnologías, hoy en día podemos ser testigos de la evolución del feto, de su vida en el útero durante los nueve meses en los que se produce su desarrollo.

0-3 meses: alta definición

Cuando descubres que esperas un hijo, unas tres semanas después de la concepción, el embrión mide 2 mm de largo y crece mucho, 1 mm al día. Las células nerviosas empiezan a formar el cerebro, y el corazón, del tamaño de una semilla de amapola, comienza a latir. Son latidos no controlados por el cerebro, producidos casi por inercia, y duplican en frecuencia a los de mamá.

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Hacia su sexta semana el embrión mide 2 cm. Su cabeza es enorme respecto al cuerpo. Las células cerebrales empiezan a conectarse, los músculos van formándose y, aunque parezca increíble, todos los órganos van buscando su ubicación. Los brazos y piernas son muy cortitos y en forma de palas, pero empiezan a alargarse. La piel del embrión es finísima y a través de ella se intuye la delicada espina dorsal.

Unos días después, en su semana octava, el embrión pasa a llamarse feto (cría en latín) y tiene un aspecto más humano, pudiendo diferenciarse el cuello, que separa la cabeza del tronco, y los cartílagos en las manos. En esta etapa termina el trabajo del saco vitelino, un pequeño globo conectado al cordón umbilical que hasta ahora ha nutrido al feto. La placenta pasa a hacerse cargo de esta función, así como de proporcionar oxígeno al bebé y de filtrar posibles sustancias dañinas.

Hacia la novena semana empiezan a funcionar la glándula tiroides y el páncreas. Además, el feto comienza a agitarse y a temblar de forma involuntaria. Este ejercicio hace que sus pulsaciones, ya muy altas, suban hasta 150 latidos por minuto (nunca en su vida volverán a ser tan frecuentes) y favorece el desarrollo de sus músculos. Pronto el cerebro controlará al corazón y disminuirá el número de latidos.

4-6 meses: el imperio de los sentidos

Al comienzo del segundo trimestre el feto tiene el tamaño de tu puño. Las ecografías en 4 D han mostrado que a esta edad el bebé se chupa el dedo, entrenando el reflejo de succión, que le permitirá alimentarse cuando nazca. Los últimos estudios, como muestra el documental de National Geographic Channel En el vientre materno, al que pertenecen las imágenes de este reportaje, indican que el feto ya muestra una preferencia clara por una u otra mano, dándonos a conocer antes de nacer si será zurdo o diestro. Hasta ahora se pensaba que esta tendencia no se fijaba hasta los 3 o los 4 años de edad.

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El segundo trimestre es la etapa en la que las funciones de los órganos se perfeccionan, para que llegado el momento el bebé pueda vivir fuera del útero sin ayuda. Los pulmones son el último órgano vital en funcionar a la perfección. Por eso los prematuros presentan en mayor medida problemas respiratorios. Desde el cuarto mes el cerebro es “el amo” y controla el sistema nervioso, que trabaja a todo gas.

El sexo del feto es perfectamente visible en su semana 18, cuando el ginecólogo te hará la segunda ecografía y te dirá si esperas un niño o una niña. Un experto podría conocer el sexo del feto antes, hacia la semana 14, en la que empieza a vislumbrarse externamente.

Los sentidos del feto afloran en estos meses. Los que más necesita ahora son el oído y el tacto y por ese motivo son los más desarrollados: desde la semana 18 empieza a tener cierta noción de su cuerpo (de un modo primitivo). Para ello se toca, se dobla y presiona con los pies el útero, reaccionando cuando lo toca. Un poquito más tarde, alrededor de las semanas 20 o 22, comenzarás a notar estas pataditas.

Entre el quinto y el sexto mes, el feto oirá los primeros sonidos. Son ruidos que produce el cuerpo de mamá (debidos a la circulación sanguínea y a la digestión) y el suyo al chapotear en el líquido amniótico. También oirá, lejanos y distorsionados, ruidos del exterior, principalmente la voz de mamá. Por eso, si desde ahora le cantas la misma canción una y otra vez, cuando nazca la reconocerá y le calmará.
El gusto también se hace evidente. Si lo que comes le desagrada, mostrará su rechazo frunciendo el ceño. El gusto está relacionado con el olfato, mucho más refinado. La vista es el sentido menos desarrollado y se perfeccionará después de que nazca el bebé.

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7-9 meses: carrera contrarreloj

El principal trabajo que tiene el feto en los últimos meses es ganar peso y encontrar una buena postura para, al final del embarazo, colocarse en posición cefálica occipital y propiciar un parto sencillo. Duerme muchísimo y hasta sueña, lo que contribuye a que aumente de peso y a que su cerebro y su sistema nervioso sigan desarrollándose a un ritmo de vértigo. En la superficie cerebral surgen los primeros pliegues, que tendrán funciones complejas e importantísimas relacionadas con el conocimiento del bebé.

En su semana 28 el feto empieza a acumular una capa de grasa bajo toda su piel y en los dos últimos meses de gestación engorda a razón de 200 g por semana, ofreciendo un aspecto redondito y rollizo. Debido a ese crecimiento, en el octavo y el noveno mes el bebé tiene muy poco espacio y su capacidad de movimiento disminuye considerablemente, por lo que le notarás con menor frecuencia.

Cuando cumpla 35 semanas, se girará y se colocará cabeza abajo, retrayendo las piernas, en la típica posición fetal. Desde entones irá encajando poco a poco su cabecita. Está perfectamente desarrollado y, desde la semana 33, tiene un sistema inmunitario propio, independiente del materno, que también le suministra anticuerpos.

Su espacio es mínimo y la alimentación que proporciona la madre empieza a ser insuficiente. El feto ya está listo para nacer. Y será él, en complicidad con la placenta, quien decida el momento idóneo para hacerlo. La liberación de adrenalina, la hormona del estrés, le permitirá estar bien despierto y participar activamente en el parto. Una vez que el cérvix de la madre se dilata 10 cm, el bebé puede salir al exterior. Comienza para él otra aventura: integrarse en un mundo nuevo, lleno de interesantes experiencias por vivir.

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