Amnio: tú decides

¿El médico te aconseja hacerte la amniocentesis? Es una prueba sencilla, pero tiene algún riesgo de aborto. Infórmate, pues la decisión es tuya.

La amniocentesis es la prueba prenatal más utilizada para detectar alteraciones cromosómicas en el feto. También determina su sexo (importante si se sospecha alguna enfermedad relacionada con ello).

La técnica consiste en extraer líquido amniótico y analizar las células del bebé que hay en él. Son estas células las que indicarán si existe alguna anomalía.

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La más frecuente es el síndrome de Down, junto a otras como el síndrome de Edwards y el de Patau, casi siempre incompatibles con la vida.

Debes saber que la gran mayoría de alteraciones que detecta la amniocentesis no tienen curación. Los resultados, 100% fiables, sirven para que la mujer o la pareja decidan si desean interrumpir o no el embarazo, en caso de que haya anomalías. Y si no las hay (en la mayoría de las exploraciones, entre 75% y 90%, el bebé está sano), para que vivan la gestación con mayor tranquilidad.

Cuándo se aconseja

Ante todo, ten en cuenta que la decisión de hacerte o no esta prueba es sólo tuya, o tuya y de tu pareja. Aunque tu médico puede y debe aconsejarte sobre la conveniencia de hacértela.

Te la recomendará si tienes antecedentes de defectos genéticos en un embarazo anterior o si el examen triple screening (una combinación de ecografía y analítica sanguínea que se realiza en el primer trimestre) arroja un riesgo considerable de que el niño tenga una alteración cromosómica.

Otro motivo para recomendarla es que la embarazada tenga más de 36 años, ya que a partir de esta edad va aumentando la prevalencia de estas anomalías.

Hay otros casos en los que la recomendación es “facultativa”, según nos explica el doctor Juan Carlos Bello, ginecólogo del Departamento de Medicina Fetal de la Clínica Quirón de Barcelona: “Por ejemplo, si los padres o algún hermano del bebé que se está gestando han tenido defectos genéticos. O cuando la ecografía detecta algo que nos hace sospechar que puede haberlos. O incluso cuando la madre sufre una fuerte ansiedad motivada por esta incertidumbre”.

Tiene sus riesgos

El problema de la amniocentesis es que, como toda prueba invasiva, tiene riesgos. El mayor es el de aborto, que ronda el 1%. Según el doctor Bello, “en esto hay dos factores que influyen mucho: las condiciones de la embarazada (el peligro es mayor en pacientes obesas, con diabetes o con trastornos de coagulación) y la habilidad y experiencia del doctor”.

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Aparte del riesgo de aborto, pueden surgir otras complicaciones. La más común son los sangrados (1% de los casos), cuando se pincha por error algún vaso placentario. De todas formas es una complicación leve, ya que en casi todos los casos (90%) la hemorragia no requiere tratamiento, se controla con reposo y observación.

Además, algunas veces se producen infecciones. Y en muy raras ocasiones (1/400-500 punciones) puede haber rotura de membranas. Esto sí sería peligroso, porque en un momento tan temprano provoca una pérdida de la gestación en un 70% de los casos.

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