Y si el parto es en casa...

La labor de la matrona en el parto en casa es similar a la que realiza en el centro hospitalario, pero dando más autonomía a la mujer.

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D.R.

“Soy una defensora total del parto domiciliario y de la forma en que se practica, que es más respetuosa con las mujeres: no les ponemos oxitocina, ni las rasuramos, ni les colocamos un monitor”, argumenta Dori Ramos.

durante la gestación

La matrona ya tendrá trato con la mujer, ya que en el parto a domicilio, comadrona y embarazada han de alcanzar un elevado grado de complicidad. “Le enseñas a valorar las contracciones, a que ella misma se realice un tacto vaginal e incluso a que sea su pareja quien lo lleve a cabo”, explica Ramos.

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en el proceso del parto

Una vez que se ha iniciado el proceso, la mujer es totalmente autónoma. La matrona no es la protagonista, se mantiene en un segundo plano y respeta el espacio y el ritmo de la parturienta.

De vez en cuando controla los latidos fetales y la dilatación. “No se vuelve a tocar a la mujer hasta pasado un rato, y siempre se le pide permiso antes. Si todo está en orden, no hay que molestar”, opina nuestra asesora. Cuando el bebé está a punto de llegar, la matrona consulta a la madre cómo quiere dar a luz. “Normalmente es en cuclillas, con su pareja sujetándola por detrás.”

Tras el nacimiento

Después del parto, la matrona entrega al bebé, sin lavar, a su madre. Los deja juntos unos minutos, piel con piel. “Lo mejor es que la pareja también esté en ropa interior para un mejor contacto con su piel”, aconseja Ramos. Cuando el cordón deja de latir, la matrona lo pinza y suele dejar al padre que lo corte, ya que resulta emotivo para él. “Se creen que han parido ellos”, bromea.

Después la matrona anima a la nueva madre a ponerse al bebé al pecho. Y, pasado un rato, la consulta para lavarlo. “Ella decide el momento en que hay que limpiarlo.”

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