En el tercer trimestre del embarazo

DE 6 A 9 MESES: MÁS INCOMODIDAD

Las visitas al tocoginecólogo son una al mes, luego cada 15 días, incluso una a la semana en el noveno mes.

Además de sentirte pesada, los pies y las manos tienden a hincharse al final del día porque las hormonas te hacen retener más líquidos.

Con el descanso nocturno la hinchazón desaparece.

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La compresión del útero sobre el retorno venoso te predispone a las varices.

Suelen desaparecer tras el parto, pero es mejor prevenirlas: no estés mucho tiempo de pie o sentada, mantén las piernas en alto siempre que puedas, no tomes el sol en ellas y no uses ropa ajustada ni zapatos de tacón alto (ni plano).

Consecuencia de esto son también las hemorroides; haz lo mismo que para evitar el estreñimiento.

El crecimiento del bebé hace que las vísceras se desplacen, el centro de gravedad se modifique y los ligamentos se tensionen.

Por eso son frecuentes las contracturas musculares, los dolores de espalda, la ciática y el síndrome del túnel carpiano, que provoca hormigueo y pérdida de sensibilidad en las manos.

Otra incomodidad es el aumento de la micción, causada porque el útero comprime a la vejiga y porque el funcionamiento de los riñones se acelera.

Igualmente frecuente es el insomnio, que puedes combatir retrasando el momento de irte a dormir y tomando un baño antes de acostarte.

Si al dormir te falta el aire (el útero también te comprime los pulmones), hazlo semirrecostada.

Según sea la persistencia e intensidad de estos achaques, el tocoginecólogo puede indicar pautas para aliviarlos o distintos tratamientos, como el uso de muñequera para el síndrome del túnel carpiano, cremas específicas para las hemorroides o algún analgésico seguro, además de reposo y calor seco, si tienes una ciática o un fuerte dolor de espalda.

Si te sientes agotada, tal vez tengas anemia; tú médico te recetará un suplemento de hierro.

Y si meses antes del parto tienes unas contracciones aisladas e indoloras, no te preocupes, son sólo de entrenamiento.

MOTIVOS PARA IR A URGENCIAS

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  • Sangrado vaginal. Puede deberse a que la placenta es previa (cubre total o parcialmente el cuello del útero) o a que se ha desprendido.
  • Pérdidas de líquido por la vagina. Si es una fisura, puede que se cierre al guardar reposo, pero a partir de la semana 36 es más probable que se desencadene el parto. Si el líquido es abundante, como si hicieses pis de forma involuntaria, se ha roto la bolsa de aguas, preludio del parto (prematuro o a término). Ve a la maternidad.
  • Líquido que no es claro, sino oscuro, al romper aguas. Deja todo y ve a urgencias, el feto está en peligro.
  • Hinchazón repentina de manos, piernas y cara, y más si se acompaña de dolor de cabeza, alteraciones en la visión y pitidos en el oído. Pueden ser síntomas de preeclampsia, un trastorno peligroso para la madre y el bebé. Exige ingreso y puede ser necesario adelantar el parto.
  • Contracciones de parto. Se manifiestan de forma rítmica durante más de una hora y cada vez más seguidas. Cuando sucedan cada 5 minutos, ve al hospital. Y si aún no te tocaba el parto, ve ya mismo.
  • Ausencia de movimientos fetales. Tienes que sentir al bebé todos los días. Si pasan más de 12 horas sin que le notes, ve a Urgencias. Si te equivocas y ven que todo está bien, perfecto. Más vale prevenir.
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