En el segundo trimestre del embarazo

DE 3 A 6 MESES: ADIÓS, NÁUSEAS

En esta etapa también se suele hacer una visita al mes.

Lo normal es que las náuseas hayan remitido, aunque aumenta la propensión al estreñimiento (también los gases y digestiones pesadas).

Camina más, bebe más líquido (sin gas) y toma más fibra. Los laxantes ha de recetarlos el médico (algunos son perjudiciales).

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Es posible que tengas acidez, porque el crecimiento del útero presiona al estómago y hace que los ácidos estomacales asciendan al esófago.

Para aliviarla, come poca cantidad y con más frecuencia, evita las comidas grasas y condimentadas, toma una galleta cuando percibas la acidez y no cenes justo antes de acostarte.

Si es muy acusada, el médico puede recetarte un antiácido inocuo para el bebé.

La hormona relaxina distiende los ligamentos y por eso surgen molestias articulares (vigila la postura de tu espalda) o puedes sentir pinchazos intensos en el pubis, por el crecimiento del útero.

No revisten gravedad y poco se puede hacer para evitarlos.

Motivo de consulta obligada, aunque no para ir a urgencias, es la sensación de picor en la zona vulvar y si notas que el flujo tiene un aspecto parecido a leche cortada.

Son síntomas de una infección vaginal por hongos que se trata con antifúngicos.

MOTIVOS PARA IR A URGENCIAS

  • Sangrado vaginal, con o sin dolor. Puede ser un desprendimiento parcial de la placenta o una amenaza de aborto. Se prescribe reposo absoluto.
  • Dolor en el bajo vientre. Se valorará si son molestias por el crecimiento del útero o si hay contracciones que puedan adelantar el parto.
  • Pérdida de líquido similar a la orina por la vagina. Puede denotar una rotura de la bolsa que contiene el líquido amniótico. Si sucede en este trimestre suele tratarse con reposo y con antibióticos para intentar que la fisura cierre y conseguir prolongar el embarazo hasta que el niño esté más desarrollado.
  • Dolor, escozor o ardor al orinar. Es indicio de una infección urinaria, menos frecuente que la infección vaginal, pero más trascendente. Se trata con antibióticos orales para evitar que derive en cistitis y, por vía ascendente, que acabe provocando una infección aguda de los riñones.
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