Diferencias entre el segundo embarazo y el primero

Hay algo en esta gestación que sí será similar a la primera: la ilusión con la que esperas a tu hijo. En lo demás, habrá diferencias que te conviene conocer.

segundo embarazo
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Has confirmado que estás embarazada de nuevo y te preparas para volver a vivir la aventura de la gestación. ¿Crees que esta va a ser una réplica de la primera? Pronto descubrirás que no es así. Es verdad que ya has pasado por la experiencia y que muchas cosas te resultarán conocidas, pero en el tiempo transcurrido entre uno y otro embarazo tu cuerpo ha cambiado y reacciona de manera distinta.

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¡A por el segundo hijo!

A medida que pasen los meses te asaltarán nuevas dudas y te enfrentarás a situaciones con las que no contabas.
Eso sí, experimentarás el mismo deseo por ver la carita de tu bebé y estrecharle entre tus brazos. ¿Preparada? Abróchate (flojito) el cinturón y emprende sin dudas este viaje.

La tripa en el segundo embarazo

Uno de los primeros cambios que notarás entre un embarazo y otro será el volumen de tu tripa. Lo más probable es que en tu anterior gestación tardara en notarse, incluso que parecieras estar de menos meses de los que estabas en realidad. Pero en esta segunda gestación la tripa suele hacerse “evidente” antes.
El motivo es consecuencia de lo que ocurrió en tu primer embarazo, cuando tus músculos abdominales se distendieron para permitir el crecimiento del útero. Y es que, aunque desde entonces se hayan recuperado bastante, continúan estando más distendidos y su adaptación al cambio es más rápida.

Menos cambios de humor y exigencias en el segundo embarazo

La hipersensibilidad de los embarazos es un clásico, si bien las situaciones son, de nuevo, un poco diferentes en cada gestación.

- Los cambios de humor, provocados por la revolución hormonal del embarazo, suelen ser menos acentuados en esta ocasión. En ello influye que ahora tienes muchas más tablas para manejarlos.
- En este embarazo varían también tus preocupaciones: ya no te agobia pensar si serás capaz de afrontar la maternidad y todos los cambios que supone, sino cómo se va a tomar tu hijo la llegada del hermanito, si tendrá celos o si podrás atenderle igual de bien.
- Como ya has estado embarazada antes (aunque cada embarazo sea distinto), tienes menos dudas, reconoces muchas cosas que te están pasando y te sientes más relajada. ¡Qué distinto a la “sed de saber” y a las inquietudes que te invadieron la otra vez!
- Ya te has estrenado como madre y eso hace que seas menos exigente contigo misma en esta etapa. En parte, porque ya no te obsesionas por hacerlo todo perfecto y, en parte, porque tienes que atender a tu hijo, algo que te absorbe tiempo y energía y te ayuda a relativizar.
- Ya has pasado por el parto y repetir la experiencia no te agobia. Eso sí, te preocupa más la recuperación posterior.

¿Cuánto dura el segundo embarazo?

El segundo embarazo suele durar menos que el primero. Es frecuente que en las “secundigestas” (las que son madres por segunda vez) el nacimiento se produzca antes de la fecha probable de parto y que en las “primigestas” ocurra pasada esa fecha.
En cuanto al parto, aunque no hay normas fijas, los especialistas afirman que el segundo suele ser más sencillo y rápido que el primero, excepto si han pasado muchos años desde el anterior y la musculatura está menos tonificada. La razón es que las contracciones son más eficaces y tanto el cuello del útero como la vagina son más elásticos, lo que facilita la salida del bebé.

Además, en este segundo parto la práctica de la episiotomía se reduce a la mitad (se hace en el 40% de los casos, frente al 80% del primero) y el corte suele ser menor. Y respecto a la anestesia epidural, su uso depende mucho de la experiencia anterior de la madre y de las circunstancias del nacimiento.

Por otro lado, si tu primer parto fue vaginal, lo más probable es que el segundo también lo sea (excepto si hay alguna circunstancia puntual que haga necesaria una cesárea, como el hecho de que el bebé sea muy grande y la pelvis impida su paso). Y si tu anterior parto se produjo por cesárea, en este no tienen por qué hacértela necesariamente, a pesar de lo que asegura una creencia muy extendida

Con el segundo embarazo el postparto es distinto

Evidentemente, el parto supone someter al cuerpo a un gran estrés, por lo que siempre necesita un tiempo mínimo para recuperarse. No obstante, existen algunas diferencias entre el primer postparto y el segundo.

- Los entuertos son más molestos. El dolor de las contracciones que realiza el útero para recuperar su tamaño aumenta en el segundo y sucesivos partos. Puede que ahora necesites calmantes.
- Si en los dos casos te han hecho cesárea, la herida duele menos. La razón puede ser más psicológica que física: el hecho de conocer el dolor hace que sea más llevadero.
- El inicio de la lactancia suele ser más fácil. La experiencia previa, la mayor tranquilidad y el mejor conocimiento de las posturas y la técnica correcta facilitan las cosas.
- Si tienes otro hijo tardarás menos en hacer “vida normal”, ya que tus obligaciones como madre no te permitirán demasiada calma. Estarás más cansada... ¡pero igual de feliz!

Ojo al suelo pélvico en el segundo embarazo

Si ya es recomendable tonificar el suelo pélvico tras el primer parto, tras el segundo se hace imprescindible. Mantener esta zona “en forma” te ayudará a controlar mejor su musculatura, evitando algunos problemas (como pérdidas de orina), mejorando las relaciones sexuales...

Ejercicios de Kegel, gimnasia abdominal hipopresiva, conos vaginales, biofeed-back, electroestimulación funcional... Existen diferentes técnicas para ejercitar la zona, contrayendo voluntaria o pasivamente la musculatura del periné. Pregunta a tu ginecólogo cuál es la que te conviene a ti y cuándo puedes comenzar a practicarla.

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D.R.

El tiempo entre dos embarazos

La cantidad de tiempo que pasa entre los embarazos determina en gran medida cómo transcurrirá la segunda gestación. ¿Meses o años?

- Si han pasado pocos meses, estarás más cansada porque tu cuerpo aún no se ha recuperado y también porque tienes que ocuparte de un bebé.
- El hecho de que hayan pasado pocos años entre ambas gestaciones aumenta la probabilidad (aunque no garantiza) de que la segunda se parezca más a la primera.
- Si han pasado muchos años, notarás que has perdido bastante elasticidad, en especial si eres una madre “añosa” (tienes más de 35 años). Además, como tu primogénito ya es mayor y se te ha olvidado un poco tu embarazo anterior, tu actitud será casi como la de una primeriza.

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