Sandra, de 32 años, está en tratamiento

“Si el test da negativo la bajada de ánimo es inevitable, pero hay que ser como el ave Fénix y resurgir de las cenizas”

“Llevo cuatro meses en tratamiento de fertilidad en la Clínica Quirón. Después de tres años y medio buscando el embarazo natural sin conseguirlo, decidimos recurrir a la ayuda médica. Ni mi pareja ni yo presentamos problemas para concebir, se trata de una infertilidad de causa desconocida. Lo que peor he llevado, sobre todo al principio, son las inyecciones de hormonas, y eso que las agujas son muy finas… Ahora me he acostumbrado: es como cuando te tiras a una piscina de agua fría, sientes la impresión inicial pero después te acostumbras.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Cómo es el proceso? Empiezo a inyectarme las hormonas el tercer día de la regla, una inyección al día durante cinco días. Al sexto día me hacen una ecografía para ver si hay óvulos. Si alguno tiene el tamaño adecuado, ese mismo día me pongo otra inyección para desencadenar la ovulación y tenemos relaciones. Al séptimo día me realizan la inseminación y al octavo debemos volver a tener relaciones. Y a partir de aquí comienza ya el tiempo de espera, 15 días. Después debo hacerme la prueba de embarazo y si es negativa… volver a comenzar de nuevo. En esto hay que ser como el ave Fénix y resurgir de las cenizas cada vez que el test da negativo. La bajada de ánimo es inevitable, pero hay que sobreponerse.

A las parejas que estén en tratamiento o vayan a iniciarlo les recomendaría que no escuchen a quienes no saben nada del tema y opinan continuamente sobre él. Lo mejor es no obsesionarse con el embarazo, yo no lo estoy, aunque sí muy ilusionada. Me han hecho cuatro inseminaciones. Si esta última no funciona, pasaré a la FIV, que según dicen tiene mayor tasa de éxito.”

Publicidad - Sigue leyendo debajo