Adoptar ¡qué experiencia!

C.F.: ¿CÓMO FUE EL ENCUENTRO CON VUESTROS HIJOS?

Carmen: El nuestro, precioso y con muchas ganas. Llegamos un sábado y nos la entregaron el lunes, en el Registro. Las familias esperan juntas a que lleguen las niñas y van entregándolas por orfanatos. Lucía llegó en brazos de una cuidadora que lloró mucho al despedirse de ella.Y estaba guapísima, con un kimono rojo y unas zapatillas de goma con mariposas azules que eran lo que más le gustaba del mundo (pensé:“seguro que nunca le han puesto zapatos”). Se tiró a mí y luego se agarró a su hermana. No lloró aunque, eso sí, la carita de susto que puso al principio le duró mucho tiempo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Laura: ¡Madre mía, qué diferencia! Mi hija estaba muy mal, desnutrida, descalza, con 2 años y un pañal y un vestido de recién nacido… Eso sí, con su lunar en la frente (sonríe).Yo tengo un recuerdo muy triste porque no quería venirse conmigo. En los orfanatos los tratan fatal, me vio morena, con ojos y pelo negro, y pensó que era uno de ellos. En los cuatro días que estuvimos allí no consintió que la tocara. En cambio con mi marido, fenomenal; estuvo encima de su padre los cuatro días que permanecimos en el país.

Blanca: Xiao sí lloró.Yo ya había advertido a sus hermanos que iba a ocurrir: “No os conoce de nada, tiene 18 meses y lo normal es que se asuste”.Yo le veía llorar y llorar con la cuidadora y no quería cogerle. Me lo dieron, se me agarró muy fuerte del miedo que tenía y no paró de llorar… Hasta que salimos del Registro, que se agarró de la mano de sus hermanos y ya se calló. Por la tarde volvimos al Registro a firmar los papeles y el pobre no me soltó y no paró de colocarme el bolso. Su padre siempre dice que el niño nos adoptó. Esa carita y la del primer día que le llevé al supermercado no se me olvidan.

Blanca: Yo pienso en los comienzos de mis hijos, viviendo tantas cosas desde el maxi-cosi, y entiendo la carita de Xiao. Son niños que se fijan en todo hasta el mínimo detalle.

Laura: A veces mi madre dice: “¿Dónde he dejado las gafas?” y ella le dice: “Abu, allí”. ¡Es increíble!

Carmen: Es que son supervivientes; son muy espabilados.

Blanca: Xiao no dormía, se lo consulté a la psicóloga y me dijo que era por exceso de estímulos: “Imagina que has estado todo el día en un parque de atracciones. ¡La sobreexcitación no te deja dormir!”.Y además, ellos no saben si al despertar todo va a seguir igual y si vais a estar. Lloraba a pleno pulmón durante una hora y media y estuvo así al menos seis meses.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Laura: ¡Estoy orgullosísima! Disa sólo ha estado mes y medio así (risas).Ahora “me duerme” trece horas más la siesta. Creo que estaba agotada y está recuperando (más risas).

Carmen: Las psicólogas nos aconsejaron que aprovecháramos que son niñas acostumbradas a dormirse solas. Les hicimos caso desde el primer día y fue muy positivo. Cuando llega la hora, un beso a todos y a la cuna.Tarda en dormirse, porque hay días que la oyes cantar, pero duerme fenomenal.

C.F.: ¿SOIS PARTIDARIAS DE HABLARLES CON NATURALIDAD DE LA ADOPCIÓN?

Laura: ¡Claro! Mi hija crecerá con ello del modo más natural. (Acuerdo general.) Además, estos niños sólo tienen el país donde han nacido y el nombre, y hay que ayudarles a conservarlo. Nosotros teníamos el despacho lleno de mapas de los orfanatos y ahí siguen. A Disa le enseñamos:“Mira, tú estabas aquí y papá y mamá, aquí”.Y le ponemos el vídeo de la adopción.

Blanca:Yo, por mi trabajo, viajo a los orfanatos cada cuatro meses y China es parte de mi vida. Ahora más, ¡claro! Es importante mantener contacto con otras familias adoptantes, a nivel privado o a través de organizaciones. Hay una experiencia compartida y hace que los niños se sientan iguales. La cultura y el idioma son muy importantes.

Carmen: Nosotros ahora comentamos todas las noticias de China.Y mantenemos contacto con el guía de allí y con las ECAIS, que fueron muy especiales para nosotros. Ahora nos vamos a reunir el grupo que fuimos de toda España.

Laura: Este fin de semana nos vamos nosotros con las otras dos familias con las que viajamos. Los llamamos “los hermanos de orfanato” y a Disa le entusiasma estar con ellos. ¡Fijáos qué curioso! Mi hija se pone pegatinas aquí (se señala entre los ojos) y se sienta al loto y al medio loto. Me hace una gracia…

Al preguntarles si han traído fotos de los niños, comienza el intercambio, la algarabía y la pérdida lógica de “compostura”... Así damos por concluida la charla.

Publicidad - Sigue leyendo debajo