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Te presentamos a tres madres felices que han luchado mucho y han viajado muy lejos en busca de sus hijos. Las tres charlaron con nuestra psicóloga, Isabel, para contarnos la emocionante e intensa experiencia de la adopción. ¿Quieres saber de qué hablaron y concoer sus experiencias?

Cada vez son más las personas que recurren a la adopción para ser padres.Y es una bendición, porque miles de niños de otros países (y del nuestro) esperan la posibilidad de tener un hogar y una familia. Nuestras contertulias tienen a sus espaldas un largo proceso de papeleos y trámites, y toda una vida por delante para disfrutar con la suerte de tener a estos hijos tan esperados.Os las presentamos.

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Carmen, 46 años, funcionaria, tiene una hija natural de 19 años y una adoptiva de China, Lucía Limin, de 2 años. Blanca, 42, dirige la revista Niños de hoy (dedicada a la adopción) y tiene tres hijos naturales (10, 8 y 6 años) y uno adoptivo de China, Xiao, de 2 años y medio.Y Laura, 34, bailarina, es madre de Disa, una niña de la India de 2 años y medio.Vamos a dejar que nos cuenten.

C.F.: ¿QUÉ OS LLEVÓ A TOMAR LA DECISIÓN DE ADOPTAR?

Blanca: La idea siempre estuvo presente en mi familia, pero tenemos tres hijos biológicos y hubo que esperar al momento oportuno. Esperamos a que la pequeña tuviera 6 años. Además, por mi trabajo (dirijo la Fundación Infancia de Hoy), estamos familiarizados con los procesos de adopción y teníamos claro que queríamos un niño que no fuera fácilmente adoptable, de los que llaman con “necesidades especiales”. Xiao tiene discapacidad en una mano, le faltan cuatro deditos.

Laura: Lo mío es algo parecido, porque ya de pequeña le decía a mi madre que no quería tener hijos, sino adoptarlos.Tuvimos problemas para tenerlos biológicamente y al tercer intento pasamos directamente a la adopción sin plantearnos otros caminos.Tener a Disa me ha llenado tanto que no creo que vuelva a intentarlo biológicamente.Quiero repetir la adopción.

Carmen: Félix y yo teníamos claro que después de nuestra hija Sara, que tiene 19 años, los próximos serían adoptados.Y ha ocurrido después de mucho tiempo y tras un largo proceso de reflexión. Llegado el momento nos sentamos los tres, acordamos un tiempo para anotar pros y contras y decidir y, a partir de ahí, todo ha ido felizmente rodado.

Blanca: El mío mayor se negaba y sus razones eran muy sensatas: que no hay otra habitación y dónde va a dormir, que ya somos muchos para el baño, que uno más para hacer los deberes y ¡qué lío!, que no cabría en el coche… Cuando llegó el momento de decidirse porque había un niño determinado, hablé con mi hijo y le expliqué que él había llegado el primero, que había tenido para él solo el amor de los dos y que su ayuda era muy importante.Y pasó de no querer a no dormir de impaciencia, porque quería ir ya a buscar al hermano.

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C.F.: ¿ES CIERTO QUE LA ADOPCIÓN ES UN CAMINO DE OBSTÁCULOS?

Carmen: Yo lo he vivido como un expediente con plazos que se hacen eternos, porque cuando lo decides quieres que sea “ya”. Creo que tienes que distinguir entre dos procesos: el que has de pasar en España, que te dice si eres idónea, y el del país elegido.Yo elegí China porque era el que más garantías me ofrecía de claridad y rapidez administrativa.

Laura: La India es uno de los países más duros para la adopción. Yo los obstáculos me los he encontrado todos allí. Son muy fundamentalistas y no admiten la adopción internacional; de hecho, hay un partido en el Gobierno que se opone a ella. Desde que nos asignaron a Disa hasta que nos la dieron pasaron ¡ocho meses!, los más terribles de mi vida.Tener la foto, saber dónde está, estar pagando su manutención... y tú aquí y ella allí. Eso ha sido más duro que la preasignación.

Blanca: Es cierto que si hablamos de obstáculos, te los marca el país de origen. Primero tienen que aprobar el expediente y luego asignan un niño a tu expediente.Además, hay países en los que la preparación de la documentación del menor y el visado tarda dos o tres meses. El consulado español en China funciona muy bien, pero no en otros países.

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