Tener toda la información ayuda a superar el miedo a someterse a un tratamiento de fertilidad

La falta de información es, en muchos casos, la responsable de que muchas parejas se muestren reacios a someterse a un tratamiento de fertilidad y no saben cómo superarlo.

tratamiento fertilidad
laflorGetty Images

Cuando una pareja o una mujer a título individual decide acudir a un centro de reproducción asistida en busca de ayuda para tener un hijo lo hace después de intentarlo de manera natural durante mucho tiempo. Los continuos resultados negativos son experimentados en muchas ocasiones como un fracaso vital y pueden suponer, incluso, el comienzo de una crisis individual y sentimental. En este escenario, la reproducción asistida aparece como una solución, un salvavidas en el que se piensa, pero al que también se teme por diversos motivos. Uno de ellos tiene que ver con la duración de los tratamientos.

Desde Clínicas Eva, especialistas en tratamientos de reproducción asistida, explican que se trata más de una cuestión psicológica que de un tema práctico. Las personas que necesitan este tratamiento temen pasar por un procedimiento que añada más angustia e incertidumbre a su situación. Y, sobre todo, más tiempo de espera. Una tesitura que se mejoraría si se tuviese más información sobre las edades a las que hay que acudir a una clínica de fertilidad aclara la ginecóloga Fulvia Mancini de Clínicas Eva.

Si la mujer es menor de 35 años, puede esperar hasta un año, si es mayor de 35, no se aconseja demorar esa cita más de 6 meses y si supera los 38 años, no debe retrasar más de tres meses la consulta. El motivo, el envejecimiento del material genético. No sólo se trata de la cantidad de óvulos, sino también de su calidad reproductiva.

Existe desinformación al respecto, como la existe en cuanto a la duración de los tratamientos de fertilidad, cuestión prioritaria para los pacientes, según cuentan desde EVA. Si bien, cada caso presenta sus peculiaridades y pueden surgir imprevistos, se podría hablar de los siguientes tiempos estándar:

Fecundación In Vitro

La fecundación in vitro consiste en extraer los óvulos a la mujer para fecundarlos con semen del varón fuera del útero, en laboratorio. Los embriones son después implantados en el útero materno.

El tratamiento completo viene a durar entre cuatro y cinco semanas durante las que se suelen realizar cinco o seis visitas médicas. Las primeras, que pueden llegar a tres, tienen como objeto la realización del diagnóstico médico.

Una vez que el experto ha determinado que la FIV es la técnica adecuada para buscar el embarazo, es preciso dar los siguientes pasos: estimulación ovárica de la mujer, extracción posterior de los ovocitos y transferencia de semen a los ovocitos en el laboratorio. La estimulación ovárica se realiza en un periodo de diez o doce días. Para la extracción se necesita sólo una jornada. Tres días después se procede a la transferencia de embriones ya fecundados.

Lo peor, la espera para obtener los resultados positivos o negativos de embarazo, que se prolonga quince días.

Inseminación Artificial

La inseminación artificial consiste en la preparación en laboratorio de una muestra de semen para su posterior introducción directa en el útero de la mujer. En este caso también hay que recordar las distintas sensibilidades de cada mujer a la hora de reaccionar a la estimulación (sobre todo si hay enfermedades del aparato reproductor), por lo que los tiempos son siempre aproximados.

La realización del diagnóstico médico puede llegar a consumir también aquí las primeras tres semanas. La diferencia puede estar en que la estimulación precise unos días más, de siete a quince. La introducción de semen sólo requerirá una jornada y, la espera de los resultados, de nuevo, otros quince días.

La duración final, es, por lo tanto, muy similar a la de la fecundación in vitro, unas cinco semanas. Sin embargo, en lo que se refiere a esperar, más en el caso de un hijo, el tiempo es más psicológico que real. A estos quince días en los que se espera el resultado se les conoce como la betaespera, una prueba de resistencia en la que, en muchas ocasiones, se necesita la asesoría de psicólogos. La recomendación de los profesionales es evitar la soledad y compartir la incertidumbre con los seres queridos.

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