La píldora anticonceptiva: ¿liberación o condena?

Repasamos su origen y su uso actual: ¿es un método que se ha quedado anticuado?

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Tatâna Maramygina / EyeEmGetty Images

No podemos negar el gran avance que la píldora anticonceptiva supuso para la mujer, así como todos los beneficios actuales (aparte de la anticoncepción) que lleva consigo: a muchas mujeres les sirve para regular diferentes disfunciones con su ciclo, controlar el acné, la caída del cabello...

La píldora anticonceptiva salió a la venta por primera vez en Estados Unidos en 1960, coincidiendo con el periodo que más tarde se denominaría "segunda ola feminista". Esta época fue muy relevante a nivel mundial porque, si durante la primera ola (liderada por las sufragistas) las mujeres consiguieron el derecho al voto, esta vez se demandaba la igualdad económica y el derecho de la mujer a decidir por su cuerpo (es triste que hayamos que tenido que reivindicar esto y que actualmente sigamos luchando por diversas causas, sobre todo en algunos países como Argentina, donde todavía no se puede abortar legalmente. Inaudito).

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Entonces ya existían el condón, el diafragma y la esponja, pero el primero dependía también de la pareja, y los otros dos eran un engorro porque requerían preparación previa. La píldora era mucho más cómoda y otorgaba a la mujer heterosexual cierto poder: cuando entró en juego (en España, legalmente, en 1978), la mujer pudo planificar sus embarazos, es decir, retrasarlos o evitarlos para siempre, y así optar por realizarse con otras actividades, trabajar o incluso acceder a estudios superiores sin tener que dedicarse a ser madre por un embarazo no deseado, por ejemplo.

Histórica y socialmente, a la mujer se le ha acuñado la responsabilidad de la anticoncepción.

Por no hablar de la liberación sexual: la mujer ya no sentía temor por quedarse embarazada durante sus relaciones y tuvo la oportunidad de relajarse y disfrutar con su propio cuerpo (en el mejor de los casos, claro está, no olvidemos que era una época en la que el placer femenino no se tenía en cuenta).

Así, la píldora fue (y es a día de hoy, sobre todo en países no tan desarrollados) una gran herramienta para la mujer.

No obstante, nos surgen algunas dudas que cuestionan su uso en 2019. Biológicamente, la mujer es fértil únicamente una vez al mes (los días en los que estamos ovulando) y el hombre todos los días. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) actualmente «los métodos anticonceptivos masculinos se limitan al condón y la esterilización (vasectomía)». ¿Por qué todo el peso anticonceptivo cae sobre nosotras?

El ginecólogo y subespecialista en reproducción asistida Javier Cordero nos cuenta: «Las píldoras de hoy en día se adaptan superbién a la vida de la mujer, y no solo sirven como anticonceptivos, nos permiten tratar muchos problemas ginecológicos de las mujeres y adolescentes e incluso, por ejemplo, para regular los ciclos en fecundaciones in vitro. Sus funciones son numerosas, existen muchas combinaciones de hormonas que se pueden graduar y, en función de eso, conseguimos unos efectos u otros. No obstante, si lo pienso globalmente, el universo anticoncepción es bastante injusto. No sabes la cantidad de mujeres que vienen a consulta para someterse a una ligadura de trompas (una cirugía abdominal que implica riesgos y se hace con anestesia) porque sus maridos no quieren hacerse una vasectomía (que se lo hace su médico de cabecera en la consulta con un poquito de anestesia local y sin riesgos)».

Histórica y socialmente, a la mujer se le ha acuñado la responsabilidad de la anticoncepción. Para más inri, el uso de la píldora tiene posibles efectos secundarios (retención de líquidos, cambios de humor, ausencia de libido, dolores de cabeza, manchas en la piel...).

¿Es hora de reclamar un cambio?

En AJ+ Español, una plataforma digital para los jóvenes de América Latina, hicieron una reflexión sobre el tema cuestionando la píldora (y, en general, todos los métodos anticonceptivos hormonales). ¿Se ha quedado anticuada? ¿Se debería investigar para que podamos compartir la responsabilidad de anticoncepción con el hombre?

El debate queda abierto.

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