Obesidad y fertilidad: cuando la transferencia diferida del embrión aumenta las probabilidades de embarazo

Las mujeres con obesidad tienen más dificultad para quedarse embarazadas. Hablamos con expertos sobre las nuevas técnicas reproductivas.

Blooming belly
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Una de las consecuencias de la obesidad es la dificultad para quedarse embarazada. De hecho, las mujeres que presentan obesidad (que superan en 20 o 30 kilos su peso recomendado) tienen tres veces más probabilidades de tener problemas de fertilidad que las mujeres con normopeso. "La obesidad afecta a la fertilidad desde varios frentes. Sabemos que los óvulos son de peor calidad porque la obesidad está relacionada con otras alteraciones endocrinas. Son mujeres que suelen tener alterado el sistema de insulina, padecen problemas tiroideos o presentan niveles elevados de andrógenos", nos cuenta Antonio Requena, director médico de IVI, institución médica especializada en técnicas de reproducción asistida.

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Esos óvulos dan como resultado embriones de peor calidad. Al mismo tiempo, diversos trabajos realizados indican que el endometrio, la pared del útero en la que se tiene que implantar el embrión, también presenta deficiencias. La suma de todos estos factores hacen que las dificultades para quedar embarazada aumenten y la incidencia de aborto sea mayor. Por eso el último estudio presentado por IVI en el 74º Congreso de la Sociedad Americana para la Reproducción Asistida supone un gran avance en este campo.

Tras analizar los casos de más de 1.200 pacientes con obesidad que tuvieron que recurrir a tratamientos de fertilidad para poder ser madres, el estudio concluye que la transferencia de un embrión vitrificado en un ciclo posterior al de la estimulación ovocitaria aumenta las tasas de implantación y gestación y reduce las de aborto. Según explica el doctor Requena, "el objetivo es trabajar con un endometrio en las mejores condiciones posibles. Nuestros compañeros de Nueva Jersey han comprobado que si en lugar de transferir el embrión solo unos días después de haber estimulado el crecimiento de los óvulos y haberlos extraído, la transferencia se retrasa a un ciclo posterior, se evita así un posible efecto negativo sobre el endometrio sin que la calidad de los embriones se vea mermada".

Esta técnica es posible gracias a la vitrificación, es decir, la congelación ultrarrápida del embrión en nitrógeno líquido a -196º C. Según explica el doctor Requena, se trata de un procedimiento que no supone ningún riesgo y que ya se utiliza con pacientes que tienden a la hiperestimulación, porque les permite volver a niveles normales de hormonas antes de la implantación. Un procedimiento que a partir de ahora también permitirá a las mujeres obesas con problemas de fertilidad mejorar la baja receptividad endometrial y la tasa de éxito de los tratamientos de reproducción asistida.

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