Enfrentarse a la esterilidad

¿Qué es más difícil, educar y criar un hijo o concebirlo? La mayoría de las personas contestaría que lo primero. Sin embargo, para el 10 o 12% de parejas con problemas de fertilidad, la concepción es, sin duda, la etapa más problemática.

En la mayoría de los casos de problemas de concepción, las técnicas de reproducción asistida que existen actualmente permiten a las parejas afectadas ver cumplido el sueño de tener un hijo. Solamente el 3% de las infertilidades son definitivas.

Pero los futuros padres deben esperar pacientemente durante mucho tiempo, en algunos casos incluso años y, han de saber que en ese período estarán sometidos a tratamientos médicos pesados y a un estrés elevado, que puede llegar a minar su relación.

A prueba de bombas

Muchas parejas que han pasado por un tratamiento de fertilidad recuerdan ese periodo como un verdadero sufrimiento. La esperanza y las ganas de concebir se enfrentan a un factor muy peligroso: el paso del tiempo.

Las parejas que tienen problemas para concebir también pueden sufrir otras dificultades (económicas, laborales, personales...) y cuando deciden someterse a un tratamiento de fertilidad lo hacen con un estrés añadido. Y hay que tener en cuenta además que el gran coste económico de la investigación y el tratamiento en sí mismo suponen también una carga de estrés que no todas las parejas son capaces de soportar.

Por otro lado, el hecho de querer tener un hijo y enfrentarse a la posibilidad de no conseguirlo puede provocar una crisis importante en la persona y hacer que se sienta mal en todos los aspectos y llegue incluso a considerarse culpable.

Por todos estos motivos es muy importante que la pareja que decida someterse a un tratamiento lo haga con convencimiento de las dos partes y que llegue a este momento muy unida y con una relación totalmente estable.

Confianza en los profesionales

Debido a la dificultad que rodea el tratamiento de infertilidad, las parejas necesitan apoyo psicológico. Si deciden iniciar el proceso han de saber que el diagnóstico es complicado y largo.

Han de someterse a numerosos test y exámenes y por eso es necesario que cuenten con profesionales que les ayuden a sobrellevar la angustia que puedan llegar a sentir en cualquiera de las etapas del proceso. En este sentido, es muy importante que se sientan cómodos con la clínica y los profesionales que los van a tratar, y que confíen en ellos plenamente.

Y es que el estado de ánimo afecta notablemente a la fertilidad al provocar trastornos hormonales o impotencia. Y, sin el apoyo adecuado, el tratamiento puede empeorarlo mucho más. Sin embargo, en muchas ocasiones una pareja que ha tomado la decisión de someterse a la investigación de su infertilidad concibe de repente sin ayuda alguna. Es como si el hecho de decidirse hacer algo respecto el problema liberara tensiones que impedían lograr el ansiado embarazo.

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