Embarazo: así te sientes en cada mes

Cambios, molestias y sensaciones, normales o no, de cada momento de la gestación.

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D.R.
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Cambios físicos y emocionales
D.R.

Enhorabuena. En tu interior está creciendo una nueva vida y tu cuerpo está preparándose para convertirse, por unos meses, en el mejor hogar para esa personita que no tardarás mucho en conocer.

Te sientes feliz, emocionada... y seguramente también nerviosa, insegura y llena de miedos. ¡Vaya cóctel de sentimientos!

El embarazo, una revolución hormonal

Todos estos sentimientos son normales. Y forman parte de tu estado. Al fin y al cabo, el embarazo es una auténtica revolución para tu organismo, para tu mente y para tu vida. Y quizá sea precisamente esa revolución lo que hará de estos meses los más especiales de tu vida.

Con esta guía del embarazo mes a mes dedicada a la futura mamá (también puedes consultar La evolución mes a mes del bebé en tu interior queremos acompañarte a lo largo de esta aventura y ayudarte, en todo lo que podamos, a vivir una espera muy feliz y tranquila.

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Semanas 1 a 4 de embarazo

En estas cuatro semanas nadie notará que algo sucede en tu interior. Sin embargo, quizá percibas una ligera hinchazón debajo del ombligo y una tensión en la zona de los riñones.

Esta tensión en la zona de los riñones, que se volverá más acusada en los días en los que debería haberte venido la regla, es una sensación extraña, pero pronto te familiarizarás con ella debido a que te acompañará hasta aproximadamente el cuarto mes, cuando la cintura empiece a desdibujarse y el embarazo haya superado la etapa crítica del primer trimestre.

Evita los nervios en esta etapa del embarazo

Desde el momento en que planees quedarte embarazada debes hacer propósito de enmienda y tomarte las cosas con tranquilidad. Pero maticemos: en la gestación, los nervios habituales que puedan producir las situaciones cotidianas (llegar tarde, estar metida en un atasco, hacer la compra a última hora, etc) no afectan al niño. Sin embargo, el estrés, sobre todo si es muy marcado y si se prolonga mucho en el tiempo, sí puede perjudicar su crecimiento.

Además, cuando el nivel de estrés es elevado, el organismo reacciona secretando adrenalina, noradrenalina y cortisol, como cuando tienes miedo, y la sensación que transmites a tu hijo es de peligro e inseguridad. Es muy pronto para que aprenda esto ¿no crees? Respira hondo, cierra los ojos y relativiza los problemas.

El pecho: tirante y sensible

No a todas las mujeres les sucede, pero sí es habitual que durante estas semanas se produzca una hipersensibilidad en los senos (tensión, sensación de plenitud, dolor al tacto y al roce de la ropa, etc.).

Para mitigar esta molestia, no uses sujetador con aros ni con blonda, cómprate uno específico de embarazo y quítatelo al llegar a casa. Aplícate paños empapados en agua fría en el lateral del pecho más próximo a la axila (o una bolsa de guisantes congelados).

Si necesitas dormir con sujetador, hazlo con uno de tipo deportivo (como un top ajustado y elástico).

Toma nota: ojo a los tintas de pelo en la gestación

El 45% de las mujeres españolas se tiñen el pelo. Si eres una de ellas, elige un tinte vegetal y hazte la prueba de alergia que indica el fabricante.

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Semanas 5-8 de embarazo

En estos primeros días de embarazo empezarás a sentirte más cansada y con mucho más sueño del normal. Se debe a que la intensa actividad que experimenta tu organismo durante estas semanas favorece que aparezca somnolencia a horas poco habituales.

Según el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, el embarazo tiene un efecto protector sobre la mente, potenciando en la mujer cualidades como la empatía, el positivismo, el orden, la determinación, etc., que la capacitan para desempeñar trabajos de cara al público o que precisen gestión y/o logística. Para hacer frente al sopor, realiza por la mañana las tareas de mayor concentración y relega las otras a la tarde.

El peso: empieza a controlarlo

El 30% de las gestantes tienen problemas con su peso, a pesar de cuidar su alimentación. ¿Por qué? Por tres razones: la primera, porque el cuerpo ahorra energía; la segunda, porque la actividad física materna se reduce, y la tercera, porque durante el embarazo se aprovecha más la energía de los alimentos.

Además, se segregan más cortisol y estrógenos, que garantizan el aporte de glucosa para el feto y bloquean la acción de la insulina, lo que favorece el almacenamiento de calorías. Todo está pensado para cubrir tus necesidades energéticas y las de tu hijo y para la formación de los nuevos tejidos fetales. No te preocupes, seguro que lo vas a hacer muy bien.

Embarazada y gatos ¿cómo actuar?

Hay muchos mitos sobre los gatos y la posibilidad de que transmitan la toxoplasmosis (una enfermedad peligrosa para el feto durante los tres primeros meses). Pero no siempre que una mujer se queda en estado debe prescindir de su mascota felina.

Según la Fundació Silvestre (www.fundaciosilvestre.org), los gatos domésticos que no salen a la calle y sólo toman comida industrial no transmiten el parásito de la enfermedad en las heces. No obstante, por precaución, si no estás sensibilizada contra la enfermedad, no cambies tú la arena del gato.

Para el resto de las formas de transmisión, sigue las indicaciones de tu médico.

Toma nota: cómo depilarte en la gestación

No utilices láser, ni luz pulsada, ni cera caliente para depilarte. Si empleas cera fría, dosifica el tirón para no romper capilares.

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Semanas 9-12 de embarazo

Al llegar la semana 12 te harán la primera ecografía; es un momento muy emotivo porque oirás latir el corazón de tu hijo.

Estás en una época muy especial, en la que debes cuidarte mucho y en la que vas a vivir momentos que recordarás siempre.

Su corazón: ¡A toda velocidad!

La primera ecografía es un momento muy emotivo porque oirás el corazón del niño a toda velocidad. Esta primera eco suele ser transvaginal, las demás serán abdominales.

El día en que vayas a hacértelas no te pongas crema en la tripa, ya que algunos ingredientes de los productos corporales interfieren con el gel que se utiliza para las ecografías y dificulta la recepción de imágenes.

Por otro lado, aunque es comprensible que la eco sea muy importante para los padres, recordad que estáis en el médico, no en un estudio fotográfico. Él debe observar, medir, diagnosticar y emitir un informe sobre vuestro futuro hijo. No interrumpáis su trabajo. A pesar del ansia por saber, esperad hasta que termine para hacerle las preguntas.

La seguridad de tu hijo en estas semanas

El primer trimestre es el más comprometido para el buen desarrollo de la gestación. Así que no hagas esfuerzos ni practiques aquellos deportes que impliquen choques, cambios bruscos de presión o caídas. No cargues peso (si haces tú la compra, pide que te la acerquen a casa o llévala en una bolsa carro).

Tampoco emprendas viajes que conlleven agotamiento físico, ni te desplaces a países cuya situación sanitaria no esté garantizada ni te pongas ninguna vacuna sin que tu tocólogo te dé el visto bueno.

Aléjate de las personas que sean portadoras de enfermedades potencialmente peligrosas y no te hagas radiografías, salvo por indicación médica y avisando de tu estado para que te protejan el vientre con un delantal de plomo.

El flujo vaginal aumenta con la gestación

No es un tema fácil de comentar, aunque es bastante habitual entre las gestantes: la cantidad de flujo vaginal puede aumentar mucho y resultar muy desagradable.

Utiliza salvaslips transpirables y ropa interior de algodón. Lávate bien con agua tibia y una pizca de sal las veces que consideres necesario, pero no emplees jabones ni desodorantes íntimos ni hagas lavados vaginales.

Si el flujo se vuelve amarillo o verdoso, su consistencia es grumosa, el olor es intenso y/o tienes picor, ve al tocólogo para descartar una infección vaginal.

Toma nota: prevenir las varices

Un 20% de las embarazadas sufren varices. No expongas las piernas a fuentes de calor, ya que ello aumenta la vasodilatación y así se entorpece el retorno venoso y linfático.

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Semanas 13- 16 de embarazo

Durante estas semanas es normal que te sientas mareada y agotada. Son unos de los síntomas más habituales.

La primera razón de tus mareos y tu cansancio es que han subido tus niveles de progesterona y esto aumenta la somnolencia y la sensación de decaimiento. La segunda: probablemente padeces náuseas (el 80% de las gestantes) y vómitos (un 50%) y así no hay quien tenga buen cuerpo. Y la tercera: hasta la semana 20 tu tensión arterial está muy baja, y es deseable que así sea, ya que es indicio de buena gestación.

La tensión: mejor baja que alta

Si a una tensión que ya está por los suelos le añadimos una pizca de calor, los vasos sanguíneos se dilatan, la tensión baja más y el cerebro, que detecta este descenso del nivel sanguíneo, reacciona tumbando al organismo y mareando a la nueva mamá.

Si notas que la cabeza se te queda fría y que las piernas se te ponen temblorosas, no hagas movimientos bruscos, túmbate en el suelo, da igual donde estés, y colócate de lado. El mareo en sí no reviste importancia, pero el desplome y los posibles golpes en zonas delicadas, sí.

¿Por qué te pica la tripa en el embarazo?

Durante las primeras semanas quizá atribuyas el picor a la ropa interior. Pero no, la piel de la tripa pica e incita al rascado porque empieza a distenderse, la hidratación desciende y la epidermis, tirante y reseca, pica.

Aplícate crema con caléndula, evita la humedad y el sudor, el calor excesivo y los tejidos irritantes (lana, fibras, etc.). Si puedes, ten la tripa al aire y ponte una crema antiestrías dos veces al día.

Si la molestia es continua y además afecta a la espalda y a los muslos, puede estar asociada a una retención de sales biliares (colestasis gravídica); díselo al médico, sobre todo si notas la piel amarillenta.

Estreñimiento: bajo control

Hasta las mujeres que nunca han tenido este problema pueden encontrarse con él en el embarazo. Ahora las digestiones son más pesadas y los movimientos intestinales más lentos, y esto favorece el estreñimiento.

De momento no será muy acusado, pero hay que evitar que en los meses siguientes, cuando el feto desplace las vísceras, este problema se acentúe.

Bebe 2 litros de agua diarios, pasea media hora al día, no te acuestes recién comida, aumenta el consumo de verduras y, en caso pertinaz, toma antes de comer miga de pan untada en aceite de oliva. Laxantes, no, salvo que por las circunstancias te lo indique tu médico.

Toma nota: adiós a la cintura en la gestación

Un día de estas semanas descubrirás que tu cintura ha desaparecido. Ahora sí, los demás empezarán a notar cambios físicos en ti.

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Semanas 17-20 de embarazo

Sobre la semana 20 sentirás que el niño se mueve dentro de ti. Es un momento mágico que se disfruta mucho al compartirlo con la pareja.

¡Cuántos cambios vas a vivir en estas semanas! Gracias a ellos cada día serás más consciente del hijo que crece en tu interior.

El bebé: ¡Ya lo notas!

En esta fase de la gestación el niño cuenta con mucho espacio y dispone de mucha libertad de movimientos, por eso hay que aprovecharlo.

A través de tu tripa os podéis comunicar. Haz esta prueba: después de que tú comas (él recibirá una buena recarga de energía, así que estará muy dispuesto), frótate bien las manos para que estén calientes y coloca una de ellas (o la de tu pareja) en tu tripa, luego muévela muy lentamente por el abdomen; ten paciencia, porque él se desplazará siguiendo el calor de tu mano. Por si no lo sabes, a la semana 18 el bebé ya oye tu tos, el ruido de tus movimientos intestinales, la corriente sanguínea y el latido de tu corazón. Estáis comunicados por el calor del tacto y por los sonidos de tu interior.

Pinchazos en el vientre

Entre la semana 18 y la 20 notarás pinchazos en el bajo vientre. No te asustes, son pequeños calambres que aparecen porque los ligamentos redondos que sujetan el útero se tensan. Y es probable que su frecuencia aumente según se vaya desarrollando la gestación.

Pero estamos hablando de pinchazos breves que desaparecen en pocos instantes, no de dolores. Si éstos surgen en algún punto situado entre el ombligo y el pubis, son intensos y no desaparecen por sí solos tras un poco de descanso, coméntaselo al médico. No tiene por qué suceder, pero algunos hematomas placentarios se manifiestan así (aunque, eso sí, van acompañados de otros síntomas como pérdidas sanguíneas).

El hierro: un suplemento imprescindible

Además de generar un nuevo volumen sanguíneo para hacer frente a las pérdidas del parto y el postparto, el organismo materno debe fabricar células sanguíneas del feto hasta que éste cree las suyas sin su ayuda. Para todo esto utiliza hierro.

Si estás tomando suplementos de este mineral, has de saber que los bebibles resultan más fáciles de asimilar que los comprimidos, pero no siempre son bien tolerados por un estómago delicado. Como estos suplementos estriñen, es mejor tomarlos en ayunas y con un zumo de naranja.Si te provoca vómitos, tu médico te indicará una presentación que puedas tomar con las comidas.

Un dato más: el hierro ennegrece las heces, no te asustes al verlas.

Toma nota: olfato más sensible en la gestación

Ahora tu olfato está hipersensible y es normal que olores cotidianos puedan repugnarte. Aléjate de ellos para no favorecer el vómito.

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Semanas 21-24 de embarazo

A lo largo de estas semanas pueden hacer su aparición los calambres cuando estés acostada. Pero sin duda lo más llamativo es que podrás conocer el sexo del bebé que esperas.

Algunas molestias como los calambres, algunas dudas sobre qué tipo de ropa interior utilizar... y una noticia que te llenará de alegría. Estas semanas del embarazo van a ser moviditas.

Calambres: ¿cómo solucionarlos?

No es grave, pero necesita una solución rápida. Si estás acompañada, estira la pierna, pide que te doblen los dedos hacia arriba y que masajeen en la dirección del músculo. O levántate, apoya toda la planta del pie en el suelo y da pasos cortos. Aunque el músculo vuelve a su posición, la sensación de dolor permanece. Aplícate calor para ayudar así a relajar el músculo. Ese día no cojas tu coche: la posición de los pies en los pedales favorece que vuelva a aparecer el calambre.

El problema tiene varias causas: desequilibrio hormonal, aumento de peso y falta de sales minerales y de agua. El calcio, el magnesio y el potasio son vitales para la actividad muscular y tus niveles ahora están muy bajos. El chocolate negro al 70% es muy rico en magnesio, tómalo, con moderación. Los plátanos son fuente de potasio, uno al día puede ayudarte, pero acompáñalo de zumo de naranja, porque estriñe. En cuanto al calcio, quizá precises suplementos hasta terminar la lactancia.

Perdidas sanguíneas: no las pases por alto

Puede suceder que coincidiendo con los días en los que, de no estar embarazada, hubieses tenido la regla, sientas molestias en los riñones y tengas pequeñas pérdidas sanguíneas de color rojo o marrón.

Aunque sean un par de gotas debes decírselo al médico. Si te queda poco para la visita de control puedes esperar; si el plazo es largo, adelanta la cita. Si por el contrario la pérdida es abundante, similar a una regla, vete lo antes posible: cualquier pérdida de estas características puede indicar un desprendimiento de placenta y/o suponer una amenaza de parto prematuro.

Faja en el embarazo: ¿sí o no?

Hay diferentes opiniones entre los expertos. Muchos creen que es mejor no utilizarla, ya que los músculos del abdomen se acomodan a estar sujetos y no se tonifican, lo que entorpece su empuje en el parto. Otros dicen que puede ser útil cuando la mujer tiene dolor de espalda, ha ganado mucho peso o es una gestación múltiple. Es una faja o cinturón de embarazo, que sujeta la zona lumbar y el bajo vientre dejando el abdomen libre. Nuestro consejo: si la necesitas utilízala, pero no todo el día.

Toma nota: sabrás si es niño o niña

Casi con un 90% de fiabilidad si te dicen cuál es el sexo del bebé en la segunda eco. Si no quieres saberlo, dilo antes de empezar.

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Semanas 25-28 de embarazo

Cada vez se acerca más el momento del parto, aunque todavía te quedan muchos cambios por vivir.

Llegado a este punto del embarazo el niño necesita espacio para crecer y desplaza el diafragma, el estómago y los intestinos de la madre hacia arriba, por lo que notarás ciertas molestias después de comer.

Acidez: no comas picante ni grasa

El estómago se comprime y el cardias, esfínter que abre en dirección única la comunicación del estómago y el esófago, sin ayuda del diafragma no puede cumplir su función. A esto hay que añadir que en la embarazada aumentan poco a poco los niveles de relaxina, hormona que contribuye a relajar los músculos en previsión del trabajo del parto, pero que afecta al anillo muscular del cardias.

Conclusión: los ácidos que precisa el estómago para la digestión, empujados por la presión del útero, sobrepasan el cardias y llegan al esófago, cuya mucosa no está preparada para soportar tal agresión, y a la garganta. Este reflujo ácido del estómago es muy desagradable y aumenta al estar acostada.

Para mitigar la molestia, fracciona tus comidas en siete tomas, para que el estómago no se llene en ellas, no te acuestes hasta dos horas después de cenar y hazlo siempre semiincorporada con un par de almohadas.

La miga de pan ayuda a neutralizar el ácido, pero si estas medidas resultan insuficientes, tu médico te recetará un antiácido que sea compatible con la gestación. No todos lo son, no actúes por tu cuenta, sobre todo si tienes alguna complicación de hígado relacionada con el embarazo o sufres estreñimiento acusado.

El ombligo: ¡se sale!

A partir de la semana 28 la tripa crece por encima del ombligo y los músculos rectos abdominales se separan, la parte interna del ombligo pierde tensión y éste sale hacia afuera.

Estéticamente es un poco chocante, pero a ninguno de los dos os va a pasar nada (ni la tripa ni el útero se van a romper por ahí). Cuando un par de meses después del parto, los músculos rectos se junten de nuevo y recuperen el tono muscular, todo volverá a la normalidad. No obstante, existe algún caso en que no es así y termina formándose una hernia umbilical (la solución suele ser la cirugía).

Cuando sentirás moverse a tu bebé

Mientras tú estés activa, el líquido amniótico se moverá en un vaivén que adormecerá al niño, así que es muy probable que no lo sientas. Pero después de comer, cuando tú te encuentras tranquila, él recibe una recarga de energía que activa su organismo y se mueve sin parar.

Lo mismo sucede cuando tú duermes y el líquido se estabiliza. En fin, que vuestros horarios no coinciden. Pero todos los días has de notarlo. Si en 48 horas no lo percibes, ve a tu tocólogo o a uno de urgencia para confirmar que todo va bien.

Toma nota: prevenir las manchas en el embarazo

50 es el factor de protección solar que debes utilizar si te han salido manchas en las mejillas y en el labio superior.

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Semanas 29-32 de embarazo

El cansancio será cada vez más intenso, tu pecho sigue creciendo y tendrás más dificultades para dormir.

Presta atención a la alimentación para que no te cueste ir al baño y aparezcan las temidas hemorroides. No comas en exceso: recuerda que es mejor comer 5 veces al día de forma ligera que hacer 3 comidas muy pesadas. Por las tardes los tobillos y las manos se te hincharán.

¿Son contracciones?

A lo largo de la gestación el útero se prepara para el parto ensayando las contracciones. Al principio no se notan, pero a partir del séptimo mes cada vez que surjan sentirás que la tripa se pone dura y tensa, parece que la piel se va a romper, y al mismo tiempo tendrás un pinchazo intenso en lavagina.

Tranquila, es normal y a lo largo del día surgirán varias veces. Deja de ser normal si son muy seguidas y dolorosas, si van acompañadas de gotas de sangre o si pierdes el tapón mucoso (similar al flujo y de color amarillento ocre). Esto indicaría que se está dilatando el cuello uterino y debe saberlo tu médico.

No puedo respirar bien y me sangran las encías

Como cualquier otra persona puedes tener la nariz taponada, pero si en una semana no notas mejoría, tu congestión nasal no es por virus. Los elevados niveles de progesterona protegen a tu bebé y la buena marcha del embarazo, aunque congestionan las mucosas nasal, vaginal (la notarás amoratada) y de las encías.

Para respirar mejor, coloca un humidificador en la habitación dos horas antes de acostarte y quítalo luego, usa nebulizadores de agua marina o suero fisiológico varias veces al día, no permanezcas en ambientes cargados, no subas mucho el aire acondicionado ni la calefacción, acuéstate sobre varias almohadas y toma caramelos de menta (ojo, sin azúcar).

En cuanto a las encías, es muy común que sangren cuando te lavas los dientes. Sigue con tu higiene habitual, pero elige ahora un cepillo suave, un dentífrico específico para fortalecerlas y un colutorio sin alcohol, con propiedades antisépticas. Y ten presente que el calcio de tu cuerpo es el ingrediente más demandado y los dientes son el lugar más fácil para retirarlo, por ello eres más propensa a las caries. Toda embarazada debería acudir como mínimo dos veces al dentista. Pide cita.

Embarazada... ¡Y acalorada!

Hay tres razones para que te sientas así: primera, la progesterona incrementa la sensación térmica; segunda, dentro de ti hay un organismo cuyo calor se suma al tuyo, y tercera, ahora el metabolismo basal, es decir, la energía que gasta el cuerpo en reposo, aumenta un 15%. ¡Imagínate en movimiento!

Usa desodorantes sin alcohol ni sales de aluminio, remójate y bebe por lo menos dos litros de agua al día para depurar toxinas. Además, si retienes líquidos no tomes té verde ni refrescos carbonatados. Y elige ropa y zapatos transpirables.

Toma nota: una línea típica del embarazo

La línea albamonal va desde el ombligo al pubis, es muy oscura y puede tener vello. Desaparece cuando el nivel hormonal se equilibra.

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Semanas 33-36 de embarazo

Tu hijo empieza a tener poco sitio y apenas puede moverse. ¿Quieres descubrir más cambios de estas semanas?

Ahora es posible que la acidez de estómago te "machaque" durante tus digestiones y dormir empieza a ser una misión casi imposible. En la medidad de los posible descansa lo máximo posible durante el día. Además tu flujo vaginal puede presentar manchas de sangre o con un color pardo. Los calambres en las piernas te despiertan por las noches y sientes las nalgas y la pelvis muy dolorida.

Dolor lumbar, de cervicales...

Un 90% de las gestantes padecen dolor de espalda. Algo lógico si tenemos en cuenta que, por cuestión de espacio, el útero se ha distendido hacia adelante, tirando de la musculatura lumbar y forzando a las vértebras lumbares a mantener una curvatura incorrecta (y a mayor peso del niño, peor). A esto hay que añadir que, para compensar, la embarazada suele caminar con los hombros hacia atrás y adelantando el cuello. Por eso las lumbares y cervicales están contracturadas y doloridas.

En esta fase de la gestación no conviene el baño caliente, ya que favorece la dilatación y podría adelantarse el parto, pero ponte bajo la ducha y apóyate con las manos en las rodillas, para que el golpe de agua caliente te caiga en los riñones. Aplícate una bolsa de agua caliente o una almohadita de gel de las que se calientan en el microondas y descansa recostada de lado en posición fetal.

Y estas medidas también son aplicables al 30% de futuras mamás que además sufren ciática: un dolor punzante en el glúteo que se irradia a la parte posterior de la pierna y que hace muy doloroso caminar y conducir. Si te ocurre, quizá tengas que pedir la baja.

Intentar evitar una episiotomía

A pesar de que la OMS recomienda que no se realice de forma rutinaria, el 90% de los partos en España son con episiotomía, un corte que se practica en la zona perineal.

La decisión de recurrir o no a ella es siempre del médico, según las circunstancias en las que se desarrolle el parto, pero tú puedes contribuir a evitarla. Según la Federación de Asociaciones de Matronas, los masajes perineales realizados con frecuencia en el tercer trimestre contribuyen a ablandar los tejidos y a aumentar su elasticidad. Después del baño, aplícate con los pulgares aceite de rosa mosqueta, sigue la forma de la vagina y describe una U tirando hacia abajo y hacia el exterior.

El síndrome del túnel carpiano

El síndrome del túnel carpiano se manifiesta con hormigueo en los dedos de las manos, sensación de frío en las uñas y debilidad muscular. No aparece siempre, pero es muy molesto, porque cerrar el puño es una tarea imposible y la habilidad manual se reduce mucho. Surge porque los tejidos retienen líquidos y el nervio mediano que controla las sensaciones de los dedos queda aprisionado en la base de la mano.

Desaparece tras el parto. Pero hasta entonces ten cuidado al coger objetos, porque la percepción de calor o frío está mitigada, ponte en la muñeca hielo para reducir la inflamación y, siempre que puedas, mantén las manos en alto.

Toma nota: es normal notar su pie en tu tripa

El 95% de los niños se ponen cabeza abajo para nacer y en su colocación notarás manos, pies, codos, etc. sobresaliendo por tu tripa. Es muy impactante.

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Semanas 37-40 de embarazo

El gran momento se acerca y tú ya empiezas a estar "cansada" del embarazo. Las ganas de ver al beber y de sentirte ligera de nuevo se acrecientan.

Ánimo, ya queda poquísimo para que conozcas a tu hijo. Unas cuantas molestias que superar, unas dudas que resolver... y ya estará aquí.

Dormir en esta etapa del embarazo

Si en estos últimos meses ha sido difícil dormir, en estas semanas finales la cosa se complica, ya que a la situación física (la tripa es muy voluminosa y te oprime los pulmones, estás pesada y dolorida...) hay que sumar la intranquilidad que supone la espera, la ansiedad y la preocupación por todo lo que se avecina, etc. Todo esto forma un cóctel que favorece el insomnio. Puesto que no puedes vencerlo, sácale partido y tómatelo como un entrenamiento para cuando tengas al niño.

Al acostarte, ventila la habitación y haz un par de respiraciones, y túmbate del lado izquierdo, con una almohada entre las piernas. No precisas dormir ocho horas seguidas, pero sí descansar y despejar la mente: un libro, internet, pintar..., todo vale.

Atención a las comidas: evita hacerlas muy pesadas

Ahora estás a la espera del parto. Si un día te sientes más revuelta que de costumbre, pero curiosamente respiras mejor y ya no tienes tanta presión en las costillas, pon la maleta en la puerta, porque eso quiere decir que el niño ha bajado, se ha encajado y está en zona de salida.

Come poco y algo muy ligero, un yogur y un par de nueces, o una ensalada con seis o siete pasas, o una manzana y unas avellanas. Son alimentos con poco residuo, fáciles de digerir y energéticos, que te vendrán muy bien y que, en caso de necesidad, te permitirán someterte a una anestesia general sin tener que esperar mucho tiempo para su digestión.

¿He roto aguas?

La rotura de aguas no deja ningún lugar a dudas, ya que te sentirás muy mojada. Otra cosa distinta es una fisura en la bolsa de las aguas. Puede pasar desapercibida debido a que al final de la gestación es habitual tener ligeras pérdidas de orina causadas por la presión del útero sobre la vejiga.

Pero es importante diferenciarlo ya que una bolsa abierta es una puerta para la infección y el niño corre peligro. Para saber si es pis o no, vacía la vejiga, túmbate, ponte una servilleta o un paño de color y espera media hora. Sin el peso del útero, la vejiga no perderá, pero la bolsa fisurada sí. Ve al médico cuanto antes y llévale ese paño. Si es mucha cantidad y el niño está maduro, provocarán el parto. Si hay que esperar, te ingresarán e intentarán retrasarlo. Te pondrán antibióticos y te monitorizarán para comprobar el bienestar del niño.

Toma nota:

El 5% de los niños son puntuales y nacen en la fecha prevista. El resto de los bebés nacidos a término escogen algún día entre las semanas 38 y 42.

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