10 preguntas con respuesta sobre viajar embarazada

Maddalena Santirocco, experta en Ecografía Obstétrica y en Medicina Fetal de Womens Carmona Dexeus, nos da unos consejos para que las embarazadas viajen con seguridad y, por supuesto, pasen unas vacaciones perfectas.

 

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A partir del sexto mes, ¿es recomendable no viajar?

En general, el mejor momento para viajar, es entre el comienzo del cuarto y el final del sexto mes de embarazo. Aunque no está prohibido volar ni antes ni después, a partir del séptimo mes, es bueno no elegir destinos demasiado lejanos. A partir del noveno mes (semana 36), es obligatorio tener certificado firmado por tu médico, que incluya, entre otra información, la fecha prevista de nacimiento.

¿Qué precauciones debo tomar antes de irme de viaje?

Si el embarazo es fisiológico, no hay tensión arterial alta, diabetes y otros trastornos, la futura madre puede viajar, con la debida atención, sin restricciones.

Un consejo podría ser tener en cuenta el tiempo de embarazo:

En el primer trimestre no hay problemas particulares (¡el riesgo de aborto involuntario no se ve afectado por el hecho de ir de vacaciones!) . Además, si la madre se encuentra bien nada impide pasar unos días de relax en el lugar que prefiera. 

El segundo trimestre es la fase en que, generalmente, la mujer está mejor: el cuerpo se ha adaptado al embarazo, las náuseas han terminado, el riesgo de aborto espontáneo ha disminuido. La futura mamá suele tener más ganas de estar activa y viajar. Al mismo tiempo, las ansiedades relacionadas con el buen progreso de la gestación han disminuido y el miedo al parto aún está muy lejos.

Finalmente, en el tercer trimestre, el tamaño de la barriga y algunas alteraciones típicas de los últimos meses, como las piernas hinchadas, pueden hacer que los movimientos sean más difíciles y lentos.

¿Qué aspectos debo tener en cuenta antes de hacer un viaje?

Si el embarazo avanza bien, la futura madre es libre de elegir según sus preferencias. El mar es perfecto para las mamis que aman relajarse bajo el sol, pero también un poco de movimiento y diversión en la noche. En la playa, exponer la piel a los rayos UV estimula la producción de vitamina D, esencial para absorber mejor el calcio y fortalecer los huesos.

Además, el mar actúa como una especie de aerosol: especialmente en la madrugada, emite una gran cantidad de humedad y emisiones de yodo en el aire, que son muy útiles para limpiar el tracto respiratorio y estimular el funcionamiento de la tiroides. Tomar largos paseos en el borde del agua, con las piernas sumergidas hasta la mitad de los muslos en el agua salada, actúa como un masaje excepcional, que reactiva la circulación de las piernas, a menudo pesadas e hinchadas durante la gestación. Más adecuada para madres tranquilas y 'contemplativas', la montaña ofrece, sin duda, paisajes relajantes, aire puro y un clima fresco y nunca húmedo, incluso en verano (¡y ningún mosquito molestará por la noche!).

Atención, sin embargo, tanto en el mar como en la montaña no debes abusar de las exposiciones al sol. Para evitar el riesgo de quemaduras y cloasma gravídico (manchas obscuras en la cara), no te expongas al sol durante las horas más calurosas del día, de 11 a 16 horas, y siempre protegiendo la piel con cremas anti UV con SPF 50 +. Lleva siempre un sombrero para proteger tu cabeza. 

Se recomienda evitar viajar a zonas donde las condiciones de salubridad no son óptimas y zonas endémicas de Zika y otras infecciones.

¿Y qué precauciones si el trayecto es en avión?

En general, las aerolíneas aceptan a mujeres embarazadas sin problemas, pero con reglas que pueden variar de una compañía a otra. Los controles de seguridad no se consideran peligrosos ni para la mujer ni para el bebé.

Durante el vuelo es recomendable el uso de medias compresivas y caminar regularmente para evitar problemas de circulación. Lo ideal es elegir viajes de menos de 4 horas. Es importante beber mucho, especialmente agua, para mantener un buen estado de hidratación, y evitar bebidas que contengan cafeína.

¿Viajar embarazadas nos proporciona algún beneficio?
D.R.

Viajar y, en general, ir de vacaciones es un momento muy beneficioso para la mujer en el que puede dedicarse más tiempo a sí misma, relajarse, meditar y prepararse para enfrentar los cambios futuros de su vida.

¿Y algún inconveniente?

Las mujeres embarazadas son más susceptibles a pequeños trastornos, como por ejemplo, la candidiasis, que se desarrolla especialmente en ambientes cálidos y húmedos. Generalmente suelen estar más cansadas y tolerar peor el calor.

Entre el coche, el avión o el tren, ¿qué medio de transporte es más adecuado si estoy embarazada?

El avión, junto con el tren, es la forma más segura, ya que, a diferencia del coche, no crea vibraciones que pueden estimular la contractilidad uterina. Durante el vuelo, la cabina está presurizada y el riesgo de que la futura madre tenga un aumento de tensión arterial es realmente remoto.

¿Las turbulencias o el movimiento del tren pueden ser perjudicial para una mujer embarazada?

El tren es un medio de transporte muy seguro durante el embarazo, las vibraciones que proporciona no llegan a ser peligrosas para la mamá y su bebé. ¿Su ventaja sobre todos los demás medios? La oportunidad de levantarse y caminar por el pasillo es siempre bienvenida.

¿A partir de qué mes es necesario tener preparada la canastilla y llevarla si me voy de viaje?

Se aconseja empezar a preparar la canastilla a partir de la semana 32. Lleva siempre contigo tu historial clínico, verifica si hay una clínica o un hospital cercano, para acudir si no te encuentras bien o tu bebé decida nacer antes de lo esperado.

Viajes largos, ¿sí o no?

Es preferible dejar viajes largos para el postparto. En general, durante el viaje se recomienda levantarse cada dos horas y caminar un rato. No se aconsejan los viajes intercontinentales.

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