Mitos del embarazo (que no son verdad)

Seguro que los has oído muchas veces, porque son creencias muy extendidas, pero son erróneas.

 

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Satisface tus antojos o nacerá con una mancha

Es cierto que las embarazadas pueden cambiar de gustos alimenticios, pero eso no incluye apetencias irrefrenables a cualquier hora del día o de la noche y mucho menos pigmentaciones en la piel del bebé. El deseo intenso por un determinado alimento puede ser provocado: por factores hormonales (que desencadenan un cambio desordenado de las apetencias); por carencias nutricionales (si el antojo se prolonga en el tiempo y es siempre hacia el mismo alimento, puede deberse a una señal del organismo para expresar una carencia); o por una cuestión psicológica (manifestación de la necesidad de sentirse mimada).
En cuanto a las manchitas erróneamente atribuidas a los antojos insatisfechos, son en realidad formaciones vasculares benignas que se llaman angiomas. Así que, ya sabes, no hay problema en que te des un capricho de vez en cuando, pero ten cuidado de no pasarte con el azúcar y las grasas y no lo utilices como excusa para hartarte de pasteles.

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¿Cara lozana y sonrosada? Tendrás una niña

El hecho de que sea niño o niña no cambia el aspecto del rostro. En el embarazo tu piel puede sufrir alteraciones (se vuelve más grasa, o seca, o te salen manchas y sarpullidos), pero las provocan tus hormonas, no el sexo del bebé.

Si notas cambios importantes (más grasa, más seca...), usa una hidratante que se adapte a la situación actual de tu piel y nunca olvides desmaquillarte perfectamente antes de dormir. Desde luego, también puedes ser una de esas muchas mujeres a las que el embarazo les cambia la piel... a mejor, ya que se vuelve aterciopelada y resplandeciente. Es, también, una cuestión hormonal.

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La tripa en pico, indica que será niño

El tamaño y la forma del vientre responden a la forma en la que crece el útero, a la posición y tamaño del bebé y a tu tono muscular. Si quieres conocer el sexo de tu hijo, es probable que el médico pueda decírtelo en la segunda ecografía (alrededor de la semana 20), aunque debes tener en cuenta que pueden producirse errores, sobre todo si el bebé se encuentra en una posición que no permite observar con claridad su sexo. En la tercera ecografía seguramente podrán confirmarte el diagnóstico.

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El acto sexual molesta al bebé

Imposible. El feto se encuentra bien protegido por el líquido amniótico y por el tapón mucoso y no puede sufrir ningún daño. Desde el punto de vista médico, las relaciones sexuales durante el embarazo sólo están contraindicadas si existe amenaza de aborto, si se producen dolores o si hay sangrados o pérdidas de líquido amniótico. En circunstancias normales, la actividad sexual no sólo no es dañina, sino que resulta útil, ya que los músculos pélvicos se mantienen activos y las ligeras contracciones relacionadas con el orgasmo fortalecen la musculatura uterina.
En todo caso, a medida que el embarazo avance quizá sea necesario cambiar las posiciones para no ejercer presiones molestas sobre el abdomen. Y, además, algunos médicos recomiendan dejar las relaciones sexuales en los últimos días: consulta con el tuyo.

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¿Ardor de estómago? El niño tendrá mucho pelo

La cantidad de pelo del bebé difícilmente puede hacerte sentir nada de nada: recuerda que vive protegido por el líquido amniótico en el interior de tu útero. La acidez o ardor de estómago se produce a causa del aumento del tamaño del útero, que puede aplastar y desplazar hacia arriba al estómago, provocando reflujo. Para evitarlo, procura comer en pequeñas cantidades, haciendo cinco o más comidas al día; evita el consumo de grasas, fritos, vinagre, especias y bebidas con gas y duerme con la zona superior del cuerpo ligeramente elevada.

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El baño causa infección vaginal

Un baño templado es relajante y puede aliviar molestias como los calambres o el insomnio. No tengas este temor, el útero está sellado por el tapón mucoso hasta poco antes del parto (no obstante, en el último mes sí es preferible la ducha, por si el tapón se desprende). Vigila que el agua no esté muy caliente, ya que podría bajarte la tensión o favorecer la aparición de varices. Y asegúrate de usar un jabón antialergénico y de secarte muy bien tras el baño.
También puedes bañarte en la piscina si el agua cumple los requisitos de higiene, pero evita los jacuzzis, los baños turcos y las saunas. En todo caso, si empiezas con contracciones de parto o se rompe la bolsa, por supuesto, no te bañes.

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Cada embarazo cuesta un diente

También hay quien cree que no se puede seguir un tratamiento odontológico estando embarazada, pero no es verdad. De hecho, conviene que vayas al dentista en cuanto puedas (adviértele sobre tu estado) para que valore tu salud bucal, manteniendo a tu ginecólogo informado sobre cualquier tratamiento que te prescriba.
Ahora resulta incluso más necesario que prestes especial atención a la higiene bucal, ya que las encías se vuelven blandas y esponjosas, lo que favorece la proliferación de bacterias.
Si sangras al cepillarte, como les ocurre a muchas embarazadas, cambia tu cepillo por uno más blando y prueba a enjuagarte con una disolución de agua con sal gorda. Cuídate y quédate tranquila: no perderás ningún diente.

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Mucha tele, ordenador y tablet es malo para el bebé

De acuerdo con numerosos y exhaustivos estudios, no existe ninguna evidencia de que las radiaciones del ordenador o de la televisión tengan incidencia sobre el desarrollo del bebé. La exposición a estos aparatos no incrementa el riesgo de malformaciones, ni de bajo peso al nacer, ni de parto prematuro...
No obstante, si tu jornada laboral transcurre sentada ante un ordenador, debes levantarte al menos cada hora y pasear un rato, para favorecer la circulación, descansar la vista y evitar problemas de espalda.

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Con luna llena, hay mas partos

Con estadísticas, nunca se ha demostrado. Aunque la luna influye en las mareas, y seguramente en todo medio acuático (el líquido amniótico lo es), su “poder” a la hora de provocar el parto sería mínimo en comparación con otros factores, principalmente hormonales, que son los que realmente lo desencadenan. Por tanto, no hay un aumento en el porcentaje de partos en días de luna llena, como para resultar representativo.

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