Disfruta de las fiestas cuidando tu embarazo

Con estas pautas pasarás una Navidad redonda sin que tu estado se vea perjudicado.

 

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Adiós al estrés

Tienes en mente ir a comprar regalos, preparar todo un banquete, recoger el vestido de fiesta del tinte y decorar la casa con motivos navideños... ¿Todo en un mismo día? 

Cambia el chip. Esa no es la mentalidad que necesitas. Tu estrés afecta al bebé que esperas: pueden aparecer contracciones y está demostrado que niveles altos y continuados de cortisol (la hormona que se segrega cuando hay estrés) están relacionados con bebés bajos de peso, partos complicados, niños irritables...

Por eso, proponte tomarte todo con más calma y no acaparar tareas que, bien pensado, pueden realizar otras personas. Por ejemplo, a no ser que cocinar te relaje, evita celebrar estas fechas en tu casa. Si no tienes más remedio que hacerlo, encarga la comida o deja que los invitados traigan parte del menú.

Ante las numerosas cenas o fiestas a las que puedes estar invitada (de amigos, compañeros de trabajo, familiares...), decide si te compensa ir a todas. En caso contrario, acude a las que te apetezcan más y huye de las citas de puro compromiso. Es momento de pensar en ti.

Ojo con los viajes largos

La Navidad es una época típica de desplazamientos: atascos en carretera y retrasos en los aeropuertos están a la orden del día.
Si estando embarazada te toca viajar, evita más que nunca los días y las horas punta. Si vas en coche, organiza la ruta con tiempo y cuenta con hacer paradas más o menos cada dos horas, para airearte, estirar las piernas e ir al baño.

Estar demasiado tiempo sentada es perjudicial para la circulación y en tu estado el sistema circulatorio se encuentra mucho más congestionado de lo habitual, con lo que aumenta el riesgo de varices.

Por supuesto, siempre que vayas en el coche ponte el cinturón de seguridad (la banda superior debe ir entre los senos y la inferior bajo la tripa). Recuerda que es obligatorio también para las gestantes.

Los viajes en avión están aconsejados siempre y cuando se trate de trayectos cortos, deja para otro momento los viajes transoceánicos (si surgiera alguna complicación a bordo no habría tiempo de reacción y tendrías que esperar las horas necesarias hasta que el avión aterrizara).

No obstante, a partir del sexto mes de gestación, las compañías pueden ponerte pegas para embarcar, por tu seguridad. Si viajas en avión, pide un asiento de pasillo, para poder levantarte y andar un poco e ir al baño con mayor comodidad. Y pon entre el cinturón y la tripa una de las almohadillas que te proporcionarán las azafatas.

En cuanto al tren, es un medio de transporte fabuloso, rápido y por el que podrás moverte a tus anchas. Si puedes contratar un viaje en tren de alta velocidad (rápidos y sin traqueteo) mucho mejor.

Respecto al autocar, el mayor inconveniente es que las paradas están estipuladas y no puedes parar cuando quieras.

En todo caso, antes de emprender un viaje, cuenta con el consentimiento de tu ginecólogo y no olvides meter en tu cartera la tarjeta sanitaria (de la Seguridad Social y de la sociedad privada, si la tienes). Y al llegar a tu destino, pregunta por el hospital más cercano, simplemente para tenerlo localizado, por precaución.

Bien vestida y maquillada

La clave para acertar con el modelo es que sea cómodo y elegante. Y, por supuesto, de tejidos naturales (en el embarazo se suda más debido a los cambios hormonales).

Puedes optar por resaltar el escote, que estará en su mejor momento, poniéndote una camiseta de fantasía con unos pantalones de vestir. O llevar un vestido de tirantes con una chaquetita.

Usa lencería bonita que cumpla con su función, pero que no se marque bajo la ropa (echa un vistazo a las colecciones de fiesta de las marcas premamá) y ten especial cuidado al elegir el calzado. El más adecuado para una fiesta, bailarinas con un poco de tacón (2 o 3 cm).

Respecto al maquillaje, usa los productos de siempre y no pruebes nuevos cosméticos: en la gestación la piel está más sensible y puede aparecer alguna alergia. Si te ha salido acné, no abuses del fondo de maquillaje, podría empeorar el aspecto final.

En la peluquería, pide un champú suave y no te sometas a tratamientos agresivos. Además del posible problema alérgico, podría suceder que no obtuvieras el resultado esperado (por ejemplo, al hacerte la permanente).

¡A cenar!

Pensar en el menú de las cenas y comidas no tiene por qué suponer un quebradero de cabeza, simplemente ten cuidado para no pasarte con el peso y no tener digestiones pesadas.
Para lograrlo, sigue haciendo tus cinco comidas diarias. No estés en ayunas todo el día para poder atiborrarte en la cena de Nochebuena.
Más bien lo contrario, haz tus comidas habituales y llegarás a la noche sin un apetito voraz, con lo que podrás controlar mejor lo que debes y lo que no debes comer.

Lo cierto es que muchos de los manjares típicamente navideños puedes tomarlos en el embarazo. Como entrantes, puedes disfrutar de canapés a base de verduritas, de las gambas (ricas en hierro y muy poco calóricas) y de los espárragos (llenos de ácido fólico).

También puedes disfrutar de un consomé o una sopa de almendras (ricas en ácidos grasos y calcio), aunque retirando previamente la capa de grasa. 
La lombarda y las coles evítalas si padeces de gases. Podrás tomar a cambio cardo (repleto de calcio).

Como plato principal hay muchas opciones: pavo o pularda rellenos (carnes poco calóricas, a las que debes retirar la piel), salmón marinado o a la parrilla (contiene ácidos grasos esenciales, que intervienen en el desarrollo del cerebro del bebé), besugo, lubina o dorada al horno (pescados blancos, muy fáciles de digerir)...

Lo más peliagudo llega a la hora del postre. ¿Qué tomar? Una gran opción es la piña. Es riquísima en fibra y te ayudará a hacer bien la digestión y a combatir trastornos típicos del embarazo, como el estreñimiento y las hemorroides.

Puedes probar los dulces navideños, pero sin abusar ni ir picando de la bandeja desde mediados de diciembre hasta pasado Reyes. Escoge el turrón duro, menos graso que el blando; y no tomes el de coco, muy indigesto.

Si tu ginecólogo te ha prescrito una dieta estricta, por problemas como hipertensión o diabetes gestacional, tendrás que seguirla a rajatabla. Y respecto al alcohol, prescinde de él completamente. Puede llegar a ser sumamente perjudicial para el bebé que esperas y no hay ninguna cantidad segura que puedas tomar.

¿Bailar y trasnochar?

Tras la cena, la fiesta. Tómatelo con sentido común. Si te encuentras cansada, despídete y vete a casa.
Si te apetece continuar la fiesta, adelante. Eso sí, escoge un local sin humos o, si estáis en una casa, pide con toda la naturalidad del mundo que la gente que fume lo haga en la terraza.

Los riesgos de ser una fumadora pasiva están demostrados, como también lo están los que causa el tabaco en el desarrollo fetal (bebés de bajo peso, con posibles problemas respiratorios, con crecimiento intrauterino retardado...).

Ahora no puedes beber alcohol, pero puedes tomar un rico sucedáneo de champán mezclando mosto, lima y gaseosa, o un cóctel sin alcohol, o un refresco sin cafeína...

Después del brindis llega la música. Si lo tuyo es bailar, puedes hacerlo, es una gimnasia estupenda: te tonifica, es cardiosaludable, evita la retención de líquidos tan común en estos meses, aumenta tu elasticidad (algo nada despreciable de cara al parto) y te llena de energía positiva.

El secreto está en que escuches a tu cuerpo y pares antes de cansarte. Seguro que este día trasnochas más de lo habitual. Lo mejor es que te eches una buena siesta por la tarde y que, ya en la fiesta, cuando comiences a sentir que ha llegado el momento de irte, lo hagas sin alargar más la noche.

Y al día siguiente... sin resaca

Si has seguido los consejos anteriores, la mañana siguiente a la celebración, puedes amanecer algo cansada, pero en ningún caso agotada.

Ese día, prescinde del despertador, tómatelo con calma y dedícalo a descansar y a reponerte, no hagas grandes planes.

Date una ducha tibia y tómate tu tiempo para ponerte en marcha. Desayuna un buen zumo de zanahorias con un chorrito de limón. Se digiere de fábula, con lo que probablemente lo admitirás bien aunque padezcas náuseas. Este zumo te depurará, te dará energía y hasta mejorará el aspecto de tu piel.

A lo largo del día, bebe más líquidos de lo habitual y toma principalmente fruta, verdura y ensaladas, para ayudar a tu organismo a recuperarse del pequeño exceso de la noche anterior. Con estas premisas, podrás saludar al nuevo año ligera y repleta de salud. Prueba superada.

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