La gripe en el embarazo

Ahora que tus defensas están más bajas, así puedes prevenir esta infección.

embarazo y gripe
DusanManicGetty Images

En el embarazo, el sistema inmunitario de una mujer tiene más complicado combatir infecciones, lo que hace que una mujer embarazada sea más susceptible a contraer la gripe. Te damos la información que necesitas sobre este virus y cómo puedes sentirte mejor si la contraes además de seguir las indicaciones de tu médico.

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La gripe y sus complicaciones

Nos encontramos en plena temporada de gripe y, si estás embarazada, te toca protegerte más que nunca. La razón es que puede venir acompañada de ciertos síntomas o derivar en determinadas complicaciones que dificulten la evolución de tu gestación o afecten al desarrollo de tu hijo.
Lo bueno es que hoy en día existen modos eficaces de prevención.
Te contamos cuáles son, cómo puedes diferenciar esta enfermedad de otras que cursan con síntomas parecidos y qué debes hacer si ya la has contraído para proteger tu salud y la del bebé que estás esperando.

No es lo mismo que un catarro

Una gripe no es lo mismo que un catarro o resfriado, aunque algunos de sus síntomas se parezcan. Ambas enfermedades están provocadas por virus y afectan a las vías respiratorias, pero se diferencian en bastantes aspectos.
En concreto, el catarro es de aparición gradual y sus síntomas suelen ser malestar general con dolor de garganta y abundante mucosidad. La tos no es frecuente y la fiebre no suele superar los 38°C. Dura aproximadamente una semana (aunque con las defensas bajas la recuperación puede ser más lenta) y muy raramente presenta complicaciones.
Por su parte, la gripe suele manifestarse de golpe con dolores de cabeza y musculares, agotamiento, fiebre que puede llegar a superar los 38 ºC y habitualmente tos. Es raro sufrir dolor de garganta. Algunos de los síntomas, como el cansancio, duran hasta dos y tres semanas. Y es más frecuente que aparezcan complicaciones de la enfermedad.

Vacunarse la mejor opción

Prevenir siempre es mejor que curar. Y en el caso de la gripe, el método más eficaz y el recomendado por los especialistas es vacunarse.
La vacuna inyectable de la gripe es segura, ya que está creada a partir de virus inactivados que no pueden transmitir la enfermedad (solo puede estar contraindicada si padeces alergia al huevo; coméntaselo al médico).
Es cierto que en algunas personas puede ocasionar síntomas secundarios como dolores musculares, enrojecimiento en la zona del pinchazo o unas décimas de temperatura, pero raramente duran más de 48 horas y los altos beneficios de reducir el riesgo de contraer la enfermedad los compensan.
Otro motivo para hacerlo es proteger a tu hijo cuando nazca: vacunarse durante el embarazo reduce en un 80% el riesgo de que el bebé sea ingresado por una infección respiratoria. La explicación es que las defensas que tú fabricas para combatir la enfermedad pasan al feto y le protegen durante los seis primeros meses de vida, periodo en el que todavía no se le puede vacunar contra la enfermedad.

También son necesarias otras medidas

A pesar de lo dicho, debes tener en cuenta que la vacuna no garantiza la inmunidad al cien por cien. Por eso, tienes que tomar otras precauciones.
Así, es mejor que evites las aglomeraciones de gente, especialmente en lugares cerrados, ya que la gripe se contagia con mucha facilidad. Cuando estés fuera de casa intenta no tocar barandillas o picaportes en lugares de mucho tránsito, no te toques la cara (especialmente ojos y boca) y lávate con frecuencia las manos (puede ser útil llevar toallitas húmedas en el bolso). Además, en este periodo no saludes a todo el mundo con dos besos en la mejilla ni compartas vasos y cubiertos.
Y si alguien de tu entorno está enfermo limita al máximo el contacto con esa persona hasta que se recupere.

Qué ocurre si la has contraído

El virus de la gripe, como tal, no es peligroso para tu hijo, ya que no puede traspasar la barrera placentaria ni, por lo tanto, alcanzarle. Pero algunos de sus síntomas sí podrían tener repercusión sobre el correcto desarrollo del feto, por ejemplo, retrasando su crecimiento. Así que es importante que sigas a rajatabla el tratamiento, que va dirigido principalmente a reducir la fiebre y la deshidratación. Contra la primera suele recetarse paracetamol (es antipirético y actúa contra el dolor), que es apto durante la gestación. Contra la segunda el remedio es bien sencillo, tomar abundantes líquidos (agua, infusiones, zumos y sopas).

¿Y si deriva en otras enfermedades?

Otro riesgo a tener en cuenta es que la gripe puede derivar en neumonía, bronquitis o afecciones cardiorrespiratorias. Si esto ocurre (en situaciones excepcionales) puede que te ingresen. Pero tranquila, si lo hacen no significará que sea algo grave, será solo una medida para poder ponerte en tratamiento con medicación intravenosa y lograr que estés mejor atendida. Para evitar un empeoramiento puede que te receten un antiviral (los antibióticos no sirven ante procesos víricos como la gripe).
Por último recuerda que no debes automedicarte jamás sin consultar al médico, ni siquiera con productos sin receta. Aunque no lo sepas, muchos de ellos, como jarabes para la tos o espráis nasales, están contraindicados durante el embarazo.

Puede ser una rinitis

¿Hace días o semanas que te moquea la nariz y la sientes congestionada? No tiene por qué ser un resfriado ni una gripe. La rinitis del embarazo es un problema que sufren aproximadamente un 25% de las gestantes, más habitualmente a partir del segundo mes, y se debe a que el aumento de estrógenos y un mayor flujo sanguíneo pueden afectar a la mucosa nasal. Es molesto pero inocuo, ya que no se trata de ninguna infección.

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