Ciática en el embarazo, cómo prevenirla y aliviarla

Es una de las molestias más comunes (y más desesperantes) para la embarazada. ¿Cómo evitar que aparezca y cómo actuar si ya la sufres?

ciática en el embarazo
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¿Por qué se produce este trastorno?

El cambio hormonal que se produce durante la gestación hace que los músculos y ligamentos de la espalda se relajen y estén más lasos. Además, a medida que la embarazada gana peso, sin darse cuenta mete los riñones y saca la tripa al andar para mantener el equilibrio, forzando la curvatura natural de la espalda y contrayendo los músculos. Y así, cuando las articulaciones tiran, es muy fácil sufrir pinzamientos, como los que afectan al nervio ciático.

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Dónde se localiza el dolor

El nervio ciático nace en las nalgas y se prolonga por la parte posterior de las piernas. Por eso, a diferencia del lumbago, que afecta a la zona de los riñones, el dolor de la ciática se localiza en la parte media de la nalga, y la mayoría de las veces es tan fuerte que impide moverse y andar a la futura mamá. Por eso te conviene prevenirla fortaleciendo la espalda con unos ejercicios adecuados y manteniendo posturas correctas desde el inicio de la gestación.

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Así puedes aliviarla

En cuanto notes la aparición de este trastorno, ve al médico. Lo más probable es que te recete un analgésico y una pomada antiinflamatoria (por supuesto, que no afecte al bebé) y es seguro que te dirá que guardes reposo. Junto a sus consejos, para aliviar el dolor y remediar cuanto antes tu problema, pon en práctica estos remedios caseros:

- Date un baño de agua templada cada vez que el dolor se agudice.
- Aplícate calor seco en la zona. Puedes hacerlo con una manta eléctrica, envolviendo en una toalla una bolsa llena de agua caliente o calentando un paño con la plancha.
- Los masajes quiroprácticos (se practican con las manos, sin aparatos) también son estupendos para solucionar esta dolencia.

Y, eso sí, ten un poco de paciencia y no te desesperes. es normal que te agobies un poco al verte imposibilitada, pero con el tratamiento oportuno, en una semana o diez días empezarás a sentirte mucho mejor.

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Hábitos para prevenir la ciática

En todo caso, lo mejor para combatir la ciática es prevenir su aparición. Pon en práctica estos hábitos desde los primeros meses del embarazo.

- Cuando camines hazlo sin ladearte, manteniéndote lo más derecha posible, echando los hombros ligeramente hacia atrás y evitando en todo momento hacer movimientos bruscos y coger peso (nunca más de cinco kilos y siempre repartidos entre los dos brazos).
- No te pongas zapatos de más de cinco centímetros de tacón y cuando te sientes, hazlo en asientos con respaldo y ponlas piernas en alto siempre que puedas.
- Duerme de lado con una almohada entre las piernas, estírate cuando te despiertes por la mañana, antes de levantarte y no realices ningún movimiento brusco cuando hagas las tareas de la casa.

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Ejercicios que fortalecen tu espalda

Además de esto, practica a diario algún ejercicio suave para fortalecer los músculos de los muslos, el abdomen y la espalda. Puedes pasear a ritmo moderado, repetir los movimientos que te enseñan en las clases de preparación al parto o hacer éstos que te explicamos a continuación:

- Ponte de pie, con la espalda derecha y las piernas separadas dos palmos. Coloca las manos sobre la tripa, contrae los músculos del estómago y bascula la pelvis hacia adelante y hacia atrás.
- De pie, con la espalda apoyada en la pared y las piernas juntas. Flexiona lentamente las rodillas y ve bajando todo lo que puedas, siempre con la espalda apoyada (pon una silla delante, para que puedas agarrarte a ella si pierdes el equilibrio). Manténte así unos segundos y cuando no puedas más, vuelve despacio a la posición inicial.

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La alimentación también es importante

También es muy recomendable que procures aumentar en tu dieta el consumo de alimentos ricos en vitamina D (contra la debilidad muscular) y vitamina B1 (para fortalecer los nervios).

- Tienen vitamina D el pescado azul (sardinas, arenques, boquerones...), la leche y los derivados lácteos, la yema de huevo y la margarina.
- Son abundantes en vitamina B1 los cereales integrales, la avena, la carne de cerdo, las hortalizas, el salvado de trigo y la levadura de cerveza.

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