Cómo debe ser el calzado en el embarazo

Los zapatos en el embarazo son más importante de lo que crees. Una mala elección del calzado en la gestación afecta a tu cuerpo y por lo tanto, a tu bienestar. Toma nota de cómo deben ser tus zapatos en los 9 meses de embarazo que tienes por delante.

Zapatos embarazo
Agencias

Desde el segundo trimestre de la gestación el aumento del nivel de la hormona relaxina hace que músculos y ligamentos estén menos tensos, por lo que las torceduras de tobillo son más comunes. Además, a medida que crece la tripa la curvatura lumbar va acentuándose, por lo que es más fácil perder el equilibrio. Por otra parte, el peso que el útero ejerce sobre la pelvis dificulta el retorno venoso y el drenaje de líquidos y provoca que los tobillos se hinchen. Todas estas molestias pueden minimizarse con el uso de un calzado correcto. ¿Sabes cuáles son los requisitos para elegirlo y cuidar bien tus pies en esta época?

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Altura del tacón

No debe ser ni plano completamente (para repartir mejor el peso sobre el pie), ni demasiado alto (para evitar calambres en la pantorrilla y pérdidas de equilibrio). El tacón de unos 3 centímetros es el ideal. Si esporádicamente utilizas un zapato de tacón más alto, para evitar resbalones pídele a tu zapatero que te ponga una media suela de goma.

Horma

Opta por una horma ancha que no te presione el pie; la parte trasera debe cubrirte todo el talón ya que es la zona que soporta más peso.

Sujeción del pie

El zapato debe sujetarte el pie para evitar torceduras, de ahí que los diseños tipo chancleta no sean una buena opción durante estos meses.

Soporte del arco

Presta especial atención a que el arco del pie tenga suficiente soporte, porque si no, el aumento de peso podría provocarte una inflamación del tejido conectivo o fascitis plantar.

Material del zapato

Huye de las sandalias y zapatos confeccionados con materiales sintéticos que impiden la transpiración y durante los meses de verano coloca una plantilla antideslizante en la zona del talón para evitar que el pie se vaya hacia delante.

Y para cuidar tus pies...

Como norma, cada noche coloca los pies en alto y date un masaje circular empezando por los dedos y acabando en el tobillo para ayudar a drenar los líquidos retenidos. Y plantéate una visita al podólogo, especialmente si pasas muchas horas de pie; es posible que te recomiende el uso de plantillas especiales que minimizarán las molestias durante estos meses.

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