Embarazada, disfruta a tope la primavera

¡Qué buena estación para estar esperando un bebé! Te damos pautas para aprovecharla mejor, cuidándote tú y cuidando a tu hijo.

 

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Un inconveniente y muchas ventajas

Te ha tocado pasar la primavera con barriga. ¡Enhorabuena! Es cierto que esta estación tiene un inconveniente, el aumento de la temperatura, que se lleva peor en el embarazo. Pero a cambio, tiene un montón de ventajas que hacen que estos meses sean ideales para ti.

La luz del sol eleva tus niveles de optimismo, mejora tu piel y hace que te veas guapísima; tu reloj biológico se sincroniza con la estación reproductiva por excelencia y con el entorno, que está en pleno apogeo; los alimentos de temporada son los perfectos para tu salud y la del bebé que esperas... Y hay mucho más.

Sigue leyendo y descubrirás cómo aprovechar a tope esta temporada.

Piensa en los beneficios para tu hijo

Si te encuentras ahora en el segundo o en el tercer trimestre de gestación, estás de suerte. Un estudio realizado hace un tiempo por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) demostró que los bebés que habían pasado la primavera creciendo en la tripa de sus madres llegaron al mundo con un sistema inmunitario más fuerte y una mayor estatura.

Exponte al sol... por tus huesos

Uno de los beneficios de la primavera es que los días empiezan a ser más largos. Aprovecha para exponerte a la luz solar al menos durante 15 o 20 minutos al día, así te asegurarás de sintetizar la vitamina D que necesitas para que el calcio se fije bien a tus huesos y a los de tu bebé (en el embarazo y la lactancia las necesidades de este mineral aumentan un 30%). Eso sí, recuerda aplicarte factor de protección SPF 50+ en las zonas de la piel que van a estar expuestas al sol, para evitar la aparición de manchas cutáneas causadas por él.

Haz deporte al aire libre

Cambia las clases del gimnasio por un ejercicio que puedas practicar al aire libre como caminar, montar en bici, hacer tai chi o yoga en un parque… Te beneficiarás de una mejor oxigenación, algo que tu hijo recibirá también a través del riego sanguíneo. Y te sentirás mejor, porque al practicar ejercicio se liberan endorfinas, unos neurotransmisores que aportan sensación de felicidad, y porque la actividad física contribuye a mantener un buen tono muscular, que te vendrá muy bien después, durante el trabajo de parto.

Aprovecha los alimentos de temporada

Frutas y verduras deben ser una parte muy importante de la dieta de la embarazada. Y si son de temporada mucho mejor, porque mantienen sus propiedades nutricionales intactas y sus cualidades organolépticas (textura, apariencia y sabor) son inmejorables. La oferta durante estos meses aumenta considerablemente, así que no dejes de incluir en tu cesta de la compra fresas, tomates, limones, espárragos verdes, calabaza...

Realiza ejercicios respiratorios

El olfato es el único sentido que tiene una relación directa con el área del cerebro que controla las emociones y la memoria. Y durante el embarazo, como seguramente ya habrás notado, está especialmente sensible. Aprovecha los momentos en los que estés en un parque o un jardín para hacer ejercicios respiratorios durante unos minutos.

Las respiraciones profundas realizadas con el diafragma liberan histaminas (unas sustancias naturales que ayudan al sistema inmunológico a combatir cuerpos extraños). Y aprender a hacerlas te resultará muy útil para controlar después el dolor de las contracciones en el parto.

Vigila la salud de tu hogar

Acostúmbrate a ventilar la casa a diario 15 o 20 minutos (mejor al mediodía o a primera hora de la tarde). El ambiente estará más oxigenado, lo que te evitará dolores de cabeza y contribuirá a que de noche duermas mejor.

Plantéate si necesitas vitaminas

En la gestación el reloj biológico se encuentra alterado, por lo que cuando llega una nueva estación a muchas embarazadas les cuesta adaptar sus biorritmos al cambio. Si te notas decaída y más cansada de lo normal, duerme y aumenta la ingesta de vitaminas B (huevos, legumbres...) y C (cítricos, tomate, brécol...) y magnesio (verduras de hoja verde, frutos secos...); en unos días te sentirás mucho mejor.

Concédete unas minivacaciones

Cambiar de aires y alejarte del estrés te ayudará a disfrutar más de tu estado. Está comprobado que los beneficios para la salud de escaparse unos días son mayores incluso que los de disfrutar de vacaciones más largas (a partir del séptimo día los efectos positivos de éstas empiezan a decaer). Una de las empresas más importantes de salud del Reino Unido, Nutfield Heatlh, asegura que existe una relación entre las salidas habituales en fines de semana y una menor presión arterial. Además, el 17% de las personas que se toman estos descansos duerme mejor y el 29% mantiene los niveles de estrés a raya durante más tiempo.

¿Un "síndrome del nido" más acusado?

El llamado “síndrome del nido” suele ser más acusado en primavera porque la embarazada tiene más energía y más ganas de dejar todo listo para la llegada del bebé. Sácale el máximo partido posible:

- Aplícalo a tu mente. No enfoques la limpieza solo al plano físico (organizar la casa, preparar el cuarto del bebé); haz también una limpieza mental, eliminando los pensamientos negativos que ocupan espacio y no te aportan nada positivo.
- Ponte un límite. Decide qué tareas quieres llevar a cabo y cuánto tiempo dedicarás a ellas. No te excedas en tus planes, ya que sólo conseguirás estresarte.

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