Embarazo: ¿en qué medio de transporte viajar?

Coche, autocar, tren, barco, avión... ¿Cuál es la opción más adecuada para viajar en la gestación? ¿Qué debes tener en cuenta en cada caso?

 

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Coche: para trayectos cortos y medios

Es una buena opción para los trayectos cortos y medios (o largos, si vas de copiloto) y tiene la ventaja de que puedes ir a tu ritmo. Si has de conducir (algunos ginecólogos aconsejan no hacerlo al final del embarazo), hazlo suavemente, evitando acelerones o frenazos. Si el viaje es largo, lo ideal sería que te turnaras al volante o, mejor aún, que te llevaran y pudieras dormir un poco.

Silvia Corchs, matrona del Centro de Salud Sexual y Reproductiva de Granollers, recomienda evitar viajes de más de diez horas, parar cada dos para descansar y estirar las piernas y evitar los momentos de más calor, porque aunque dentro del coche estés fresquita, cuando bajes notarás mucho el cambio de temperatura.

No olvides...

Viajar siempre con cinturón. Además de arriesgarte a una multa, porque ya es obligatorio, no ponértelo va en contra de tu seguridad y la del bebé (según el Real Automóvil Club de España, el mayor riesgo de muerte del feto en un siniestro es el fallecimiento de la madre). Además, muchos estudios avalan su idoneidad en la gestación. Uno realizado por el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos concluyó que las embarazadas que llevaban puesto el cinturón en los accidentes redujeron el riesgo de muerte o lesión del bebé en un 84%.

Lo que sí debes tener en cuenta es cómo ponértelo. El RACE aconseja no holgarlo y situar la banda inferior ceñida a la pelvis, para que no presione el abdomen, y la superior entre los senos y sobre el esternón, rodeando la barriga. En el mercado hay dispositivos especiales para ajustar el cinturón en el embarazo.

Y otro consejo es no desactivar el airbag frontal, pero sí desplazar el asiento para que esté a una distancia de seguridad de 25 centímetros.

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Tren: una de las mejores opciones

Sin lugar a dudas, el tren es una de las mejores alternativas para desplazarte durante el embarazo. Te ofrece una libertad de movimiento mayor que otros medios de transporte; puedes andar cuando y como tú quieras, pasear por los pasillos o estar de pie.

Además, también es una buena opción en trayectos largos, porque puedes optar por los trenes de alta velocidad o plantearte la opción de viajar de noche en un coche cama. Por otra parte, normalmente disponen de servicio de restaurante, por lo que te ahorras tener que planificar comidas.

Y por último, es de los medios que menos restricciones tienen para mujeres gestantes.

No olvides...

Ponerte ropa cómoda y holgada y, entre los utensilios que lleves a mano, incluir una almohada cervical: te irá muy bien para rebajar la tensión muscular si estás mucho rato sentada.

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Avión: una alternativa adecuada

El avión es una buena opción de transporte, ya que es un medio seguro y rápido. Si te preocupan los detectores de metales en los controles, ten presente que no entrañan riesgo para la salud del bebé. Por otra parte, los aviones están presurizados, por lo que no sufrirás reducción de oxígeno.

La mayoría de las líneas aéreas permiten volar hasta la semana 36 o la 32 si se trata de un embarazo múltiple, y a partir de la 28 exigen autorización médica. Pero como hay pequeñas diferencias según compañías, lo mejor es que consultes su normativa antes de adquirir el billete.

Cuando reserves, pide un asiento en la parte delantera (se nota menos el movimiento) y junto al pasillo (así podrás levantarte más fácilmente). Si el vuelo no va lleno, quizá te puedan dejar libre el asiento de al lado. Por razones de seguridad, no te permitirán ocupar un asiento junto a las puertas de emergencia.

No olvides...

Beber periódicamente. En los aviones hay poca humedad y eso favorece la deshidratación.

Por otro lado, en viajes largos recuerda que tú tienes más riesgo de sufrir “el síndrome de la clase turista” (una trombosis venosa). Para evitarlo muévete cada cierto tiempo, haz ejercicios como girar los tobillos y flexionar las piernas, date masajes ascendentes desde los tobillos y evita estar mucho rato con las piernas cruzadas.

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Autocar: no indicado en viajes largos

Para trayectos cortos, viajar en autocar no supone mucho problema (consulta sobre su normativa, porque cada compañía tiene sus especificaciones, aunque en general no ponen limitaciones a las embarazadas). Pero en viajes largos es el medio menos indicado. En esta etapa tienes ciertas necesidades que un autocar difícilmente cumplirá.

Por ejemplo, ten en cuenta que no podrás parar cuando lo necesites (y deberías estirar las piernas al menos cada dos o tres horas). Tampoco moverte demasiado, y si los asientos son pequeños y con poco espacio entre ellos, te resultará incómodo. Además, aunque hoy la mayoría de autocares tienen baño, no son lo más cómodo del mundo.

No olvides...

Aprovechar cada parada para dar una vuelta. Silvia Corchs recomienda también hacerte un masaje en las piernas con alguna crema, siempre en sentido ascendente. “Además de hidratarte y relajarte, te irá bien para la circulación”.

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Barco: cómodo salvo en ciertos casos

Generalmente el barco es un medio cómodo (salvo que la embarazada tenga tendencia a marearse), porque permite una movilidad que otros medios no pueden igualar. De hecho, los de líneas de crucero son tan grandes que será casi como vivir en una isla; paseas, vas al restaurante, duermes...

Cada compañía tiene una normativa específica en cuanto a embarazadas. La mayoría admiten a gestantes hasta la semana 27 o 28 y después exigen un certificado médico. Si estás a siete días de la fecha prevista de parto queda casi descartado que te permitan embarcar. Algo a considerar es que no todas las compañías disponen de servicio médico a bordo. Pregunta antes de comprar el billete.

No olvides...

Si eres de las personas que se marean con facilidad, plantéate si quieres optar ahora por viajar en barco, ya que estando embarazada tienes una mayor tendencia a sufrir este problema.

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