5 masajes muy beneficiosos para embarazadas

En la cara, los pies, la espalda... Los masajes tienen multitud de beneficios, más allá de la relajación, para ti, futura mamá. Pide a tu pareja que te los dé siguiendo estas indicaciones.

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D.R.
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Cariño, tacto y cuidado

Durante el embarazo, es normal que aparezcan dolores de espalda, pesadez de piernas, hinchazón en los pies... Un masaje correcto puede ser una herramienta muy útil para aliviar estas molestias, mejorar el movimiento y relajar a la futura mamá.

Puedes acudir a dártelo a un centro especializado o pedir a tu pareja que te lo dé en casa. Siempre que siga las indicaciones precisas y esté bien dirigido (conviene que se informe con un experto en el tema), basta con que aplique el sentido común (y, sobre todo mucha delicadeza) para que su masaje te ayude a sentirte mucho mejor física y emocionalmente.

Así que, manos a la obra. Buscad un rato tranquilo y un lugar cómodo, apagad el teléfono y aprovechad el momento del masaje para relajaros y hablar de temas que no os agobien. Notarás los beneficios.

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En la cara y el cuello

Los músculos de la cara son muy sensibles y, por lo tanto, muy receptivos a los masajes, que mejoran la circulación sanguínea del rostro y reducen las tensiones. Para darte el masaje tu pareja ha de empezar pasando la yema de los dedos por tu cuello, en movimiento ascendente, hacia la barbilla. Y desde la barbilla hacia la frente, con suavidad pero con firmeza.

Cabe recordar que entre las cejas se acumula mucha tensión, por lo que en esta zona hay que insistir con unos pequeños pellizquitos. Debe recorrer toda la cara –insistiendo en las sienes y detrás de las orejas– y el cuello con la yema de los dedos, como si estuviera tocando un piano. Progresivamente, se va bajando la intensidad hasta concluir.

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En la tripa

Es la zona en la que hay que ser más cuidadosos y sensibles. De hecho, más que de un masaje, en la tripa hablamos de caricias, suaves y lentas, que relajen a la madre.

Puedes hacerlo tú misma, aprovechando para empezar a comunicarte con el hijo que esperas. Pero, si el masaje te lo da tu pareja, le servirá para conectar con el bebé y empatizar contigo. Aplicado con muchísima suavidad, un masaje en la tripa ayuda a drenar las toxinas acumuladas en esta zona.

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En la espalda
D.R.

La espalda es una de las zonas del cuerpo que más sufren durante el embarazo. Cuando la tripa empieza a aumentar, para compensar ese volumen la columna vertebral se curva, lo que puede causar lumbago y ciática.

Los masajes en la espalda relajan la tensión de la zona y alivian los dolores lumbares. Cuando te los den, has de tener la cabeza sobre un cojín y estar echada de lado. Tu pareja tiene que pasar las manos con suavidad por las zonas más cargadas, sin presionar y con muchísimo tacto.

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En las piernas

Durante el embarazo, es normal que se retengan líquidos y que la circulación sanguínea esté ralentizada, lo que provoca hinchazón y pesadez en las piernas, a lo que sumamos el aumento de peso.

Para evitar estas molestias, túmbate y pide a tu pareja que te dé el masaje presionando las piernas ligeramente con la yema de los dedos (de abajo arriba, en sentido ascendente, evitando los tobillos). Esto será suficiente para descargar la tensión acumulada en la zona y además, contribuirá a prevenir la aparición de calambres y varices.

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En los pies

Los pies sufren muchísimo las consecuencias del embarazo: el exceso de peso, la hinchazón, los calambres... Y un masaje les viene de maravilla. Además, como en el caso del de las piernas, no supone ningún riesgo.

Tu pareja ha de empezar por mover tus pies (rotándolos, subiéndolos y bajándolos) en todas las direcciones, para aflojar las articulaciones. Luego puede hacer pequeñas presiones en las plantas, deslizando los dedos a lo largo de las mismas. Y apretar la punta de los dedos, estirarlos y masajear los espacios que hay entre ellos.

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