Cuidados del pecho en el embarazo y el postparto

El pecho es una de las zonas de tu cuerpo que más cambios sufre durante el embarazo y la lactancia, y en estos meses necesita muchos mimos.

 

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Embarazo, tiempo de cambios

Durante la gestación se experimentan muchos cambios y es común tener dudas y temores, además de por el bienestar del bebé, por nosotras mismas. Entre otras cosas, en el inicio tememos las repercusiones en nuestro físico (y, por qué no, en nuestra autoestima) de esos cambios que anticipamos van a suceder. Por eso, recibir un adecuado asesoramiento profesional acerca de los cuidados más recomendables es muy importante.
Entre esos cambios físicos que se producen están los que sufren los senos (de hecho, este es uno de los primeros signos en el diagnóstico de la gestación, junto a la falta de menstruación).

Con el embarazo aumenta el volumen del pecho, la piel se vuelve más elástica, se ven venas más grandes y azuladas por el incremento del suministro de sangre (Red de Haller), la areola se oscurece, los pezones pueden tornarse más duros y protuberantes y las glándulas de Montgomery se desarrollan y son más visibles. Además, pueden aparecer molestias como el aumento de la turgencia y la sensibilidad, dolor al tacto y, a medida que la piel se estira, picores y estrías.

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Asear e hidratar el pecho

La primera es el aseo habitual con jabones de glicerina o solo con agua, para no resecar la piel. No se recomienda usar esponja u otros elementos abrasivos que eliminan la grasa protectora natural.

Además, hidratar diariamente con aceites y cremas  específicos (los más eficaces son los que tienen Vitamina E, Rosa Mosqueta, Centella Asiática o Caléndula) contribuye a minimizar la posibilidad de la aparición de estrías, aunque su origen es multifactorial y no siempre evitable.

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El cuidado de los pezones

En la gestación se asean con agua, se airean y se hidratan, teniendo en cuenta que en casos de riesgo de parto prematuro el masaje está contraindicado  (puede producir contracciones uterinas).

Durante la lactancia deben estar aireados y tras cada toma hay que extender unas gotas de la propia leche, que posee propiedades protectoras (no hace falta lavarlos antes y después de la toma, con el aseo diario basta). Para evitar las grietas es esencial una correcta posición de la boca del bebé al mamar, no usar tetinas o chupetes al inicio de la lactancia y en el aseo evitar jabones o cremas que resequen. Sí se pueden usar aceites específicos o cremas de lanolina, que no hay que retirar.

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Sujeción e higiene postural, dos buenas medidas

UNA SUJECIÓN ADECUADA:

Un sujetador de algodón, con tirantes anchos, sin aros, elástico y que no apriete, tanto en el embarazo como en la lactancia, ayudará a tener menos molestias y a que no pierda tanto su posición, aunque las principales causas de su descenso no son el embarazo o la lactancia, sino los cambios de peso y volumen bruscos y la fuerza de la gravedad.

BUENA HIGlENE POSTURAL:

Además de mantenerla, hay que realizar diariamente ejercicios para la muscultura pectoral y dorsal.

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