El embarazo (y el bebé) cambian al padre

Náuseas y molestias estomacales, modificación de ciertos hábitos, agudización de los sentidos, altibajos emocionales... Está demostrado: la gestación de su pareja y la paternidad afectan al papá.

 

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¿Se siente "embarazado"?

La teoría de que los cambios hormonales propios de la gestación sólo afectan a las mujeres es cosa del pasado. Aunque el futuro bebé se desarrolle en el útero materno, también provoca una alteración bioquímica en el cerebro del futuro padre, operando en él cambios físicos y cognitivos, algunos temporales y otros permanentes.

Como dice la neuropsiquiatra Louann Brizendine, autora del libro “The male brain” (El cerebro masculino), “las sutiles feromonas que secreta la embarazada son captadas por su pareja, ayudándole a realizar la transición de hombre a padre”. Y esto no ocurre de pronto, sino gradualmente, porque durante los nueve meses de feliz espera él también experimenta fascinantes transformaciones.

El síndrome de Couvade

Mareos, náuseas, somnolencia... ¿Te suena? Son signos que alertan del embarazo y los hombres también los sienten. Científicamente se denomina Síndrome de Couvade (del francés "couver", que significa incubar o criar) y afecta en mayor o menor medida a más del 50% de los futuros padres.

El doctor Arthur Brennan, de la Universidad de Kingston en Londres (UK) y líder en el estudio de este curioso síndrome, ha demostrado que no es sólo una reacción psicosomática: los niveles de cortisol en sangre del hombre que espera un hijo aumentan considerablemente entre la cuarta y la sexta semana tras conocer la noticia del embarazo.

Así viven los síntomas

Una encuesta realizada por el portal Babycenter entre más de 30.000 usuarios ha demostrado que el síndrome de Couvade es más común de lo que parece.

¿Qué sienten ellos?

- 25% Parece que estoy cogiendo más peso que ella.
- 10% Tengo náuseas.
- 14% Tengo altibajos emocionales.
- 28% Sufro más de uno de los tres síntomas anteriores.
- 23% Me siento mejor que nunca, no tengo síntomas.

¿Qué opinan ellas?

- 20% Sí, está cogiendo más peso que yo.
- 9% Tiene náuseas.
- 19% Desde luego que tiene cambios de humor.
- 29% Sin duda, sufre más de uno de los tres síntomas anteriores.
- 23% No tiene ningún síntoma.

Reducción de la testosterona

También hay cambios en el cerebro del futuro padre que agudizan sus sentidos, en especial el del oído. La causa es el aumento paulatino de cortisol, hormona de alerta. Varios estudios han demostrado cómo al principio del embarazo los hombres son incapaces de distinguir el llanto de un bebé enmascarado con otros sonidos, mientras que al final lo oyen sin dificultad aunque apenas sea perceptible.

Una nueva actitud

Por otro lado, tres semanas antes del nacimiento del bebé, la testosterona (asociada con conductas agresivas y competitivas) se reduce en el torrente sanguíneo del hombre nada más y nada menos que en un tercio. Para Louann Brizendine la explicación viene de tiempos prehistóricos y se basa en la supervivencia de la especie: durante las primeras semanas del bebé, cuando la madre está débil tras el parto, la reducción de testosterona cambia el comportamiento del padre, que en vez de salir a cazar, con el riesgo que implica, se queda en casa protegiendo y cuidando a la familia.

Lo habitual es que los niveles hormonales del padre vuelvan a la normalidad al año, aunque también se ha demostrado que los padres involucrados en el cuidado de sus bebés mantienen niveles bajos de testosterona durante más tiempo y tienen una actitud más tranquila en los primeros años de la crianza de sus hijos.

Y cuando llega el bebé...

Los cambios en el cerebro y en el comportamiento del padre empiezan a notarse durante el embarazo de su pareja, pero aumentan justo en el momento en el que toma en brazos a su primer hijo.

Así es el nuevo padre

- Por un lado, más amoroso. Y es que la primera vez que un padre ve a su hijo experimenta un estallido de felicidad y también algo muy profundo: con el primer contacto con el recién nacido se activa en menos de un segundo la parte del cerebro encargada del instinto paternal. La psicóloga norteamericana Ruth Feldam, de la Yale University School of Medicine, explica que esto se debe al aumento de oxitocina (la hormona responsable del enamoramiento), que aún se incrementa más en los padres cuando sus bebés les sonríen o cuando establecen un contacto piel con piel. También se ha comprobado que si el padre pasa tiempo con su bebé, secreta vasopresina, hormona que tiene un rol importante en los hombres, ya que despierta su instinto protector.
- También es más juguetón. Desde que el niño es muy pequeño, los padres, más que las madres, promueven en él el juego, lo que le ayuda a superar miedos. Parece ser que el aumento de prolactina (la hormona que favorece la lactancia materna) en su torrente sanguíneo es el causante de este comportamiento. Para el doctor Craig Kinsley, del departamento de Neurociencia de la Universidad de Richmond, en Reino Unido, este juego, que al principio es exploratorio y a medida que el niño crece se convierte en un juego más físico, es fundamental para que aprendamecanismos básicos de supervivencia. Curiosamente, los padres primerizos tardan más en desarrollar estos mecanismos de interacción a través del juego con sus hijos, lo que sugiere que una vez que se produce el cambio cerebral tras la llegada del primer hijo, el efecto es permanente.
- Con hábitos más sanos. Sin duda, la paternidad tiene efectos positivos sobre la salud. Psicólogos de la Universidad de Warwick han encontrado que el 20% de los padres dejan de fumar al tener un bebé y el 60% dejan de fumar en casa. La ingesta de alcohol también disminuye. Además,la paternidad podría proteger contra el cáncer de próstata, igual que a las madres contra el cáncer de mama, por causas hormonales.

Otros cambios menos positivos

- Puede tener depresión postparto. "Pues sí, se calcula que este trastorno afecta a uno de cada diez nuevos padres. En un estudio de la "American Medical Association", que ha recogido información de 28.000 parejas en 16 países, hay datos curiosos. Por ejemplo, a diferencia de las madres, que enseguida notan los síntomas del bajón emocional, los padres suelen estar muy contentos en las primeras semanas y se deprimen entre el tercer y el sexto mes de vida del niño. Además, la depresión en ellos es más común cuando la madre también ha tenido un diagnóstico de depresión postparto.
- También puede afectarle en cuestiones sexuales. Si no habéis recuperado la rutina sexual tras la llegada del niño, puede deberse a que la sexualidad de tu pareja ha cambiado: de nuevo la reducción de testosterona (que alcanza el pico más bajo 20 minutos después de oler o tocar al bebé) hace que el nuevo papá no se sienta tan fogoso. Curiosamente, hoy se sabe que la testosterona suele estar más baja en los hombres con pareja estable y que aumenta tras el divorcio.

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