Embarazo, así te afectan las hormonas

Las hormonas mantienen el embarazo y también son las responsables de los cambios físicos y emocionales que experimentarás en estos meses.

hormonas en el embarazo
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Todas hemos oído hablar de ellas y muchas las hemos “sufrido” incluso antes de quedarnos embarazadas. Ahora bien, es durante estos nueve meses cuando se va a producir una revolución hormonal que no sólo garantiza que el óvulo fecundado no sea expulsado, sino que tu metabolismo trabaje más efectivamente para que el bebé reciba cuanto necesita y pueda desarrollarse fuerte y sano.

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Fundamentales desde el principio

El ciclo menstrual es posible gracias a la acción de dos hormonas, la LH (luteinizante) y la FSH (foliculoestimulante), que aseguran que se produzca una ovulación cada mes. Si el óvulo no es fecundado, será expulsado junto con el recubrimiento uterino, es decir, con la menstruación. Ahora bien, cuando se produce la fecundación,el mismo óvulo comienza a secretar una nueva hormona, la gonadotropina coriónica humana (HCG), que es precisamente la que detecta el test de embarazo y la primera en empezar a causar estragos: es la responsable de las típicas náuseas matutinas del primer trimestre.

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Una importante labor
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Aunque también es justo decir que gracias a ella y a otros importantes mensajeros químicos (en especial, las hormonas estrógenos, progesterona y corticoesteroides), el embarazo puede seguir su curso. De hecho, este cóctel hormonal no sólo evita futuras ovulaciones, sino que deprime el sistema inmunitario de la madre para que no ataque al embrión (un organismo genéticamente diferente al suyo), lo que acabaría provocando un aborto.

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Su trabajo se nota desde el principio

Durante las primeras semanas, incluso antes de que el test de embarazo salga positivo, ya es posible comenzar a notar ciertos cambios físicos ocasionados por esta alteración hormonal. Por ejemplo, el aumento de progesterona favorece el cansancio y el incremento de la temperatura corporal (una leve febrícula). Y la mayor cantidad de estrógenos en el torrente sanguíneo hipersensibiliza el sistema olfativo, de ahí el rechazo repentino a ciertos olores o sabores.

De la alegría a la tristeza

Pero el aspecto emocional no se queda atrás. Los cambios de humor frecuentes durante el primer trimestre son totalmente normales, hasta que el organismo se acostumbra a los nuevos niveles de progesterona. Después, los estrógenos (que inhiben la producción de serotonina) serán los responsables de que se te salten las lágrimas casi por cualquier cosa, aunque estés feliz y contenta.

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La cara y la cruz de su actuación

A medida que la gestación avanza, el nivel de las diferentes hormonas también varía para que tu cuerpo se adapte a las nuevas necesidades del embarazo. Por ejemplo, los niveles de progesterona y relaxina seguirán aumentando, al objeto de permitir que el útero pueda ir distendiéndose conforme crece el feto.

El efecto colateral son las continuas visitas al baño, los ardores de estómago y las digestiones pesadas. Y también las molestias circulatorias causadas por la relajación de las paredes de las venas por las que ahora fluye un litro y medio más de sangre, para asegurar así el buen funcionamiento placentario.

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El papel de otras hormonas
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La parte positiva es que con este incremento se mantiene a raya a otra hormona, la oxitocina, que es la que provoca las contracciones del parto y que si apareciese antes de tiempo, podría hacer que se adelantase el nacimiento del bebé.Tanto la oxitocina como los estrógenos aumentan al final del embarazo, relegando a la progesterona a un segundo plano. La influencia de esta hormona no sólo mantendrá el trabajo de parto con contracciones regulares; también despertará en ti el instinto maternal, necesario para proteger y cuidar a tu recién nacido.

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Estarás más guapa

Te gustará conocer los efectos más positivos de las hormonas en el embarazo. Para empezar, la hormona responsable de la caída del cabello (la dihidrotestoterona) deja de secretarse, de forma que en estos meses lucirás una buena melena.

Por otra parte,los nutrientes se absorben mejor durante la gestación; esto se debe a que las digestiones son más lentas, por lo que el organismo tiene más tiempo para extraer lo que necesita. Por eso es un buen momento para incluir en tu dieta esos alimentos que no te gustan mucho pero que son muy sanos para ti y para tu hijo, ya que con tomar una pequeña cantidad tendrás suficiente.

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Más deseo sexual en el embarazo
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La vida sexual también puede mejorar en el embarazo por efecto de las hormonas. Una de las caras más amables de los estrógenos es que provocan el deseo sexual, así que a más estrógenos, más deseo.Además, la mayor cantidad de flujo sanguíneo favorece la vascularización de la zona genital, haciendo que las relaciones sean más placenteras.

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¿Cuáles son las grandes protagonistas?

Recuerda los nombres de estas hormonas, porque durante estos meses van a ser tus compañeras de viaje y los oirás a menudo.

Gonadotropina coriónica humana: Es la hormona del embarazo por excelencia (además de ser la responsable de las típicas náuseas). A diferencia del resto, no es creada por un órgano de la madre, sino que al principio es el propio óvulo fecundado el que la secreta y luego la placenta. Aunque está presente durante todo el embarazo,su mayor concentración aparece en el primer trimestre. Su misión más importante es la de evitar que se produzcan nuevas ovulaciones hasta después del parto.

Oxitocina: Aumenta al final del embarazo y gracias a ella se desencadenan las contracciones uterinas que provocan el parto. Se secreta por reacción, es decir, cuando aparecen las contracciones (hace que sean más fuertes, aunque también alivia el dolor), cuando ves y abrazas por primera vez a tu hijo o cada vez que le das de mamar. Y como tiene el efecto de ayudar a crear vínculos afectivos (curiosamente, también se secreta en las relaciones sexuales), es conocida como “la hormona del amor”.

Estrógenos y progesterona: Ambas son las responsables del funcionamiento del sistema reproductor femenino. Secretadas durante toda la gestación por los ovarios, las glándulas adrenales y el hígado, intercambian sus papeles en la recta final del embarazo, cuando hay mayor concentración de estrógenos que de progesterona. Gracias a esta última el organismo materno se va adaptando a los cambios necesarios para la gestación, haciendo que el útero pueda crecer a medida que lo hace el feto, aunque también es la responsable de las molestias más comunes, como digestiones pesadas, estreñimiento, ardor de estómago, cansancio... Y los estrógenos son responsables de la extrema sensibilidad que experimenta la embarazada.

Prolactina: Durante la gestación, ayuda a la hormona gonadotropina coriónica humana a evitar que se produzcan ovulaciones. Y tras el parto es la responsable de la producción de leche con la que alimentar al niño. Secretada por la hipófisis, aumenta su cantidad a los 10 minutos de poner al bebé a mamar.

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¿Y qué pasa con ellas en el postparto?

Tras la llegada del bebé toda la revolución hormonal por la que has pasado en el embarazo volverá pronto a su cauce. Sin embargo, seguirás notando algunos de sus efectos.

En el postparto inmediato la reducción radical de estrógenos y progesteronaen el organismo de la mujer suele causar un sentimiento de decaimiento general conocido como el "baby blues", que afecta al 80% de las madres en los primeros días después del parto. En las mujeres que optan por la lactancia natural, esta reducción es algo más paulatina, en parte porque su organismo sigue secretando oxitocina y prolactina para asegurar la producción de la leche.

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Efectos hormonales que perduran
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Se ha demostrado que la adaptación hormonal por la que pasa la mujer embarazada durante estos meses tiene un efecto neuroprotector que se mantiene a largo plazo. Y además, también se ha podido comprobar que los cambios experimentados provocan una mayor estimulación del área cerebral encargada de la memoria y el aprendizaje, lo que contribuye a que la nueva mamá se adapte rápidamente a su nuevo rol.

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