Controla tu tensión durante el embarazo

Vigilar tu tensión es esencial para que tu gestación llegue al noveno mes sin problemas. Mídela con frecuencia y sigue estas pautas.

 

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¿Qué es la hipertensión?

La presión arterial o tensión es la fuerza con la que el corazón empuja la sangre a través de las arterias. Cuando el corazón se contrae y empuja la sangre, alcanza su máximo nivel (tensión máxima o sistólica). Cuando el corazón se encuentra entre dos contracciones, se sitúa en su mínimo nivel (tensión mínima o diastólica).

Internacionalmente se ha establecido 140/90 mm Hg (o, lo que es lo mismo, 14/9) como medida estándar. Esta cifra puede variar en cada persona, a lo largo del día y según determinadas circunstancias, como por ejemplo el embarazo.

Por lo general, si la cifra está en 9/6 o por debajo, se considera hipotensión (tensión baja) y se hace notar mediante mareos, palidez, vómitos, náuseas y dificultad respiratoria; es algo molesto, pero sin riesgo especial.

Sin embargo, cuando se supera la cifra estándar pueden llegar a aparecer problemas importantes (derrames, infarto, etc.).

Si la hipertensión es previa al embarazo y se mantiene fuera de él, se conoce como hipertensión crónica. En cambio, si la subida aparece durante el embarazo, hablamos de hipertensión gestacional, un problema que suele desaparecer tras el parto, aunque existe cierta tendencia a que se repita.

¿Por qué sube la tensión en el embarazo?

No sucede a menudo, pero es uno de los contratiempos importantes que pueden aparecer en la gestación. La edad elevada de la mujer en su primer embarazo, las gestaciones múltiples, muchas de ellas resultado de la fecundación in vitro, la diabetes, la obesidad o el aumento de más de 2 kilos por mes, son factores que predisponen a sufrir una hipertensión gestacional.

Como señala la doctora Nieves Martell, especialista de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico de Madrid, el control de la tensión en el embarazo es importantísimo: “Durante el primer trimestre se produce una bajada fisiológica de la presión arterial, y a partir del cuarto mes se va elevando hasta llegar a alcanzar en el tercer trimestre las cifras que se tenían antes del embarazo. Pero puede suceder que la tensión no baje en el primer trimestre, como es de esperar, o incluso que se eleve ligeramente. Este dato ya debe ponernos en alerta, porque la evolución probable es que siga aumentando y terminemos la gestación con una posible complicación. De ahí la importancia de tomar la tensión a la embarazada al menos una vez al mes”.

E igualmente es importante que la futura madre conozca sus cifras de tensión antes de quedarse en estado.

Principales consecuencias de la hipertensión

Entre los trastornos derivados de la subida de tensión en el embarazo están la preeclampsia y la eclampsia. La primera se caracteriza por una presión arterial superior a 14/9, acompañada de eliminación de proteínas por la orina (proteinuria) y retención acusada de líquidos (edema).

Las consecuencias para el niño son que se cierran los vasos sanguíneos del útero que le aportan oxígeno y alimentos y, debido a ello, su crecimiento y peso pueden verse afectados. Otro problema puede ser el desprendimiento prematuro de la placenta de la pared uterina.

La preeclampsia, que afecta a un 5% de las embarazadas y es más común en las primerizas, puede presentarse desde la semana 20 de la gestación y mantenerse hasta el final de la primera semana tras el parto. No afecta a la lactancia, excepto cuando la hipertensión es tan severa que precisa de mucha medicación para controlarla tras el parto.

Solamente en un 0,5% de los casos la situación no se logra controlar y deriva en una eclampsia, una forma más grave que provoca convulsiones a la madre o incluso estado de coma. Se desconocen las causas que la provocan.

Sin embargo, esto no tiene por qué suceder. Es más, el embarazo puede llegar a buen fin si haces caso a las recomendaciones de tu médico.

El médico controla que todo vaya bien

Cuando acudas a tu ginecólogo por primera vez, querrá saber cuál es tu tensión, si tienes antecedentes familiares de hipertensión y qué enfermedades has padecido. Como rutina, te tomará la tensión en cada visita.

En caso de salir un valor elevado, la doctora Martell aclara que “en general, se debe confirmar la subida en al menos tres consultas, separadas por varios días y en cada una tomar la tensión al menos tres veces. Si se confirma la existencia de presión elevada, se recomiendanmedidas dietéticas especiales. Si aún así no se logra controlar, se prescribe untratamiento antihipertensivo con fármacos que sean adecuados para las mujeres embarazadas”.

En definitiva: si tienes intención de quedarte embarazada y eres hipertensa, acude al médico y consúltale.

¿Cuándo debes ir al médico?

Las futuras mamás que ya eran hipertensas antes del embarazo, las adolescentes o las mayores de 40 años, las que tengan diabetes sin controlar, las obesas, aquellas que cuenten con antecedentes familiares de hipertensión, las que tengan un nivel alto de ácido úrico y las que esperen gemelos, deben tener especial cuidado con su tensión, ya que en ellas es más probable que aparezca una preeclampsia.

Pero, independientemente de estas circunstancias, debes acudir al médico si aparecen estos síntomas:

- Tensión arterial elevada.
- Aumento de peso en poco tiempo y de manera exagerada.
- Hinchazón en extremidades y cara que no desaparece tras el descanso nocturno.
- Dolor de cabeza intenso.
- Sensación de estar viendo luces.
- Fuerte dolor abdominal (no relacionado con estreñimiento).

¿Y qué hago para prevenir?

Prevenir la hipertensión durante el embarazo es posible si tienes en cuenta varias medidas. Para lograrlo:

- Si cuentas con antecedentes familiares de hipertensión, pon especial interés en controlar tu tensión. Y házselo saber al médico, ya que eres más propensa a sufrir el problema.
- Vigila tu peso, la obesidad no te ayudará en nada.
- Olvídate del sedentarismo y pásate a una vida sana en la que practiques ejercicio físico, como caminar todos los días durante una hora.
- Acude a los controles que te indique tu médico y sigue sus recomendaciones al dedillo.
- El tabaco, en cualquier caso, está prohibido en el embarazo, pero sobre todo ante un problema de tensión.
- A la hora de comer, alíate con las verduras y legumbres.
- Reduce el consumo de sal en las comidas (pero no la elimines del todo). Las grasas vegetales tampoco resultan recomendables.

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